La ciencia respalda el consumo moderado de café y destaca sus beneficios para la salud. Sin embargo, superar los 400 miligramos diarios de cafeína puede provocar efectos adversos.
17:18 hs - Jueves 01 de Octubre de 2026
El café ocupa un lugar central en la rutina diaria de millones de personas. Cada 1 de octubre, con motivo del Día Internacional del Café, la comunidad médica y científica renueva el interés por sus efectos en el organismo y mantiene un consenso sobre su consumo: lejos de las antiguas advertencias que lo señalaban como un hábito perjudicial, las investigaciones contemporáneas respaldan su seguridad e incluso le atribuyen beneficios cardiovasculares y metabólicos, siempre que se respeten ciertos límites.
El límite seguro: hasta 400 miligramos diarios
Organismos internacionales de referencia, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), establecen que una ingesta de hasta 400 miligramos de cafeína al día es segura para la mayoría de los adultos sanos. Esta cantidad equivale, de manera estimativa, a entre tres y cinco tazas de café filtrado común, sin que se asocie con efectos negativos para la salud.
Diversos estudios y revisiones científicas publicados en plataformas como PubMed respaldan esta postura. Sus resultados indican que el consumo moderado se relaciona con una menor incidencia de mortalidad general, protección frente a enfermedades neurodegenerativas y una reducción del riesgo de accidentes cerebrovasculares.
Estos hallazgos permiten considerar al café como parte de una alimentación saludable, aunque sus efectos dependen de la cantidad ingerida y de las características individuales de cada consumidor.
Cuándo se cruza la línea del exceso
Superar las cinco tazas diarias o los 400 miligramos de cafeína puede reducir los efectos protectores asociados a la bebida y aumentar la probabilidad de reacciones adversas. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran el nerviosismo, las taquicardias, los temblores musculares, las alteraciones del sueño y las molestias gástricas.
Un estudio de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, que analizó la relación entre el café y la salud cardiovascular, también destaca la importancia de mantener un consumo moderado.
Los especialistas advierten, además, que la tolerancia a la cafeína varía según la genética y la capacidad metabólica de cada persona para procesar la sustancia. Por este motivo, las embarazadas, quienes presentan una sensibilidad elevada o los pacientes con determinadas patologías deben ajustar su ingesta y consultar con profesionales de la salud.
El verdadero riesgo: los agregados
Más allá de la cantidad de tazas, una de las principales advertencias de los especialistas apunta a los ingredientes que acompañan al café. El uso excesivo de azúcares refinados, jarabes artificiales y cremas puede transformar una infusión rica en antioxidantes y polifenoles en una bebida de elevado aporte calórico, capaz de contrarrestar sus beneficios metabólicos.
Por eso, disfrutar de las propiedades del café implica no solo moderar la dosis de cafeína, sino también prestar atención a su preparación. Priorizar las versiones simples, limitar los agregados y respetar la tolerancia individual son pautas fundamentales para incorporar esta bebida a la rutina diaria sin comprometer la salud.