Entrevista con Giovanni Bértolo, kinesiólogo y entrenador. Deporte y asistencia. Kinesiología y nuevos principios. Confinamiento y calistenia.
13:35 hs - Domingo 09 de Agosto de 2026
El licenciado Giovanni Bértolo analizó prejuicios y errores propios de la actividad deportiva, física y médica, recomendó hábitos saludables y sencillos para enfrentar el sedentarismo, y explicó cómo adoptó la calistenia, primero deportivamente, para luego incorporarla al abordaje terapéutico y de rehabilitación.
Calle y fútbol
—¿Dónde naciste?
—En el (hospital) San Roque, viví en el centro, calle Laprida, y fui a la Escuela del Centenario.
—¿Cómo era esta zona en tu infancia?
—Bastante parecida a como es ahora; pintoresca, tranquila y tal vez la más linda de la ciudad. Se podía jugar en la calle. Lo que más cambió fue la plaza detrás de la casa de gobierno.
—¿A qué jugabas?
—Al fútbol, a la escondida, la cachada e hice varios deportes.
—¿Cuál fue el primero?
—El fútbol, en la calle, luego fui a Al toque, a Ciclista, un poco de fútbol 11 y sigo haciéndolo recreativamente; desde los nueve a los 15 años jugué más seriamente al básquet, en Rowing.
—¿Pensabas hacer una carrera de futbolista?
—Tal vez cuando chico pero nunca le dediqué lo que sabía que había que dedicarle para llegar, ni fui a donde debiera haber ido, como Patronato o Paraná.
—¿Algún formador importante en básquet?
—El entrenador Mariano Silvestroni. Pensé que podía ser profesional, tenía algunas condiciones pero se pinchó.
—¿Tus referentes?
—En el fútbol, (Román) Riquelme, e intentaba jugar como él, con algunas diferencias (risas); en básquet miraba mucho de la NBA cuando era el final de la generación dorada. Me gustaba mucho Steve Nash, por sus asistencias.
Medicina y deporte
—¿Leías?
—Sí, y mis viejos me leían, aunque ahora lo hago más. Siempre me interesó la cultura y el arte.
—¿Algún libro influyente?
—Frin, de (Luis) Pescetti; Harry Potter, aunque no lo terminé, El Señor de los Anillos y Games of Thrones.
—¿Sentías una vocación?
—No sé si una vocación pero me gusta mucho la música, así que cuando dejé el básquet comencé a tocar el bajo eléctrico, hasta hoy, por Flea, de los Red Hot Chili Peppers, y sigo tomando clases. Pero el deporte y la actividad física tienen que ver con mi profesión.
—¿Materias predilectas?
—Las sociales, Historia, Geografía, Lengua y Literatura.
—¿Qué actividad profesional desarrollan tus padres?
—Mi viejo es odontólogo y mi vieja, psicóloga.
—¿Qué influyó más?
—La psicología, en cuanto a la relación humana y el escuchar, porque la odontología no me gusta nada, aunque sí la manera en que trabaja mi viejo, que es perfeccionista y le presta atención al paciente.
De sesgos y amplitud
—¿Por qué estudiaste Kinesiología?
—Lo tenía decidido un año antes de terminar la secundaria, porque me gustaba un poco lo médico, el deporte y lo de ayudar a las personas.
—¿Qué idea previa tenías?
—Bastante parecida a lo que hago porque lo relacionaba con el deporte y la rehabilitación traumatológica. Lo relacionaba con masajes y elongación, pero es minúsculo en cuanto a lo que es, ya que eso está en desuso y es mucho más complejo. Hice práctica hospitalaria en la cual se ve kinesiología cardiorrespiratoria y neurológica, lo cual no imaginaba, al igual que se trabaja con niños.
—¿Cuándo te convenciste de la elección?
—Cuando comencé a ver Anatomía y Fisiología, y luego al trabajar con pacientes. Me tocó hacerlo en centros de salud de la periferia de Santa Fe y en una hora se aprende mucho más que con un libro.
—¿Una situación?
—El paciente que tuve que atender tenía una patología algo rara, pero lo sacamos adelante.
—¿Cuál fue el enfoque general de la carrera?
—La facultad tiene una orientación hacia lo traumatológico pero también está mucho lo cardiorrespiratorio, y un par de materias en cuanto a lo neurológico.
—¿A qué se debe aquel sesgo?
—En el caso de mi facultad no y estoy conforme porque aprendí bastante de todo, pero en otras no sé bien. Hace 20 años sí lo había porque la kinesiología cardiorrespiratoria es más moderna y se le dan competencias a los kinesiólogos en esas áreas y más responsabilidades, como en el caso de la terapia intensiva, donde son quienes más se encargan de los aparatos respiratorios.
