El promedio anual de consumo de helado artesanal se ubica en 7,3 kilogramos por persona, con subas notables en los meses más cálidos.
Domingo 31 de Agosto de 2025
Por primera vez, el 31 de agosto quedó fijado como el Día Nacional del Helado Artesanal en Argentina. Heladerías argentinas impulsan nuevos sabores y formatos, mientras el consumo anual alcanza 7,3 kilos por habitante y nueve de cada diez personas eligen propuestas artesanales en cualquier estación.
La Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA) propuso esta celebración, elegida en homenaje a su acta fundacional firmada en 1972. AFADHYA reúne a miles de heladerías en todo el país y visibiliza el trabajo de los productores que defienden la tradición, la calidad y una variedad de recetas creadas dentro de la cultura local.
El día, creado para darle lugar a una práctica que formó parte del postre o la merienda argentina durante décadas, reconoce a quienes sostienen la excelencia del producto y a quienes prueban los sabores que ya forman parte del patrimonio nacional: desde el icónico dulce de leche hasta la creación del sabor alfajor.
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Según datos relevados por AFADHYA junto con D’Alessio Irol, nueve de cada diez argentinos consumen helado artesanal en cualquier estación. El promedio anual se ubica en 7,3 kilogramos por persona, con subas notables en los meses más cálidos.
Procedimiento para un buen helado artesanal
El camino del helado artesanal comienza con recetas ideadas desde cero, la selección de insumos frescos y el aporte manual en cada fase. Franco Savino, maestro heladero de Occo, describió el procedimiento: “El helado artesanal arranca con una receta pensada desde cero. Se eligen las materias primas, se pesan los ingredientes, se arma la mezcla, se pasteuriza a 80°C para garantizar seguridad, se deja madurar en frío por un mínimo de 4 horas y recién después pasa a la máquina que le da aire, textura y frío. Es un proceso que lleva tiempo y cuidado en cada detalle”.
Savino puntualizó la mayor diferencia: “En lo artesanal no usamos bases ni esencias. De esta manera el helado tiene nuestra personalidad, una textura única, cremosa y un sabor más real, no artificial”.