Jueves 10 de Octubre de 2013
Los vecinos que respiran todos los días el polvillo que se levanta en el predio, que ahora funciona como un estacionamiento del supermercado de calle Pirán, sueñan con una plaza pública que cambie radicalmente el perfil del barrio.
Los frentistas que viven en las márgenes de calle Ituzaingó proyectan un futuro parecido al desarrollo que viene teniendo bulevar Racedo. A 100 metros, frente al ferrocarril, la urbanización se transforma, el límite parece ser calle Monte Caseros hacia el lado de las vías. Hace un tiempo se conoció que la Municipalidad de Paraná tenía algunos planes para el sector que está frente a lo que era la planta de asfalto. Si bien se cortó el pasto y realizan mantenimientos periódicos, parece que todo quedó paralizado.
“Logramos que se erradicara la planta de asfalto que nos envenenaba, ahora tenemos que sufrir los problemas que nos causa el polvillo. Hay veces que dan ganas de vender todo y volver a empezar”, contó a UNO Susana, que hace 26 años compró la propiedad sobre la arteria que se creó siguiendo la vía del tren que llegaba hasta Bajada Grande.
La mujer aseguró que hay vecinos que viven en la zona desde cerca de 60 años. Ella recuerda las historias que se contaban. Algunos dicen que el general Juan Domingo Perón, cuando cumplía con sus tareas en el Regimiento de Infantería 12, vivió en el barrio.
Algunos fantasean con la posibilidad de que existan túneles (de los históricos) y otros hablan de una gran cava de donde sacaban agua los primeros habitantes de la capital provincial.
Otros resaltan que la vereda desde Monte Caseros hasta Italia es la más angosta de la ciudad: mide 65 centímetros.
Teniendo en cuenta estas particularidades y la antigüedad de algunas edificaciones, quieren realizar un trabajo de investigación para luego exponerlo como una virtud más del barrio pensando en el desarrollo turístico.
Reclamos
Los vecinos intentaron llegar a la intendenta, Blanca Osuna, a través de las redes sociales y luego de manera personal. Aceptaron que fueron escuchados, pero que nunca se concretó un mínimo avance sobre la propuesta.
Reconocieron que lo que necesitan es una plaza seca que contemple los árboles que ya están en la zona y que también fueron plantados por los vecinos.
Mientras tanto esperan por las respuestas de la comisión vecinal, que por ahora se mantiene en silencio y pasa desapercibida.
La cifra
65
Centímetros mide la vereda y los vecinos aseguran que es la más agosta de Paraná. Quieren resaltar sus construcción y la historia del barrio, que creció con el ferrocarril.