—¿Cuál es el aporte esencial en este último caso?
—Las competencias sobre diferentes aparatos para que el paciente pueda respirar son muy importantes, cuando antes el kinesiólogo sólo movilizaba al paciente, que hoy también hace.
—¿Hay fricción con los médicos?
—No, porque los kinesiólogos se están formando mucho y por ende los médicos ven que saben, más allá de las particularidades de cada lugar. Así los médicos se pueden enfocar en otras cosas. Igualmente nunca trabajé en un hospital.
Leyes, rendimiento y lesiones
—¿Qué revisión hiciste sobre tu trayectoria deportiva cuando te formaste?
—Por ejemplo, en cuanto a la manera de entrenarnos y falta de atención en la nutrición, que influye mucho en el rendimiento y recuperación. Comía mal. Eran profesores de Educación Física. Yo encararía distinto los entrenamientos, al menos en lo físico, porque había leyes básicas que no se cumplían.
—¿Cuáles?
—En el básquet, los ejercicios y su orden para ganar fuerza y músculo no eran los óptimos, y quedaban relegados a un segundo lugar.
—¿Qué aprendiste de la kinesiología en ese sentido como elementos claves?
—Las entradas en calor podrían haber sido mejores, porque mejoran el rendimiento y disminuyen el riesgo de lesión, ya que siempre a alguien le dolía algo. También la vuelta a la calma después de entrenar y competir, más allá de que la elongación no disminuye dolores. Lo importante es bajar un cambio antes de irte.
—¿Cómo?
—Sentarse y respirar, para que bajen las revoluciones cardíacas y respiratorias, lo cual hormonalmente ayuda. Esto no sucedía.
—¿La kinesiología te dio algún conocimiento nutricional en este sentido?
—No, fue por mi propia curiosidad y, a partir de la calistenia, comenzar a ser un atleta amateur, para lo cual se revisan distintas aristas. Como kinesiólogo digo que la nutrición es importante para no lesionarte, recuperarte bien, entrenar cada día mejor y competir óptimamente. Cuando estás transitando una recuperación es igual de importante que la rehabilitación.
Calistenia, habilidad y fuerza
—¿Por qué te aproximaste a la calistenia?
—Dejé de jugar al fútbol y al básquet, seguí con el gimnasio porque me gusta entrenar pero quería hacer algo que me demandara mucha fuerza y habilidad, y me divirtiera más. Vi videos de gente haciendo locuras y era lo que quería. Igualmente hacía ejercicios de calistenia sin saber que lo eran, cuando hice el maselap me voló la cabeza, comencé a entrenar por mi cuenta, luego un profesor me enseñó bastante, comenzó la pandemia, entrenaba en mi casa dos horas todos los días y vi muchos videos por Internet. Cuando terminé la secundaria había hecho un curso de entrenador durante un año, así que puse una barra en el patio, compré anillas y paralelas de madera, venían amigos y los orientaba, hasta que comencé a dar clases particulares.
—¿Qué ventajas tiene entrenar con el peso del propio cuerpo?
—Se piensa que la calistenia es diferente porque se hace otra fuerza pero el cuerpo no reconoce si estás levantando una pesa o empujando tu cuerpo, pues para el músculo es lo mismo. Lo bueno es que se puede hacer en cualquier lado y sin necesidad de pagar un gimnasio. Se usa mucho el control del cuerpo, con rangos de movimiento muy amplios, lo cual en el gimnasio se debiera hacer más. Además, en la calistenia se trabaja la coordinación y el equilibrio, y es divertido.
—¿Revisaste contenidos de la kinesiología a partir del conocimiento y entrenamiento de calistenia?
—Sí, principalmente algunas maneras anticuadas y básicas de entrenar, tanto con personas sanas como en rehabilitación, al igual que se complejizan cuestiones, según distintos autores, muy simples.
Vejez y generación Cristal
—¿Qué ideas te resultan novedosas y eficaces?
—Desde hace 15 o 20 años se dice que, básicamente, hay que entrenar fuerza, esforzarse y llegar cerca del fallo.
—¿Por qué persisten prejuicios en ese sentido?
—Hay muchos sesgos y se llega a lo mismo: no hacer nada, porque a una persona vieja se la considera frágil.
—Es frágil porque no entrena ni hace fuerza.
—Claro, no debiera ser frágil, y hay que hacer cosas para no serlo. También muchos médicos mandan reposo para diferentes lesiones o patologías, y es al contrario, porque lleva a la pasividad. Hay que encarar la cuestión, aunque es difícil, porque hay ideas de toda la vida, metidas en la cabeza del paciente. Hacer ejercicio involucra un esfuerzo grande, y es mucho más fácil acostarse y que le hagan masajes.
