Un estudio liderado por Mamdouh Eldamaty y Nicholas Reeves detectó indicios de cámaras ocultas en la tumba de Nefertiti.
17:02 hs - Martes 22 de Septiembre de 2026
Más de un siglo después del descubrimiento del famoso busto que inmortalizó su rostro, Nefertiti vuelve a ocupar un lugar central en uno de los grandes enigmas de la arqueología egipcia. Un equipo encabezado por el exministro de Antigüedades de Egipto Mamdouh Eldamaty y el egiptólogo británico Nicholas Reeves reavivó la hipótesis de que la tumba de Tutankamón, conocida como KV 62, podría haber sido concebida originalmente para su madre y predecesora.
La teoría sostiene que el sepulcro del joven faraón fue adaptado de manera apresurada tras su muerte y que detrás de algunos de sus muros podrían existir espacios todavía desconocidos. La posibilidad de que esas cámaras estén vinculadas con Nefertiti permanece sin confirmar.
El nuevo estudio analiza distintas evidencias arquitectónicas, decorativas y geofísicas que, según sus autores, justifican continuar la investigación.
Una tumba con características inusuales
La hipótesis de Reeves se remonta a 2015, cuando planteó que la KV 62 presentaba características diferentes de las habituales en las tumbas reales del Valle de los Reyes. Entre ellas señaló su reducido tamaño, una orientación atípica y una distribución que, a su entender, se asemeja más a la de una tumba destinada a una reina de la XVIII Dinastía.
También llamó la atención sobre determinados elementos del ajuar funerario. El santuario dorado que debía cubrir el ataúd tuvo que ser recortado para ingresar en la cámara, mientras que las patas del ataúd exterior fueron acortadas para permitir su colocación.
Para Reeves, estas modificaciones podrían ser indicios de que el sepulcro fue reutilizado para Tutankamón después de haber sido diseñado para otra persona.
Nuevas señales detrás de los muros
El trabajo reciente incorpora el análisis de nuevas líneas y grietas en la pared norte de la cámara funeraria, además de diferencias en las terminaciones, marcas de cincel y modificaciones en las pinturas murales.
Según la interpretación de Reeves, algunos elementos de la decoración conservarían características asociadas con el período de Amarna. El investigador sostiene que las escenas podrían representar a Tutankamón como niño durante un ritual funerario destinado originalmente a una mujer gobernante.
Esa lectura se relaciona con una de las cuestiones todavía debatidas sobre Nefertiti: si, después de la muerte de Akenatón, ejerció el poder bajo el nombre de Smenkhkare antes del ascenso de Tutankamón.
Las prospecciones no cerraron el interrogante
La búsqueda de espacios ocultos en la KV 62 ya había generado distintas investigaciones mediante técnicas geofísicas. El nuevo informe revisa siete prospecciones realizadas desde 2015 y sostiene que ninguna logró descartar de manera definitiva la existencia de cámaras detrás de los muros.
El geofísico George Ballard, uno de los autores del trabajo, señaló que existen características consideradas “intrigantes” y cierta correlación entre diferentes fuentes de datos que podrían ser compatibles con pasadizos o espacios adicionales.
Ballard aclaró, sin embargo, que descartar la posibilidad de que allí se encuentre Nefertiti es diferente de negar la hipótesis principal: que la tumba de Tutankamón podría contener más cámaras todavía sin descubrir.
Un posible hallazgo de enorme relevancia
Eldamaty sostiene que la combinación de las evidencias disponibles permite construir una interpretación más precisa de la estructura de la tumba. De acuerdo con su evaluación, los indicios acumulados apuntan a la posible existencia de al menos una cámara adicional más allá del muro oeste de la cámara funeraria y a una eventual continuación hacia el norte.
La investigación todavía no alcanzó una conclusión definitiva y la identificación de Nefertiti como posible ocupante original de esos espacios continúa siendo una hipótesis. Si futuras exploraciones confirmaran la existencia de nuevas cámaras y establecieran su vínculo con la reina, el hallazgo tendría una enorme importancia para el conocimiento del período de Amarna y de la sucesión de la XVIII Dinastía.