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Emprendedores que dieron el salto en pandemia

Soñadores que desafiaron pronósticos pesimistas para darle vida a sus metas. Idealistas que invirtieron al ingresar en nuevos ámbitos laborales

Viernes 22 de Octubre de 2021

El mercado de alquileres de locales comerciales registró un importante crecimiento en el último semestre del año. Esto quedó reflejado en un informe realizado por el Colegio de Corredores Inmobiliario de Corredores Públicos de Entre Ríos (CCPIER). El relevamiento marcó un incremento del 6,78% en la ocupación de los inmuebles en los últimos seis meses. Estos datos modifican la triste postal de puertas cerradas con carteles ofertando alquileres que dominó la parte más estricta de la cuarentena decretada el 20 de marzo de 2020 motivada por la pandemia de Covid-19. El impacto repercute drásticamente en el estado de ánimo de quienes sufrieron las consecuencias económicas. Pero cuando se cierran unas puertas, se abren otras posibilidades. Comienzan nuevos desafíos. Nacen proyectos que tal vez estuvieron pendientes. Los emprendedores se trazan nuevas metas, ingresan en ámbitos inéditos. Descubren facetas desconocidas.

Esta realidad le dio vida a grandes historias. Soñadores que se jugaron un pleno en un contexto económico y financiero desfavorable. Hicieron oídos sordos a los pronósticos pesimistas de los economistas mediáticos. Invirtieron para abrir las puertas de un nuevo proceso con los riesgos que implica, y mucho más en el medio de una incertidumbre constante generada por la situación epidemiológica. En tiempos donde muchos emprendedores optaron por tiendas virtuales, están quienes decidieron abonar un alquiler para abrir las puertas de un local donde ofrecer sus productos de manera presencial. Son los locos idealistas que se animaron a dar el salto en tiempos de coronavirus.

De carne somos

El turismo fue uno de los rubros más afectados por la pandemia. Ramiro Rivera se desempeñaba en este ámbito trabajando como agente de viajes. La realidad lo llevó a buscar nuevas alternativas laborales. De esta manera, y junto a dos socios, optó por un comercio incluido dentro del ámbito de lo esencial.“Arrancamos como carnicería y vinoteca. Le dimos para adelante porque en un escenario muy malo lo esencial nunca iba a faltar. Esa fue una de las fuentes de motivación, sabiendo que la gente lo iba a necesitar. La comida es algo que se consume todos los días”, relató en diálogo con UNO.

“Estar casi un año sin trabajar me obligó a reinventarme. Decidimos abrir el local entendiendo que siempre hay que arriesgar para ganar. Había mucha incertidumbre de lo que iba a suceder, pero buscamos lo mejor y siempre apostamos hacia adelante”, añadió.

A fines de 2020 Ramiro, junto a sus socios, cortaron la cinta. “Abrimos al público el 18 de diciembre, pero el proyecto comenzó a fines de septiembre, principio de octubre, cuando nos impulsamos con mis socios para armar este emprendimiento”, aclaró.

Ingresar en un terreno desconocido despertó dudas. El temperamento y la mirada optimista facilitó la toma de decisión. “De chico fui emprendedor, pero costó tomar la decisión porque era un ámbito en el cual no tenía experiencia y a la vez por el escenario donde nos encontramos. Es una pandemia y no sabíamos qué iba a suceder. Pero siempre confié en que las cosas iban a salir bien. No podíamos quedarnos en el camino, porque eso te lleva a que no funcionen los proyectos. Hoy no nos arrepentimos de haber tomado esa decisión. Vamos a cumplir un año y puede ser un negocio duradero por varios años más”, señaló con entusiasmo.

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Las distintas facetas de la pandemia provocaron una dinámica que impactó en el contacto con la clientela. Eso los llevó a buscar otras modalidades de trabajo. “A partir de las restricciones que se implementaron en su momento comenzamos a trabajar con delivery. Nos fuimos adaptando a esa realidad y gracias a esa experiencia nos llevó a trabajar mucho con envío a domicilio o take away. Desde ese lado la pandemia nos ayudó. La gente se acostumbró a esa modalidad porque lo que antes era un problema pasó a ser una facilidad”, aseveró.

Ramiro detuvo su testimonio para observar el pasado. Tras una pausa revivió el camino que transitó junto a sus socios y empleados durante los 10 meses de vida que lleva el proyecto. “En poco tiempo crecimos mucho y en base a esto tenemos la perspectiva de crecer mucho más”, subrayó. “Seguimos apostando porque no hay que quedarse atrás, hay que seguir invirtiendo. Por más que la situación no nos acompañe, si uno tiene la ideas claras, el objetivo bien orientado y tiene la posibilidad, va a salir adelante”, redondeó el concepto.

Descubrimiento

En abril de 2019 Matías Vidal junto a Daniela, su pareja, se trasladaron a Bariloche en busca de una nueva experiencia de vida. “La idea era hacer temporada, pero elegimos una mala fecha porque era demasiada baja la temporada. El momento del país era difícil, eran los últimos meses del gobierno de Mauricio Macri y el turismo no se movió mucho”, rememoró Matías.

En ese contexto realizó diferentes tareas. Ejerció como fotógrafo para una caverna de hielo. Repartió folletos en la peatonal y trabajó como vendedor en una chocolatería. En septiembre de ese año regresaron a Paraná, donde proyectaron su vida.