—¿Qué pérdidas de habilidades físicas y lesiones notás en la generación cristal?
—En cuanto a lesiones no lo sé bien, pero te das cuenta de que hay mucha gente que no jugó en la calle o que comenzó a hacer deporte o moverse a los 25 años. Las lesiones son las propias del sedentarismo, no necesariamente en esta generación, por estar mucho tiempo de trabajo con la computadora y la mayor parte del día sentado (ver recuadro).
—¿Qué es lo más recurrente?
—Cervicalgia y lumbalgia, por diferentes motivos, y en quienes hacen deportes, rodillas y cadera. En la calistenia lo más frecuente son las tendinopatías, generalmente en hombros, muñecas y codos, por el mal manejo de las cargas y por no saber entrenar.
—¿Qué tipo de errores?
—Trabajar todos los días el mismo músculo y movimiento, sin recuperación, lo cual desgasta.
Élite y salud
—¿Un deportista y un equipo que destaques por el tipo de entrenamiento?
—Lo relaciono con la gimnasia artística, porque los anillistas me vuelven loco, por sus niveles de fuerza y dominio. No se toma dimensión de todo el trabajo que hay detrás y ni hablar que para llegar a los Juegos Olímpicos hay que ser superdotado y genéticamente modificado. Hay alumnos que me dicen “quiero hacer el iron cross” y les contesto “tenés que nacer de nuevo”, porque entrenan desde que tienen cuatro años. Es un nivel de fuerza y dominio que no se entiende el nivel de entrenamiento, además de la preparación psicológica y nutricional, y todo el equipo de profesionales que tienen detrás. Pero tiene sus consecuencias porque el deporte profesional no es saludable, ya que para llegar a esos niveles hay que sacrificar la salud. Después de eso algo les dolerá siempre. En cuanto a equipos destaco los de fútbol europeo, por la cantidad de partidos que juegan y lo poco que se lesionan en comparación con el fútbol argentino, en el cual hay menos partidos. Están más avanzados en cuanto a recuperación, aunque tampoco es salubre por su rapidez, nutrición y tienen más recursos.
—Obviando los niveles de élite, ¿de acuerdo o no en que para hacer deporte hoy hay que ser primero atleta?
—Sí, porque el rendimiento físico y tener fuerza en todos los deportes está en auge, y si no lo tenés, perdés. Ser un atleta, también, implica la nutrición, la recuperación y poder entrenar todo el tiempo al máximo.
“El cuerpo está hecho para moverse y cambiar de postura”
El terapeuta señaló la necesidad de evitar hábitos difíciles de erradicar en la adultez a la vez que brindó una clave para romper la inercia del sedentarismo.
—Retomo lo de la generación de cristal: ¿puede estar generándose un nuevo biotipo por la falta de acondicionamiento físico y exposición prolongada a las pantallas?
—Sí, totalmente, porque viene desde años y se nace de determinada manera, aunque no sé si los cambios genéticos son tan rápidos. Tienen un año de vida y ya están con el celular, y la primera etapa de la vida, niñez y adolescencia la pasan sentados o con una pantalla enfrente. Son hábitos difíciles de sacar cuando se es adulto, como lo relacionado con cómo se mueven, se está parado o sentado.
—¿Y la posición de mirar el teléfono durante horas?
—Se demoniza mucho el estar encorvado y con el cuello adelantado, no está bueno, pero si se está parado derechísimo un montón de horas durante un montón de días, también genera problemas. El cuerpo está hecho para moverse y estar en diferentes posiciones: está bien tener redondeada la espalda un rato, recta otro rato… porque la cuestión es cambiar de posturas. No hay una manera perfecta de sentarse sino que hay que cambiar, hacer pausas, moverse y soltar el celular. Y, por favor, hacer deportes, caminar y subir escaleras. El celular y la computadora están quitando cuestiones básicas, como las de hacer distintas actividades.
—¿Qué herramienta o concepto te resulta eficaz para la rehabilitación?
—El inculcar el entrenamiento de fuerza en los pacientes y que resulte ameno y divertido, para lograr una adherencia, que es lo más importante, al igual que para el entrenamiento. Veo mucha gente huyendo del gimnasio tradicional porque no le gusta el clima, la gente, la música, se siente expuesto y se aburre.
—¿El primer paso para comenzar a moverse?
—Trato de que sea fácil y posible; al menos caminar un par de cuadras y subir escaleras, ir inculcando el movimiento diario, que se vaya adhiriendo y luego comenzar con un entrenamiento ameno, y no comenzar cuatro veces por semana en el gimnasio, porque no se puede y eso frustra.
—¿Publicás contenidos?
—Sí, en Instagram, espacio_victoriano.