Una investigación concluyó que el hielo que asciende por las grietas se congela antes de llegar cerca de la superficie.
18:34 hs - Sábado 08 de Agosto de 2026
Europa, una de las lunas heladas de Júpiter, es considerada uno de los lugares más prometedores del Sistema Solar para buscar indicios de vida. Bajo su superficie blanca y agrietada existe un océano global que contiene más del doble de agua que todos los océanos de la Tierra juntos.
La sonda Europa Clipper de la NASA ya se encuentra en camino hacia Júpiter y tiene previstos 49 sobrevuelos cercanos de Europa. Su objetivo será estudiar la superficie y buscar señales que permitan conocer las características del océano oculto bajo kilómetros de hielo.
Una de las principales expectativas era que el agua del océano pudiera ascender a través de fracturas del hielo y acumularse en depósitos poco profundos. De ese modo, la sonda podría analizar indicios de ese reservorio sin necesidad de atravesar toda la capa congelada.
Un nuevo estudio, sin embargo, plantea que ese proceso podría ser mucho más difícil de lo previsto.
El hielo, una barrera más compleja
La investigación fue dirigida por el científico planetario Lujendra Ojha, de la Universidad de Rutgers, y publicada el 23 de julio en la revista Nature Astronomy. El trabajo sostiene que la capa de hielo de Europa constituye una barrera formidable para el ascenso del agua desde las profundidades.
Para estudiar el fenómeno, el equipo desarrolló simulaciones informáticas que reproducen la física del agua cuando intenta desplazarse por las fracturas del hielo. A diferencia de modelos anteriores, que planteaban un flujo relativamente uniforme, las nuevas simulaciones muestran un movimiento caótico y turbulento.
Según los investigadores, el agua se desplazaría en distintas direcciones y con movimientos giratorios. Al acercarse a la superficie, ese comportamiento favorecería un rápido enfriamiento del líquido.
El agua podría congelarse en horas
Al entrar en contacto con las paredes extremadamente frías de las fracturas, el agua perdería calor de manera abrupta y podría alcanzar un estado de superenfriamiento. En esas condiciones se formarían pequeños cristales de hielo fangoso, conocidos como hielo frazil.
La acumulación de estos cristales podría obstruir los conductos por los que intenta ascender el líquido en cuestión de horas. De acuerdo con las simulaciones, las fracturas deberían ser extremadamente largas o existir en grandes cantidades para permitir que el agua del océano llegara hasta zonas poco profundas sin congelarse por completo.
El resultado modifica una de las expectativas sobre lo que podrían encontrar las futuras misiones espaciales en Europa. Si aparecen depósitos líquidos cerca de la superficie, no necesariamente representarían una conexión directa con el océano profundo.
Las misiones deberán interpretar nuevas señales
El hallazgo será relevante para Europa Clipper, de la NASA, que tiene previsto llegar al sistema de Júpiter en abril de 2030, y para JUICE, de la Agencia Espacial Europea, cuyo arribo está previsto para julio de 2031.
Ambas misiones estudiarán Europa y otras lunas heladas de Júpiter. En caso de detectar depósitos de agua poco profundos, los investigadores deberán determinar si se originaron en el océano global o si son consecuencia de procesos de derretimiento local dentro de la propia capa de hielo.
El estudio no descarta que Europa pueda ser habitable. Por el contrario, aporta nuevos elementos para determinar dónde y cómo buscar señales de actividad biológica.
La principal dificultad será establecer si los materiales presentes cerca de la superficie permiten acceder indirectamente a la composición del océano profundo. El agua podría estar allí, pero las características del hielo podrían dificultar que sus posibles señales lleguen hasta nosotros.