Viernes 19 de Mayo de 2017
Las extrañas compañías ya no llaman la atención. Desde hace varios años, en Argentina la tendencia de adoptar como mascotas a un animal exótico es sostenida. Incluso, la oferta se sigue ampliando y le abre cada vez más puertas a esta moda.
Confundido muchas veces con un puercoespín, el erizo es un híbrido de dos especies salvajes criado en cautiverio para su domesticación. Su origen es africano, son principalmente insectívoros y acá se crían tres especies: albinos, sal y pimienta y bicolor. Son simpáticos y muy pequeños, no superan los 20 centímetros y alcanzan un peso de 300 gramos, promedio.
La principal característica de estos bichitos es su armadura exterior repleta de púas que pueden llegar a medir hasta 2,5 centímetros. Como son muy miedosos, cuando se sienten amenazados, inflan esas puntas y se hacen una bolita, ocultando su cara y torso. Pero, a diferencia del puercoespín, no las usan como arma para defenderse.
El erizo no es una especie autóctona de Argentina, no está protegida ni en peligro de extinción y tampoco representa un peligro para las personas.
Estos animalitos caben en la palma de una mano y llevan una vida principalmente nocturna y una alimentación insectívora.