Tiene 80 años, organizó su propio funeral en vida y sorprendió a familiares y amigos

Una mujer de Estados Unidos reunió a 100 invitados para celebrar su vida y organizó su funeral. Hasta una figura de cartón dentro del feretro.

17:33 hs - Sábado 10 de Octubre de 2026

Una mujer de 80 años decidió romper con las tradiciones y organizar su propio funeral mientras todavía está viva. La protagonista de esta particular historia es Shelvy Neal, una estadounidense que reunió a familiares y amigos en Macon, Georgia, para celebrar su vida y escuchar personalmente los homenajes que habitualmente se realizan después de la muerte.

La ceremonia, que también funcionó como festejo de cumpleaños, contó con alrededor de 100 invitados, una torta temática, discursos y hasta un ataúd. Sin embargo, en su interior no estaba la homenajeada, sino una figura de cartón de tamaño real que la representaba.

Neal bautizó la celebración como “funeral Fomo”, una expresión inspirada en las siglas inglesas Fear Of Missing Out, que significa miedo a perderse algo. Su intención era sencilla: participar de su propia despedida y disfrutar de las palabras de afecto de sus seres queridos.

Una idea que surgió tras la muerte de su esposo

La iniciativa comenzó a tomar forma en marzo, después del fallecimiento de su marido. Según relató Neal a la cadena estadounidense WMAZ, durante una conversación con su hija manifestó que le gustaría estar presente en su propio funeral.

“Le dije: ‘Sabes, me encantaría estar en mi propio funeral’”, recordó. La respuesta de su hija fue determinante: “¿Y por qué no puedes?”. A partir de ese intercambio, ambas comenzaron a planificar una ceremonia que combinara el homenaje tradicional con una celebración por los 80 años de la mujer.

“Se tratará de celebrar a Cristo y mi vida, 80 años de mi vida”, expresó Neal antes del encuentro. “Fue una buena vida”, agregó.

El lugar elegido también tenía un significado especial. La reunión se desarrolló en una propiedad que la mujer y su esposo habían tenido durante aproximadamente 25 años y que vendieron en 2020 a una empresa funeraria.

La operación había incluido una condición particular: la realización de dos funerales, uno para cada integrante del matrimonio. El correspondiente a su marido ya se había concretado y ahora llegaba el turno de Shelvy, aunque de una manera completamente diferente.

Un ataúd, una torta y discursos con humor

La celebración estuvo marcada por situaciones poco habituales para una ceremonia de despedida. Mientras una figura de cartón permanecía dentro del ataúd, Neal recorría el lugar, conversaba con los invitados y disfrutaba de los homenajes.

La mujer llevaba una banda cruzada sobre el pecho con la inscripción “A petición popular”, una muestra del tono humorístico que quiso darle al encuentro.

La torta también estuvo especialmente diseñada para la ocasión. Tenía una escalera que conducía hasta las puertas del cielo y una frase que resumía el espíritu de la fiesta: “Se niega a perderse nada... especialmente su propio funeral”.

Otro cartel reforzaba el concepto elegido por la protagonista: “Fomo: El funeral al que se niega a faltar”.

Uno de los momentos centrales fue el micrófono abierto, que permitió a familiares y amigos compartir recuerdos, anécdotas y mensajes dedicados a la homenajeada.

Antes de la ceremonia, Neal había anticipado que estaba dispuesta a escuchar todo tipo de comentarios, aunque con una advertencia cargada de humor.

“Si quieren, pueden decir cosas malas”, señaló. “Pero yo estaré allí y puede que les corte el micrófono”, agregó entre bromas.

Organizó cada detalle de su despedida

Lejos de limitarse a participar como invitada de honor, la mujer asumió un papel activo en todos los preparativos. Se encargó personalmente de los arreglos florales, intervino como oradora y supervisó la organización de la ceremonia.

Su propósito era compartir un momento especial con sus seres queridos y, al mismo tiempo, evitarles parte de las responsabilidades que suelen acompañar la organización de un funeral.

“Creo que será más fácil para mi familia hacer algo así, pero además, ya sabes, los funerales son divertidos”, explicó. “Y a mí me gusta divertirme”, añadió.

Pese a la magnitud de la celebración, Neal dejó instrucciones claras sobre lo que desea cuando llegue el momento de su fallecimiento.

No quiere que se organice otro funeral ni una nueva ceremonia multitudinaria. Su pedido es que sus familiares realicen únicamente una despedida sencilla junto a la tumba.

Así, la estadounidense convirtió una tradición asociada al duelo en una oportunidad para reunir a sus afectos, escuchar sus palabras y celebrar ocho décadas de vida mientras todavía puede disfrutar de cada homenaje.