Videntes y esotéricos trabajaron a pleno el último martes 13 del año
Hay opiniones opuestas sobre la mala suerte de la fecha de ayer. En las quinielas jugaron un 30% más

Miércoles 14 de Octubre de 2015

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


Ya no hay brujas como antes. Es posible mandar un correo electrónico para que alguien del otro lado brinde los resultados que las cartas arrojan, unifique una pareja, rompa una familia, acorte caminos o haga conjuros. Se paga con tarjeta de crédito, la respuesta es inmediata, la efectividad –aseguran– está garantizada; también se puede hacer por celular. Pero aquellos tarotistas puntillosos, parapsicólogos especialistas o videntes certeros que dedican tardes enteras y apuestan al cara a cara, ayer tuvieron un día especial: para el último martes 13 del año, en algunos casos, hubo que sacar turnos con anticipación. Así la demanda, y así las cosas. 

Hay quienes sostienen, con fundamentos, que ayer no solo fue un día de mala suerte. También se trató de un momento para andar con cuidado; jornada que fue aprovechada por inescrupulosos que quisieron generar algún daño. 

Para otros fue todo lo contrario: la buena suerte anduvo al acecho, hubo energías que se pudieron aprovechar y por eso, quizás, se notó un 30% más de jugadas a la quiniela. Oportunistas de la timba y apostadores expertos salieron a la cancha y al porcentaje lo confirmaron numerosas agencias de la capital provincial que, a ojo de buen cubero, coincidieron en ella. Después y por último, hubo escépticos que el último martes 13 del año se levantaron como todas las mañanas y salieron a trabajar.

Como sea, no fue tan fácil dar con mentalistas de barrio, tiradoras de cartas y estudiosos de la parapsicología entre otras disciplinas. Los esotéricos ayer estaban ocupados y así respondían a la consulta: “Ahora no puedo ni hablar, estoy llena de clientes”, dijo una mujer que aseguró en los clasificados tener “videncia natural” y, más o menos, todos los consultados dieron cuenta de una situación similar. 

Sin embargo, Nelly Fanni de Colón, accedió a las preguntas de UNO y con gentileza sostuvo: “El martes 13 corta los caminos, hay ondas negativas y si se cruza el gato negro ¡mama mía!. Hay que respetarlo, es una fecha muy especial. El uno y el tres dan cuatro, y no es un número bueno”. Lo de la suma no fue tan fácil de entender, más allá de la certeza en el resultado. Hace 55 años que esta mujer se dedica a ayudar a quienes llegan hasta su casa. Tiene 75 y la parapsicología es lo suyo. Sostuvo además que  los días 17 también son bravos por la desgracia y sobre la jornada de ayer, reafirmó: “Hay mucha energía para que le vaya mal a la gente, para que no tengan salud; se hacen trabajos macumberos”. Aseguró que una tarea de este tipo, realizada a una persona un día como el de ayer, es muy duro de resolver. “Hay que tener mucho cuidado”, remató.

Una mirada distinta fue la que aportó Leonardo, – “solo llámame así”, solicitó– quien dijo que todo depende de la creencia de cada persona. Es colombiano, el acento lo delató y hace trabajos de parapsicología en diversas ciudades que están sobre la costa del río Uruguay. El hombre aseguró: “Hay quienes dicen que el martes 13 es bueno, otros que es malo. Es un día para potenciar la buena suerte, se pueden hacer limpiezas, purificaciones en las casas con esencias y sahumerios, ayudas y aumentar la buena energía para el resto del año”. 

Leonardo no solo vio en la fecha de ayer una posibilidad diferente, sino que además afirmó que aquellos que quieren imprimirle tonos negativos a la jornada, no hacen más que asustar. 

“Son días de cábala, comparativos con Navidad y Año Nuevo y se hacen limpiezas. Lo normal es que nos llamen en días así para estar tranquilos, depende de cómo lo tome cada uno”, reafirmó.

