Martes 06 de Febrero de 2018

Comenzó la misión del cohete más grande del mundo

Tiene como objetivo probar si puede llevar carga útil al espacio y portará un automóvil eléctrico Tesla rojo en su interior

El cohete más grande del mundo, Falcon Heavy , con el que la empresa privada SpaceX espera realizar futuras misiones a Marte, está a punto de despegar en su primer vuelo. Desde el Centro Kennedy de la NASA, ubicado en Cabo Cañaveral (Florida) está todo listo para un viaje de prueba en el que por primera vez se pondrá en órbita un automóvil.

La hora inicial del lanzamiento del Falcon Heavy estaba prevista para las 13:30 hora local, las 15:30 horas en Argentina, aunque se ha atrasado debido a condiciones meteorológicas y técnicas. El despegue se podrá seguir a través de este streaming:

despegue en vivo del falcon heavy

La misión tiene como objetivo probar si el cohete, de 70 metros de alto y con capacidad para transportar más de 66 toneladas, puede servir para llevar carga útil a la órbita terrestre baja , donde se encuentran la estación espacial y los satélites de observación de la Tierra. Como es habitual en el primer lanzamiento de un nuevo cohete, llevará al espacio una carga de escaso valor. Por ello, el único pasajero con el que despegará será un coche descapotable Tesla rojo.

El lanzamiento de Falcon Heavy es uno de los más esperados desde que se construyó Saturno V que envió los astronautas de las misiones Apolo a la Luna en 1972. Además, curiosamente, el Falcon Heavy despegará desde la torre de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, la misma desde la que partían los astronautas hacia la Luna.

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Por comparación, el cohete europeo Airane 5 puede situar 20 tonelada s en la órbita terrestre baja, los shuttles de la NASA podían enviar 24 y el cohete más potente disponible hasta ahora –el Delta IV Heavy– se queda en 29. Como el cohete está diseñado para transportar módulos espaciales, permitirá reanudar las misiones tripuladas a la Luna, ya que la verdadera razón de ser del Falcon Heavy son las misiones a destinos más lejanos que la órbita terrestre baja –aunque una misión tripulada se descarta por ahora ya que no se sabe cómo hacer regresar a la tripulación ni cómo evitar que el viaje tenga efectos graves sobre el cuerpo humano–.

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A la órbita de Plutón podrá enviar cargas de hasta 3.500 kilos, lo que abre la vía a lanzar misiones con suficiente combustible para situarse en órbita alrededor de los astros del sistema solar exterior. Los planetas gigantes Urano y Neptuno, algunas de cuyas lunas pueden tener agua líquida bajo la superficie y condiciones favorables para la vida, podrían ser explorados así por ­primera vez en misiones de larga duración.

Con una altura de 70 metros y con una capacidad para transportar 66 toneladas, el cohete Falcon Heavy despegará este martes desde Cabo Cañaveral (Florida) siendo el más grande del mundo.
Con una altura de 70 metros y con una capacidad para transportar 66 toneladas, el cohete Falcon Heavy despegará este martes desde Cabo Cañaveral (Florida) siendo el más grande del mundo. (Joe Skipper / Reuters)
La última prueba antes del lanzamiento de este martes tuvo lugar el 24 de enero. Un encendido de los 27 motores de forma simultánea fue el examen que el Falcon Heavy pasó de manera exitosa. Por ello, para este martes, se han puesto entradas a la venta para todo aquel que desee acercase a Cabo Cañaberal y presenciarlo de cerca. Por su parte, el fundador y consejero delegado de la empresa SpaceX, Elon Musk, quien a su vez dirige la firma automovilística Tesla y ha aprovechado para hacer publicidad de su compañía, ya ha dado luz verde al viaje a través de su cuenta de Twitter.

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Como el precio de lanzamiento está situado en 90 millones de dólares (72 millones de euros), el Falcon Heavy se presenta como una opción asequible para la NASA u otras agencias espaciales que quieran enviar astronautas a la Luna. Será mucho más barato que el futuro cohete Space Launch System que la NASA está desarrollando y que tendrá un coste estimado en 1.000 millones de dólares por lanzamiento –si es que finalmente llega a volar–.

La compañía SpaceX ha anunciado que dos ciudadanos han abonado "depósitos sustanciales" para viajar a la Luna como turistas, aunque no podrán bajar a la superficie sino que simplemente sobrevolarán el satélite y regresarán a la Tierra.

Pero, para que estos sueños se hagan realidad, antes el Falcon Heavy deberá demostrar de lo que es capaz. El propio Elon Musk ha rebajado las expectativas ante el vuelo inaugural. Hay "una posibilidad real de que el vehículo no consiga llegar a la órbita", declaró Musk en una conferencia en Washington el pasado julio. "Espero que llegue lo suficientemente lejos de la torre de lanzamiento para no dañarla. Consideraría incluso esto como una victoria, sinceramente".

Musk se ha encontrado con que el desarrollo del Falcon Heavy ha sido más complejo de lo que había supuesto inicialmente. Cuando SpaceX presentó el proyecto en el 2011, el calendario de trabajo preveía realizar el primer lanzamiento en el 2013. Dos años debían bastar para poner a punto un cohete con un diseño aparentemente simple. SpaceX ya tenía en servicio el cohete Falcon 9, que había volado por primera vez en el 2010. El plan preveía ensamblar tres Falcon 9 y lanzarlos juntos para triplicar su potencia, igual que se triplica la potencia de un tren poniéndole tres locomotoras en lugar de una. "Fuimos bastante ingenuos", admitió Musk en la conferencia de Washington.

Ensamblar tres Falcon 9 juntos multiplica la probabilidad de error ya que si cualquiera de los tres propulsores falla, todo el Falcon Heavy falla. Si el lanzamiento sale bien, permitirá poner a prueba la capacidad del cohete de inyectar satélites en la órbita deseada. El objetivo del cohete es, en este caso, que se quede dando vueltas alrededor del Sol en una trayectoria que, en su punto más alejado, llegará hasta la órbita de Marte. En el reproductor de música del coche, dijo Musk, sonará Space oddity de David Bowie por los siglos de los siglos. Aunque, como las ondas sonoras no se transmiten en el vacío del espacio, no se oirá nada.

Fuente: La Vanguardia