Miércoles 09 de Febrero de 2022
La vendimia empezó temprano este año en algunos sectores de la provincia, ya que el calor extremo de enero apuró la maduración de las uvas Chardonnay y alguna otra variedad, y las dejó a punto para iniciar la cosecha de la fruta, para fermentarla después y que se transforme en vino. Y este fin de semana será el tiempo de recolectar las uvas tintas en muchos de los viñedos entrerrianos, siguiendo el ritual del encuentro en que se suman manos amigas que ayudan a cortar los racimos.
En Paraná hay varios emprendimientos que se consolidaron y hoy suman alternativas. Uno de ellos es la bodega Centuria, en la que además de vinos hacen otras bebidas. Leonardo Centurión, su referente, contó a UNO: “A la uva blanca este año la sacamos la sacamos antes. Se adelantó como porque el calor y la falta de agua hicieron que se concentre más el azúcar. En nuestra zona el mayor problema es la humedad y este año la falta de agua en algún punto resultó favorable”.
Malbec y merlot es lo que queda ahora en su viñedo y es lo que el fin de semana van a cosechar en familia. “A la tinta la vamos a sacar este sábado. Siempre invitamos a algunos allegados para que nos den una mano en esta tarea y buscamos gente”, dijo, y comentó que por año producen unos 2.000 litros en total, que se obtienen de unos 3.000 kilos de uva.
Sobre el tiempo en que se extiende la vendimia en la región, aclaró que “todo depende de cada lote y cada viñedo”, y explicó: “Se hace una medición del nivel de azúcar que tiene la uva y se decide cuándo se hace la vendimia. Hay lugares que dedican una semana porque tienen mayor extensión, pero a la mayoría, como mucho, le lleva dos días. Nosotros, por ejemplo, podemos hacer todo en un día completo porque el nuestro es chico y solamente nos queda uva tinta ahora”.
Desde el retorno de la vitivinicultura a la región, hace casi tres décadas —luego de estar proscripta durante más de 50 años por una ley nacional que impuso concentrar y otorgar exclusividad a la producción en Cuyo— son cada vez más establecimientos que en la zona. Y aunque aquellos que ya llevan años en la actividad admiten que insume una gran sacrificio, mucha paciencia y un fuerte trabajo, destacan que la pasión es lo que los mueve hasta lograr un producto que va ganando terreno en el mercado, muchas veces de la mano del turismo, con las visitas guiadas por sus establecimientos para que la gente conozca todos los secretos del proceso de elaboración y pueda degustar finalmente alguno de los vinos que se elaboran con dedicación y sentimiento.
Acerca de esta fuerte expansión de la actividad en Entre Ríos, Centurión analizó: “El que pone un viñedo no piensa o no debería pensar en tener un ingreso económico importante enseguida, ya que no es una actividad que tenga un recupero rápido. Tiene más que ver con una decisión personal y familiar de trabajar la tierra y hacerlo en conjunto, en equipo o colectivamente. Todo esto lleva un aprendizaje, compartir saberes y experiencias, y además hay que tener paciencia, porque recién a los cinco o cuatro años hacés tu primer vino”.
Sobre este punto, recordó que “una planta tiene entre tres y cuatro años para empezar a dar un fruto que realmente pueda convertirse luego en vino”, dijo, y subrayó: “Lleva mucho tiempo y cuidados”.
En cuanto a la rentabilidad, opinó: “Los vinos en general se están vendiendo. Cada bodega tendrá su número y verá si le cierra la inversión que hizo. En el caos nuestro tenemos varios productos y por ese lado vamos marchando bien. Ninguno de los que puso un viñedo y produce vino quiere llenarse de plata al otro día porque sabe que es muy difícil, pero como un negocio familiar chico puede ser rentable”.
“Nosotros además de vinos hacemos espumantes; con el hollejo elaboramos la grapa como un producto delicatesen. Y además de estos derivados del vino, con otras materias primas que son alcohol y botánicos, producimos gin y vodka”, comentó, en referencia a opciones que estén teniendo una gran aceptación en el mercado.