Quien aportó lo suyo fue Ayelú, que en Paraná es guía espiritual, tira cartas gitanas y logra uniones afectivas según puede leerse en sus clasificados. Además de tener buena predisposición habló con sinceridad y tomó una posición intermedia. Ayer a la siesta tenía dos turnos que cubrir impostergables. “La manera en que se vive el martes 13 depende de la orientación religiosa de cada persona. En el africanismo, que es una religión que se escucha mucho, se trata de un día en que se hace culto a la energía, se trabaja para abrir caminos, pero también para trabarlos. Lo cierto es que es sugestivo, no es algo real,como día de mala suerte es solo un dicho. Es también una fecha comercial”, aseguró. 

Ayelú quiso también dar un mensaje claro y manifestó que los días fuertes de brujería son los de octubre y noviembre  porque a nivel espiritual se dice que quienes trabajan con magia negra levantan energías negativas para hacer cosas malas. 

Con las opiniones y posturas sobre la mesa es más fácil advertir porqué creció ayer la cantidad de jugadas a la quiniela. En las agencias del centro, ya desde temprano se notó el aumento de concurrencia; en algunos barrios después del mediodía cuando los trabajadores volvieron a sus hogares. Se jugó de todo: la fecha más el 13, el mes más el 13, el cumpleaños de alguien más el 13 o el día del fallecimiento de un ser querido más el 13. En una agencia de Cervantes confirmaron: “Es notorio, el 13 está en todas la boletas, es inapelable”. 

Para el aumento de las jugadas, también ayudó que el lunes fue feriado y que a mitad de mes es más fácil patinar algún peso en el intento por recaudar alguna cifra salvadora. 

Por las dudas, UNO consultó con el Aeropuerto de Paraná y aseguraron que en principio, no hubo pasajeros para las salidas de ayer que se bajaron a último momento o una reducción en la actividad. 

Hernán Jorge, director del Registro Civil de Entre Ríos, si bien no tenía toda la información, dijo que no hubo casamientos ayer, al menos en Paraná. “Normalmente no son días de matrimonio, pero alguno lo pudo hacer para romper con el mito. No tengo referencias de que alguien se haya casado hoy (por ayer)”, destacó.

Escepticismo aparte, hay varias posibilidades para aquellos que se sugestionan fácil. Para el resto y en definitiva, los días como los de ayer dependen de cómo se los tome cada uno. 

Lo ideal, a juzgar por las opiniones de los expertos en la materia, es estar tranquilos y con buena onda, sonreír todo lo que se pueda, seguir en la pelea y no bajar los brazos frente a las dificultades de todos los días.

Limpiar la yeta de hechos desgraciados

Hay quienes pegan el número de la  yeta a la mala suerte como si fuera una garrapata. Tienen fundamentos: dicen que Judas es el 13º de los apóstoles en la última cena y también hay quienes aseguran que el capítulo del anticristo y la bestia en el Apocalipsis, dan justo con él. Así, hay una tradición que ubica al 13 relacionado con hechos desgraciados.

Sin embargo, también hay sobrados ejemplos que reafirman sus posibilidades benéficas y con ellas, a duras penas, se puede decir lo contrario. Para hacerlo, el siempre bienvenido fútbol, pasión de multitudes, podrá echar una mano en la materia; a saber: Sebastián el Loco Abreu utilizó el 13 en su espalda para la selección de Uruguay; y también el arquero argentino Willy Caballero en el Málaga. Si bien la lista se convierte en algo confuso, aparecen nombres al estilo de Michael Ballack en el Chelsea, Alessandro Nesta en el Milán e incluso Dani Alves para la Selección de Brasil que no tuvieron drama de llevar la yeta puesta en cada partido. Incluso los arqueros de los dos principales equipos de fútbol del planeta llevaron ese número en su dorsal: José Manuel Pinto del Barcelona y Antonio Adan del Real Madrid; los dos se cansaron de ganar campeonatos. 

La otra posibilidad para salvar al 13 de la historia de la mala suerte es compararlo con romper un vidrio, pasar por debajo de una escalera, cruzarse un gato negro y actividades similares, todas mucho peores y más cargadas de sugestión.

Entre tantos inventos, existe algo llamado triscaidecafobia, que no es otra cosa que temerle al número en cuestión.