Miércoles 28 de Septiembre de 2022
Se celebra hoy el Día Internacional de la Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una fecha que tiene como principal objetivo evitar que los alimentos se desperdicien, sobre todo, en aquellos países donde los índices de pobreza van en aumento cada día. En en la Argentina, es a través de la Ley N° 25.989, para la donación de alimentos; o la Ley N° 27.454, de Reducción de Pérdidas y Desperdicio de Alimentos, se acompaña esta iniciativa y se trabaja con este fin, atendiendo a necesidades básicas alimentarias de la población en condiciones de vulnerabilidad y con riesgo de subsistencia. En este marco, hace tres años en Paraná un grupo de voluntarios se sumó a la red nacional del Banco de Alimentos, una organización sin fines de lucro que rescata alimentos que están aptos para el consumo pero que perdieron el valor comercial, para clasificarlos, almacenarlos y distribuirlos a instituciones beneficiarias, con personería jurídica.
Con una sistema solidario en el que muchas empresas colaboran donando mercadería que retiran de sus góndolas por estar próximas a vencer, pero también por alguna disposición de la marca por cuestiones de algún defecto o rotura en el packaging, se fue articulando una red que no solo trabaja en Paraná, acompañando a más de 150 organizaciones que reciben donaciones en distintos lugares de Entre Ríos, también con el apoyo de la Asociación para el Desarrollo de Concordia (Asodeco).
En un contexto en el que crecen las necesidades y se hace imperioso este trabajo de acompañar con un refuerzo de alimentos a quienes atraviesan situaciones más vulnerables, se destaca que a la par cada vez más empresas y supermercados se sumaron a esta iniciativa. En este sentido, Jorge Signorelli, integrante de la comisión directiva del grupo que funciona en Paraná, resaltó: “Estamos con 132 organizaciones en Paraná y 20 en Concordia, donde Asodeco está trabajando asociada al Banco de Alimentos, en función de la entrega y el rescate en esa zona de la costa del Uruguay, y eso nos ayuda en cuestión de logística y demás. Llegamos a más de 26.000 personas, mayoritariamente niñas y niños. En promedio, rescatamos 15.000 kilos de alimentos mensuales, todos de alto nivel nutricional”.
Asimismo, sostuvo: “Siguen colaborando los supermercados y ya se hizo una rutina de trabajo bastante estable y aceitada para el rescate de los alimentos que están próximos a vencer. Y están los que vienen también para donaciones desde una red bastante fluida a nivel nacional”.
“Por supuesto, la demanda sigue en aumento, a medida que algunas organizaciones se van formalizando, porque van obteniendo su personería jurídica, y también muchas más agrupaciones más informales, que se crean día a día”, indicó, recordando que contar con ciertos requisitos para poder acompañarlas: “Las organizaciones deben formalizarse legalmente, ya que esto les brinda más garantías en su funcionamiento y le da una estabilidad mucho más grande. Y si no tienen esa posibilidad, también tratamos de ver cómo pueden ampararse por ahí bajo el paraguas de alguna organización mayor que ya haca tiempo esté trabajando para responder por esa organización chica. Lo que no queremos es que esto sea aprovechado de alguna manera con otro fin, sino garantizar absolutamente la independencia de esta propuesta”.
Sobre el funcionamiento y la ayuda que brindan, Signorelli aclaró: “Lo que vamos recibiendo, lo entregamos, pero siempre hacemos la aclaración de que es un complemento a lo que tendrían que recibir en cuanto a aportes del Estado. Es decir, somos una ayuda, pero no podemos reemplazar a lo que hace al servicio social. Por eso es que no podemos nosotros garantizar una constancia de la alimentación diaria, aunque sí somos un complemento a medida que vamos recibiendo y por suerte es cada vez más”.
A su vez, explicó: “Trabajamos con dos objetivos: uno es la reducción de los desperdicios de alimentos, y el otro es que eso se transforme en un aporte social hacia los comedores que lo necesitan. Tenemos esta doble función, buscando que esos alimentos no se conviertan en basura y por otro lado darle un buen fin, que se transforme en un producto social”.
Acerca de cuáles son las instituciones que realizan donaciones para sostener esta iniciativa, expresó: “Recibimos mercadería principalmente de supermercados y estamos teniendo muchos lácteos para poder dar; son unos cuantos días antes de que venzan y tenemos la posibilidad de distribuirlos, y ahora teniendo una cámara de frío también podemos almacenar una cantidad importante”.
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En este marco, subrayó: “Queremos hacer hincapié en las empresas que todavía desconocen la labor del Banco de Alimentos para que se animen a aportar su granito de arena. La idea es poder rescatar esa mercadería que ellos no pueden vender. Y ellos están amparados por una ley que los protege”.
Consultado sobre si reciben donaciones de restaurantes o locales gastronómicos de comida ya elaborada, aclaró: “De restaurantes no, porque está prohibido y por una causa real, ya que no hay posibilidad de control sobre la fecha de vencimiento, que es algo bastante objetivo como para tener en cuenta. Una comida preparada, elaborada para ser consumida en el momento, no tienen la garantía de que pueda tener un proceso saludable hasta que llegue adonde tienen que llegar”.
Signorelli recordó que trabajan oportunamente en otros proyectos, como la concientización de producir el propio alimento familiar en huertas, para lo que ya brindaron capacitaciones, con la asistencia también de nutricionistas y otros profesionales.
Por último, comentó que siguen sumando voluntarios que quieran colaborar con esta noble iniciativa: “Tenemos siempre el pedido de voluntariado de gente, que por ahí no tienen un espacio para poder expresar su necesidad de aportar a la comunidad y lo puede hacer a través del voluntariado”, concluyó, recordando que los interesados se pueden contactar a través del Facebook: Banco de Alimentos Paraná- BAP.