Al respecto, señaló: “Entendemos que también es interesante explotar esas vetas, que no sea solamente vino, porque con vino tenemos una competencia enorme que lógicamente es Mendoza y muchísimas etiquetas de muy buen nivel, de gran calidad, y cuesta competir con eso. Por eso en nuestro caso, que no todos lo hacen, buscamos abrir un poco el abanico y hacer diferentes productos”.
Daniel Giménez, ingeniero agrónomo, docente de la cátedra de Vitivinicultura de la tecnicatura en Enología que se dicta en San José, y productor vitivinícola desde el año 2013 en Concepción del Uruguay, también compartió su testimonio y dijo a UNO que el sábado iniciarán la vendimia en Viñedos del Río, su emprendimiento. “Ahora se están cosechando las uvas bancas, que son las primeras. Y en unos 10 o 15 días mas se van a vendimear los que son las uvas tintas. Las perspectivas son buenas, más allá de que las últimas lluvias en la zona fueron abundantes, sobre todo para la costa del Uruguay. Ahora hay que ver con qué calidad se levanta la uva, pero en general está bien la producción”, manifestó.
El trabajo es arduo y se hace de forma manual y los racimos se colocan en una despalilladora, todo en el mismo día. “Hay que hacerlo lo más rápido posible. Con la desparrilladora se separa la uva de la de la rama que la contiene y eso se pone a fermentar. Se va cosechando y procesando”, había explicado antes Giménez, quien agregó que “la fermentación lleva entre una semana y 10 días, según el tipo de vino, y luego empieza el tiempo de crianza, en que se lo cuida, se lo deja descansar y que repose, por lo general todo el invierno”.
En algunos lugares abren la puerta al público que quiere conocer este proceso, y suman un atractivo turístico a su localidad. Una de las propuestas para este domingo en Villa San José es participar en la vendimia que se hace en el establecimiento Los Franco Suizos, un sitio repleto de historia. Abonando una entrada, el visitante accede a una recepción preparada especialmente para la ocasión, se conocen los secretos de la cosecha y se participa en ella llevándose un recuerdo fotográfico. También se podrá disfrutar de una obra de teatro alusiva, hacer un recorrido guiado por un museo del vino y la bodega, ser oyente en una charla para conocer detalladamente la actividad y su historia, y formar parte de un almuerzo campestre con vino de la casa con un show en vivo con Irupé Tarragó Ros y el grupo Costa Azul.
Jorge Salazar Jourdan, titular del establecimiento, mencionó a UNO que sus bisabuelos y abuelos tenían viñedos hasta que la actividad fue prohibida en Entre Ríos, cuando era “la tercera provincia productora, después de Mendoza y San Juan”, recordó, y lamentó: “Ahora estamos muy lejos y la producción en la provincia es del 1% del total del país”.
Aunque es geólogo y trabaja de su profesión, decidió hace 10 años poner un viñedo, que dio sus primeros frutos en 2021. “El año pasado tuvimos una vendimia en la Colonia, después de 80 años”, contó, y rememoró: “Antes la vendimia era una fiesta, una reunión familiar como eran una craneada o un bautismo. Y se juntaba además la gente para levantarle la uva al vecino y hacer un festejo. Por eso el domingo reeditamos esta tradición, con esta propuesta, rescatando y dando a conocer esta actividad que caracterizó a Entre Ríos décadas atrás”.
En su caso, por una cuestión de practicidad solo cultiva malbec, después de experimentar con otras variedades, que demandan diferentes cuidados. “Hace 15 años había plantado varios varietales, sin saber mucho lo que quería ni lo que podía funcionar bien en la zona, pero me volqué hacia el malbec para unificar cosechas, ya que cada variedad tiene su tratamiento, su maduración y demás”, refirió.
Por último, y en coincidencia con sus pares, concluyó: “Esto insume mucho sacrificio, hay que tener paciencia y ganas, y soportar el riesgo de no saber si en el año el vino va a salir bueno o no. Lo que mueve esta actividad realmente es la pasión”.