Con más de 9.000 hectáreas de olivos, Uruguay consolida el olivoturismo y propone recorrer almazaras, plantaciones y degustar aceites.
18:54 hs - Jueves 20 de Agosto de 2026
El olivo forma parte de la identidad de Uruguay. Presente incluso en el escudo nacional como símbolo de paz, este cultivo se convirtió en un componente destacado de la gastronomía, el patrimonio y la cultura del país.
Con condiciones geográficas que guardan similitudes con las de la cuenca del Mediterráneo —responsable de cerca del 90% de la producción mundial de aceite de oliva—, las variedades de origen europeo encontraron en Uruguay un territorio propicio para desarrollarse. Los olivares se extienden sobre suaves pendientes y terrenos con buen drenaje, adaptados a un clima más húmedo que el de las regiones mediterráneas.
En los últimos años, sierras, ríos, costas oceánicas y zonas rurales de distintos departamentos se transformaron en escenarios de una producción olivícola orientada a la elaboración de aceites de alta calidad. En paralelo, creció el olivoturismo, una propuesta que combina naturaleza, gastronomía y conocimiento del proceso productivo.
Una experiencia entre olivares y almazaras
Las visitas a los olivares y almazaras uruguayos suelen extenderse entre una hora y media y dos horas y media. El recorrido permite conocer las distintas etapas de producción, descubrir variedades de aceitunas y participar de degustaciones.
Entre las actividades más habituales se encuentran las caminatas guiadas por las plantaciones, donde los visitantes conocen variedades como Arbequina, Picual, Coratina y Frantoio, además de aspectos vinculados con la plantación, el riego y los nutrientes del suelo.
También se ofrecen talleres de cata y maridaje dirigidos por especialistas. Allí se enseñan a reconocer las características sensoriales de un aceite de oliva virgen extra, desde sus notas frutadas hasta sus atributos amargos y picantes, acompañados por productos artesanales de la región.
Otro de los atractivos son las visitas a las almazaras, donde es posible observar en vivo la molienda y la extracción en frío. El proceso permite descubrir detalles particulares de la elaboración y el aprovechamiento de distintas partes de la aceituna, incluido su carozo.
Las propuestas se completan con desayunos, meriendas y almuerzos de campo, generalmente acompañados por panes artesanales, quesos, fiambres y vinos de producción local.
De las sierras al mar
Uruguay cuenta con más de 9.000 hectáreas de olivos y diferentes regiones ofrecen experiencias vinculadas con el cultivo y la elaboración de aceite.
En el Este, Lavalleja reúne propuestas entre sierras y almazaras. Sabiá invita a conocer la producción local, mientras que Don Alejandro cuenta con un parador junto a las plantaciones, vistas a las sierras, tienda de productos artesanales y degustaciones.
En las cercanías del Cerro Pan de Azúcar, Los Olivos de las Ánimas, a unos 15 minutos de Punta del Este, combina el aprendizaje sobre la elaboración del aceite con panorámicas, brisa marina y posibilidades de avistamiento de fauna autóctona.
En Maldonado, La Anyta suma gastronomía y actividades de campo. Más hacia la costa, O’33 José Ignacio propone catas especializadas, mientras que Colinas de Garzón ofrece una experiencia interactiva que incluye historia del establecimiento, recorrido en tractor, degustación de tres aceites virgen extra y la posibilidad de elaborar un blend propio y llevarlo en una botella de 250 mililitros.
Las Sierras de Aiguá completan las alternativas del Este con propuestas para toda la familia que combinan recorridos por plantaciones y degustaciones con actividades de naturaleza, como trekking a las Grutas de Salamanca y la Cascada del Indio, además de un almuerzo criollo.
Propuestas en el Noreste, Sur y Litoral
En Cerro Largo, los Olivares Santa Laura ofrecen recorridos guiados por sus plantaciones y degustaciones de aceite de oliva virgen extra en un entorno caracterizado por el paisaje rural y la tranquilidad del campo.
En el Sur, la amplitud térmica, los suaves vientos y las características del terreno favorecen el desarrollo de propuestas que combinan olivicultura y gastronomía.
Viñedos y Olivares del Quintón permite recorrer plantaciones, bodega y almazara, con opciones de desayunos, almuerzos y meriendas. El establecimiento también cuenta con una particular propuesta de cerveza elaborada a partir de vino malbec de Viñas del Quintón.
Por su parte, Pique Roto se distingue por sus aceites y por un paté de aceitunas elaborado con conservantes naturales. Longo y Tupercí incorporan además productos derivados del olivo, como jabones de tocador.
En el Litoral, los ríos y las características del territorio aportan identidad a la producción. Olivares Salteños es un emprendimiento familiar dedicado al cultivo y a la elaboración de aceite, con visitas guiadas por sus propios propietarios y una línea de cosmética basada en el olivo.
En el departamento de Salto, Don Rodrigo combina un casco de más de un siglo de antigüedad con aceites premiados y almuerzos de campo. También Castel Nuovo Olivares y Almazara ofrece recorridos, explicaciones sobre el proceso productivo y meriendas de campo con tortas y panes caseros.
Un premio internacional para los mejores aceites
La actividad olivícola uruguaya también cuenta con reconocimiento internacional. El país es sede de una nueva edición del Premio Internacional a la Calidad Mario Solinas para el Hemisferio Sur, considerado uno de los principales reconocimientos del Consejo Oleícola Internacional a la excelencia de los aceites de oliva virgen extra.
El certamen homenajea al investigador italiano Mario Solinas, referente mundial en el estudio y la evaluación sensorial de los aceites. La edición 2026 es organizada por la Asociación Olivícola Uruguaya (ASOLUR), junto con el Ministerio de Turismo y otras instituciones.
En la edición 2025, realizada en Argentina, Uruguay tuvo una destacada participación. El aceite presentado por Ernesto Singer, de Montevideo, obtuvo el primer premio en la categoría Frutado Verde Ligero, mientras que Agroland S.A. alcanzó el segundo puesto en Frutado Verde Medio.
Estos resultados se suman a los reconocimientos obtenidos por productores uruguayos en 2024 y refuerzan el posicionamiento internacional del país como productor de aceites de alta calidad.
Una ruta para descubrir el “oro líquido”
El olivoturismo se presenta así como una alternativa que combina producción, gastronomía, naturaleza y cultura. La posibilidad de caminar entre los árboles, conocer el trabajo de los productores, observar la elaboración y aprender a distinguir los atributos de un AOVE convierte la visita en una experiencia que va más allá de la degustación.
Las actividades requieren, en general, reserva previa y pueden variar según cada establecimiento y la época del año. Por eso, se recomienda consultar antes la disponibilidad y la agenda de cada propuesta.
Uruguay también ofrece beneficios económicos para turistas, que pueden consultarse en el sitio oficial del Ministerio de Turismo.