Domingo 13 de Abril de 2014
Dina Puntín/ De la Redacción de UNO
dpuntin@unoentrerios.com.ar
El 9 de abril se cumplió el 27º aniversario de la visita de Juan Pablo II a la ciudad de Paraná y coincidió con una nueva solicitud de la comunidad de la parroquia San José Obrero por la obtención de un terreno para edificar una capilla en su honor. Al respecto, el padre José María López dialogó con UNO y dejó en claro las pocas respuestas que han obtenido desde la Municipalidad.
—Sabiendo que se acerca el 27 de abril, fecha fijada por Francisco para canonizar santo al beato Juan Pablo II ¿han avanzado en la cesión de un terreno para la capilla?
—No. Hemos seguido el expediente pero no ha avanzado. Está estancado en la parte legal de la Municipalidad. Hay un problema legal, esos terrenos tenían una adjudicación que no fue respetada y entonces estamos trabados allí. Con este panorama solo resta que se tome una decisión por sí o por no, pero que se resuelva. Hasta ahora no nos reciben. Hemos pedido audiencia con la intendenta (Blanca Osuna) pero luego las suspenden, nos dicen que sigamos con la parte legal, vamos y no nos atienden. La idea es que nos digan sí o no para poder seguir otro camino. Cada semana va gente del barrio para seguir el expediente y ver donde está. Queremos explicárselo a la intendenta.
—Si pudiera hablar con la intendenta ¿qué le diría para respaldar la solicitud del terreno?
—La idea de tener un lugar en esa zona es el comienzo de la evangelización y el cambio cultural de ese lugar. Porque en este momento esa pobre gente fue llevada y tirada en ese lugar; recién ahora le están dando un poquito de atención. Nosotros necesitamos tener presencia. Primero por el flagelo de la droga que ahí se evidencia muy fuerte y con la educación. La idea es comenzar con una capilla y el día de mañana una escuelita. Catecismo estamos dando y evangelización regular, jóvenes y matrimonios de la parroquia recorren el barrio, pero precisamos un lugar donde reunirnos. Hoy por hoy, hay muchas familias que no tienen definida su religión y son atraídas por cualquiera que se les acerque para darles algo.
Además, remarcaría que la decisión de ponerle el nombre de Juan Pablo II tiene que ver con su visita a la zona y a esa comunidad. Hay mucha gente que tiene devoción al beato.
—Ustedes tienen en San José Obrero una imagen del Papa Viajero.
—Así es. Y ahora compramos una imagen que será entronizada en una casa del barrio el próximo sábado 26 de abril, un día antes a que el beato sea canonizado como santo. Habrá peregrinación, misa por la tarde y mucha música.
—¿Imagino que le rezan a Juan Pablo II solicitando un milagro?
—Sí, con mucha fe. Pedimos que se haga su voluntad. Tenemos la apertura de que sea donde él quiera, pero insistimos con este lugar porque sentimos su presencia en la zona.
—Teniendo en cuenta la comunicación directa que se puede establecer con el papa Francisco, ¿le han enviado una misiva al respecto?
—Le mandamos todo el expediente y lo acusó de recibido. Sabemos que en el Vaticano están en conocimiento de nuestra solicitud y esperamos que nos acompañen. También estamos levantado firmas en toda la ciudad porque esto no es una causa nuestra nada más, sino de toda la comunidad.
Un barrio en crecimiento
La población del barrio Capibá es numerosa. Cuenta con 230 terrenos que en la realidad y al compartir las parcelas se transformarían en 300 familias que allí conviven. Los Expedientes Nº 43.595/12 y 27.541/13 argumentan crecimiento de la población, la necesidad de erigir allí una capilla, el porqué del nombre, la localización del predio y la urgencia de resolverlo en el marco de la canonización del beato. Además, allí está entronizada la imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás y es el punto de reunión de los feligreses.
Una huella imborrable
Juan Pablo II, que visitó Paraná y dejó su impronta en el aeropuerto local donde convocó a 200.000 personas, será canonizado el 27 de abril en el marco de la fiesta de la Divina Misericordia. Será una ceremonia inédita ya que también se proclamará santo el Papa Juan XXIII. Ambas figuras de la Iglesia Católica fueron pontífices entre 1978 y 2005 y entre 1958 y 1963, respectivamente.