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Matías y Daniela son licenciados en Comunicación Social. De regreso a la capital entrerriana inició la búsqueda de un empleo. “Entregué currículum por todos lados sin ningún tipo de pretensiones. La idea era conseguir algo ligado a lo que había estudiado o lo que sea, pero la situación estaba muy difícil. Salieron un par de entrevistas, pero nada que se pudo concretar”, relató.

El contexto abrió la posibilidad de iniciar un proyecto propio. “No sabíamos a qué rubro íbamos a dedicarnos, pero sí sabíamos que queríamos iniciar un emprendimiento. Estaba la idea y las ganas de hacerlo. La pandemia nos empujó a arriesgarnos”, indicó Matías, quien en agosto de 2020 junto a su compañera de vida le dieron vida a Mamaqura, una dietética.

“Definimos este nombre porque creemos que es muy importante revalorizar a nuestros pueblos originarios. Todavía tenemos mucho que aprender de nuestras culturas ancestrales. Creíamos que tenía que ver con muchas de estas cosas del rubro. La importancia de lo que nos da la tierra para alimentarnos y lo que se transmite para tener una mejor calidad de vida” explicó.

El origen del nombre también está relacionado a un contexto familiar. “Mi abuela Yolanda es de origen quechua. Mamaqura significa ‘Señora hierba’ en quechua. En lo personal es un pequeño homenaje a la sangre y a la abuela Yolanda. Aparte es un nombre cálido”.

Al abrir las puertas aparecieron dudas, temores. El entusiasmo y el contexto los llevaron a despejar los fantasmas. “Si bien se toman riesgos, se endeuda y demás teníamos muchas ganas y sabíamos que, como sea, lo íbamos a llevar adelante. Además no nos quedaba otra porque no podía esperar que saliera un trabajo. Entonces me lo generé yo”, resaltó.

“Cuando empezamos a acondicionarlo aparecieron un poco los miedos ¿En qué nos metimos? Estábamos adentro del local con todo empapelado trabajando y veíamos que pasaban los vecinos diciendo ¿A quién se le ocurre abrir algo ahora? !Están locos! Y cuando abrimos tuvimos que atender desde la puerta porque el protocolo sanitario no permitía el ingreso de los clientes a los locales. Desde ese lado costó, pero estábamos decididos y convencidos. Además rápidamente tuvimos buenas devoluciones de la gente”, agradeció.

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Superar el escenario de incertidumbre, dudas e inexperiencia los fortaleció. “Fuimos unos caraduras bárbaros. Solamente teníamos ganas”, se catalogó. “Era un constante aprender y encontrarnos con nuevas dificultades. Pero nos fuimos haciendo cada vez más seguros. Pasara lo que pasara lo íbamos a poder llevar adelante. Confiamos que la podíamos pilotear. Y si no era esto, íbamos a cambiar. Podíamos girar el rumbo e ir para otro lado en el rubro. Nos fortalecimos mucho. Aparecieron nuevos miedos y nuevas dudas, pero siempre confiando en que la podíamos sortear”.

Durante los 14 meses de vida que lleva el proyecto Matías descubrió una nueva faceta en su vida. “No me imaginaba nunca haciendo esto”, confesó. “Cuando fuimos al sur eran más las ganas de vivir esa experiencia que de hacer lo que nos tocó. Trabajando allá me di cuenta de que me gustaba mucho estar en contacto con la gente, Lo disfrutaba. Eso nos empujó a poner el emprendimiento. Descubrí que me gusta esto. Si el día de mañana este rubro o este espacio se termina, sé que voy hacer otra cosa, poner otro emprendimiento de lo que sea y creo que nos podría ir bien”.

Saldar una deuda

En octubre de 2020 Mauricio Heredia y Lorena perdieron su fuente de trabajo. Reinsertarse en el mercado laboral a los 48 años no es una tarea sencilla. Por eso apostaron por generarse los propios recursos económicos. El dinero que percibieron en la indemnización lo destinaron en su propio emprendimiento. En marzo de 2021 abrieron las puertas del almacén de bebidas, como definen al proyecto. “Teníamos que intentar algo por nuestra cuenta, El dinero que percibíamos se consumía rápidamente. Quedábamos con deudas y sin dinero. Esta situación nos impulsó a abrir este proyecto”, explicó. Mauricio.

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“Decidimos abrir un local porque estoy convencido de que todo lo que se ve se vende”, explicó. “Si le brindás un servicio a la sociedad, la gente lo valora. La atención personalizada se valora mucho. Hay clientes que dejaron de ir a grandes distribuidoras porque les gusta la atención personalizada. No hay como ir a una despensa chica a que te atiendan, te aconsejen y guíen”, amplió.

Mauricio optó por este rubro por una cuestión de gustos personales, pero también porque entendió que tenía una deuda familiar que saldar. “Me gusta el mundo de la bebida, pero además muchos años atrás mi viejo quiso abrir una vinoteca. Sentí que tenía una cuenta pendiente. Por eso nos decidimos por el almacén de bebidas”, argumentó.

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El emprendimiento lleva siete meses. En ese tramo atravesó diferentes escenarios generados por la pandemia. “Hubo un tiempo donde hubo mucha incertidumbre y no sabíamos si iba a salir todo bien, o si bajábamos persiana. Haber superado esa situación nos fortaleció”, concluyó.

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