Jesuana Aizcorbe habló con La Mañana de La Red sobre los 10 años de Cemener y el desafío de acercar tecnología y salud de alta complejidad a la región.
15:17 hs - Miércoles 21 de Octubre de 2026
Jesuana Aizcorbe destacó el rol del Centro de Medicina Nuclear y Molecular de Entre Ríos (Cemener), ubicado en Oro Verde, en el acceso a estudios y tratamientos de alta complejidad. A diez años de su puesta en marcha, el centro combina tecnología, docencia e investigación con una atención centrada en las personas.
una elección que marcó su camino
Su historia con Entre Ríos comenzó mucho antes de incorporarse al Cemener. Cuando tenía 12 o 13 años Jesuana, descubrió que en Oro Verde se dictaba Ingeniería en Bioingeniería, una carrera que despertó su curiosidad por la relación entre la ingeniería, la tecnología y la medicina.
Oriunda de Haedo, en la provincia de Buenos Aires, llegó a Oro Verde en 1995, sin tener familiares en Paraná. En aquel momento, la localidad era mucho más pequeña y la vida cotidiana estaba estrechamente vinculada con la facultad. La cercanía entre los lugares de estudio y residencia terminó siendo una ventaja para transitar una carrera que exige muchas horas de cursado y dedicación.
La experiencia universitaria también significó construir una comunidad lejos de su familia. Como la carrera completa se dictaba en pocos lugares del país, gran parte de sus compañeros provenía de otras provincias.
“Tuve amigos de prácticamente todas las provincias a lo largo de mi carrera. Conozco gente de todos lados”, contó.
Para ella, vivir cerca de la facultad permitió compartir el día a día con otros estudiantes y generar vínculos que hicieron más llevadera la etapa de formación. Con el tiempo, Oro Verde dejó de ser solamente el lugar elegido para estudiar y se convirtió en su hogar. Después de vivir ocho años en Buenos Aires, regresó y volvió a radicarse en la localidad entrerriana.
Bioingeniería: una carrera que une tecnología y salud
La Bioingeniería es una disciplina amplia que combina conocimientos de ingeniería con aplicaciones vinculadas a la salud. Aunque suele asociarse con el mantenimiento de equipos médicos en hospitales y centros sanitarios, las posibilidades laborales abarcan otras áreas.
La formación permite trabajar en ingeniería clínica, desarrollo de equipamiento médico, biomateriales destinados a implantes y comercialización de tecnología sanitaria, entre otras actividades.
En su caso, el interés por la medicina nuclear y la radioterapia apareció durante los primeros años de la carrera. El uso de tecnología nuclear con fines médicos se convirtió en el área en la que buscó desarrollar su trayectoria profesional.
Por eso, incorporarse al Cemener representó la posibilidad de trabajar en un ámbito relacionado con aquello que había imaginado cuando comenzó a estudiar.
En 2022 obtuvo el pase para desempeñarse en el centro, luego de trabajar en Buenos Aires para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Su regreso a Oro Verde estuvo acompañado por una tarea que reúne dos dimensiones: la actividad asistencial y el desarrollo de la docencia y la investigación.
Diez años de tecnología aplicada a la salud
El Cemener forma parte de una red de centros vinculados con la Comisión Nacional de Energía Atómica, creada para ampliar el acceso a servicios de medicina nuclear y radioterapia en distintas regiones del país.
Además del centro entrerriano, la red incluye instituciones en Mendoza, Bariloche, Formosa y Río Gallegos. La propuesta busca acercar tecnología de alta complejidad a lugares donde, históricamente, determinados estudios y tratamientos requerían trasladarse a otras ciudades.
“Para nosotros es importante que el hecho de que Cemener esté en Oro Verde, en Entre Ríos, y no en otro lugar, haga una diferencia para la gente de la zona”, explicó.
