Lunes 22 de Octubre de 2012
La calle que serpentea el límite norte del predio conocido como Parque de los Deportes -en la costanera de Concordia- llevará el nombre del escritor concordiense Isidoro Blaisten. La iniciativa surgió del grupo “Autores de Concordia”, quienes propusieron la idea que ahora tuvo el paso legal con la aprobación del Concejo Deliberante.
Fernando Belottini, del grupo Autores de Concordia, remarcó que el pedido surge hace más de un año cuando con un grupo de autores locales impulsaron la recolección de firmas, buscando el apoyo popular al proyecto.
"Blastein es merecedor de un recuerdo como éste, porque fue un gran autor de la ciudad aunque a los 9 años se fue a vivir a Buenos Aires, pero toda su vida tuvo presente este lugar. E incluso hasta tiene un cuento situado en Concordia. Nunca dejó de mencionar, ni de perder el vínculo con la ciudad donde nació, ni con la provincia", señaló Belottini a Diario Río Uruguay.
También añadió que Blaisten "mantenía en su discurso mencionando a Concordia y nombrándola, incluso con anécdotas y cuentos ambientados acá". A ello agregó que "la literatura moviliza otras cosas.
Uno se reconoce. Aprende de uno mismo. Se conmueve o se enfurece. Hoy en día a causa de las redes sociales y de internet hay mucha más lectura que antes", sostuvo el escritor ganador del premio Fray Mocho Cuentos en el año 2009.
Sobre la ubicación de la calle manifestó: "nos habían dado dos posibilidades. Una era la que estaba en la desembocadura del arroyo Manzores y la otra era esta”, remarcando que a la iniciativas “veníamos impulsando esto desde el año pasado y por suerte ahora se dio".
El autor
Isidoro Blaisten Nació en Concordia el 12 de enero de 1933, hijo de David Blaisten y Dora Gliclij, judíos que poblaron Entre Ríos, queda sin padre a los 9 años y un año después, habitando ya en Buenos Aires, fallece su madre, cuando vivía en un conventillo pobre de la calle Pringles, en el barrio de Almagro. Con sus hermanos se muda a un departamento de la calle Lavalle 5431. Por entonces la muerte vuelve a golpearlo: el 15 de agosto de 1945 asesinan a su hermano Enrique.
Fue fotógrafo de plaza, vendedor de bromuros coloreados, viajante de comercio ofreciendo aparatos vibromasajeadores, periodista, redactor publicitario, corrector, librero, hasta ser considerado uno de los mejores narradores argentinos por la crítica nacional e internacional. Deudor de una vida sencilla, capitalizó sus vivencias y lecturas para lograr el objetivo de ser apreciado tanto por el lector ingenuo como por el académico, cultivando un realismo costumbrista, un extraordinario sentido del humor, un manejo preciso del lenguaje coloquial y relámpagos de fulminante poesía. Sus cuentos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, griego y servio, y han sido publicados en numerosas antologías en América Latina, Europa y los Estados Unidos.
Dirigió talleres literarios, fue colaborador de la mítica revista literaria "El escarabajo de oro", de "Sur" y de los diarios La Nación y Clarín de Buenos Aires, entre otros medios periodísticos. Obtuvo importantes premios y distinciones: Fondo Nacional de las Artes, Premio Municipal de la Ciudad de Buenos en Narrativa, Premio Nacional de Ensayo y Crítica Literaria, Premio Concurso de Cuento Argentino Círculo de Lectores (entre los miembros del jurado se encontraban Jorge Luis Borges y José Donoso), Premio Esteban Echeverría, Gran Premio de la Crítica "Fundación Feria del Libro" 1995 al Mejor Libro de Narrativa publicado en el país, Premio Trayectoria Artística en Letras del Fondo Nacional de las Artes 2001, Premio Konex de Platino, miembro de número de la Academia Argentina de Letras. Si bien vivió poco tiempo en nuestra ciudad, era habitual en él hacer referencias a su origen, como puede leerse en su discurso de incorporación a la Academia Argentina de Letras o en varios reportajes.