El centro cuenta con equipamiento para diagnóstico por imágenes y tratamientos especializados. En el área de diagnóstico recibe pacientes con distintas necesidades, desde estudios vinculados con enfermedades oncológicas hasta lesiones articulares. En el área terapéutica, la actividad está especialmente orientada a pacientes con cáncer.
También dispone de consultorios relacionados con la atención integral de quienes atraviesan una enfermedad oncológica, con especialidades como nutrición, psicología, dermatología y cuidados paliativos para el abordaje del dolor. La intención es que los pacientes puedan acceder a distintas prestaciones en un mismo lugar, con una atención que contemple tanto los aspectos médicos como las necesidades personales y familiares.
La docencia y la investigación también forman parte de las tareas habituales del centro. Estudiantes de la Facultad de Ingeniería y de otras instituciones educativas realizan prácticas y actividades de formación, con la posibilidad de conocer procedimientos y tecnologías que no están disponibles en todos los establecimientos de la región.
El Centro de la Mujer y la importancia de la prevención
Una de las iniciativas incorporadas en los últimos años es el Centro de la Mujer, que comenzó a funcionar hace dos años con el objetivo de facilitar los controles ginecológicos y mamarios. La propuesta reúne estudios como ecografías, mamografías y densitometrías óseas, para que las pacientes puedan resolver distintas consultas y prácticas en un mismo lugar.
La iniciativa responde a una dificultad cotidiana: muchas mujeres deben coordinar turnos con diferentes profesionales, obtener órdenes médicas y regresar varias veces para completar los controles. Esa cadena de consultas puede convertirse en un obstáculo y provocar que algunas abandonen el proceso antes de finalizarlo.
“Las mujeres tenemos a cargo la mayoría de las tareas de cuidado. Entonces, es muy difícil hacer todo por separado”, señaló.
El objetivo es simplificar el recorrido, facilitar el acceso a los estudios y contribuir a la detección temprana de enfermedades. En el caso del cáncer de mama, destacó que identificar la patología a tiempo puede mejorar las posibilidades de tratamiento y recuperación.
Una atención que combine tecnología y cercanía
Al evaluar el funcionamiento del Cemener, la bioingeniera destacó el trabajo que se realiza para atender tanto a los pacientes como a quienes los acompañan. Reconoció que todavía hay aspectos por mejorar y mencionó, entre las prioridades, el desarrollo de una historia clínica digital que permita integrar los sistemas informáticos y facilitar el acceso a la información de cada paciente.
La propuesta también contempla que las personas puedan consultar sus propios registros médicos y que los datos disponibles contribuyan a comprender mejor los problemas sanitarios de la provincia. La intención es que esa información pueda aportar elementos para la planificación de políticas públicas de salud.
Otro de los desafíos está relacionado con la atención de pacientes pediátricos con cáncer. Según explicó, profesionales del centro se encuentran en formación en el Hospital Garrahan, institución de referencia nacional en el tratamiento de tumores infantiles.
Contar con recursos especializados en la provincia puede representar una diferencia importante para las familias, que muchas veces deben trasladarse durante períodos prolongados para acompañar un tratamiento.
“Cuando hay que acompañar a una persona que está atravesando estos procesos, es algo que desorganiza todo. Entonces, poder tener un centro cerca y saber que vas a poder ir, resolver y que te van a recibir bien, para nosotros es poder llegar a eso”, expresó.
Para la profesional, la ubicación del Cemener en Oro Verde tiene un valor que va más allá de su propia trayectoria. La cercanía con la Facultad de Ingeniería favorece la formación y la investigación, mientras que la presencia de tecnología especializada amplía las posibilidades de atención para la población.
A diez años de su puesta en marcha, el desafío es sostener esa capacidad, actualizar los equipos y fortalecer el trabajo con pacientes, estudiantes e investigadores. Todo ello con una premisa que atraviesa su tarea cotidiana: que la tecnología de alta complejidad esté acompañada por una atención humana y accesible.
