Jueves 09 de Noviembre de 2023
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Mincyt) de Argentina dio a conocer los resultados de la Convocatoria a Proyectos Conjuntos de Investigación con India. La convocatoria, que contó con 94 presentaciones de todas las regiones del país, busca apoyar el desarrollo de proyectos de investigación conjunta en biotecnología y transición energética entre grupos binacionales. Dentro de los proyectos seleccionados se encuentra “Biosensores celulares nuevos para actores metabólicos claves para monitorear la salud y el bienestar”, a cargo del director de Argentina, doctor Matías Daniel Hartman quien en diálogo con UNO brindó detalles de la iniciativa que lleva adelante.
Hartman vive en Paraná, es docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), doctor en Ciencias Biológicas y se especializa en biología celular y molecular.
Sobre la convocatoria que lo tiene como desarrollador, indicó "El Mincyt y el Most (Departamento de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la República de la India) aunaron esfuerzos de logística y económicos para financiar proyectos en los temas 'Transición energética' y 'Biotecnología'. Es así como se presentaron alrededor de 90 proyectos y 4 fueron seleccionados para recibir apoyo económico. Este programa tiene como primera misión vincular o estrechar los vínculos ya existentes entre dos grupos de investigación, pertenecientes tanto a nuestro país como a India. Se busca responder una misma pregunta científica pero que requiere del trabajo conjunto, ya sea porque las tecnologías o equipamientos que se necesitan no están disponibles en uno u otro país, o porque se aporta, desde dos miradas distintas, información relevante para responder la misma pregunta".
—¿En qué consiste la investigación “Biosensores celulares nuevos para actores metabólicos claves para monitorear la salud y el bienestar”? ¿Qué significa la elección de su proyecto para ser apoyado económicamente?
—Queremos desarrollar biosensores que funcionan determinando no solo eventos claves de modificación de proteínas en vías de señalización celular sino también los niveles intracelulares de distintos metabolitos de interés, el grupo argentino tiene experiencia en el desarrollo, expresión y purificación de estas proteínas que codifican para biosensores (lo que llamamos en ciencia el estudio in vitro), y el grupo indio tiene la experiencia en metabolismo celular y estudiar los sensores en el interior celular (lo que se llama estudios in vivo). En su conjunto, ambos grupos podremos desarrollar biosensores y poder estudiar sus propiedades en un sistema aislado como así también, integrados en una célula. Sin esta colaboración, este desarrollo multidisciplinar e integrado, no habría sido posible, o hubiese llevado mucho más tiempo hasta que cada grupo logre alcanzar el nivel adecuado de conocimiento (e infraestructura y equipamiento) para lograr desarrollar esa parte del proyecto en la que no es experto. Esta vinculación que buscan los ministerios incluye, además, la visita de distintos integrantes del proyecto a sendos laboratorios, para lograr transmitir el conocimiento de cada grupo a los integrantes del otro país.
Ambos equipos de trabajo estudiamos cómo las células desarrollan programas de señalización frente a condiciones adversas nutricionales, situaciones en las cuales las células deben “encender” una respuesta de defensa, que se denomina “Respuesta Integral al Estrés”. Esta respuesta no sólo es necesaria en condiciones basales del funcionamiento celular, si no que en los últimos años, diversos grupos de investigación (incluidos los nuestros) pudimos encontrar que esta vía tiene un “encendido” anómalo en distintas patologías como Enfermedad de Alzheimer, Parkinson, o en el proceso de envejecimiento; y que incluso, inhibir este “encendido” anómalo puede mejorar la sintomatología de estas enfermedades y, para nuestra sorpresa, alargar la vida de los animales de experimentación. Entonces surgió como interrogante científico "¿cómo hacemos para monitorear en un organismo? ¿Cuándo, cómo y en qué lugar se enciende esta vía molecular?" Es así como nos propusimos diseñar un biosensor que tenga la capacidad de modificar sus propiedades ópticas frente al evento clave en el encendido de la Respuesta Integral al Estrés, que está constituido por la modificación química de una proteína clave en la maquinaria de síntesis de proteínas intracelulares. Esperamos no sólo desarrollar estos sensores in vitro y estudiarlos en organismos unicelulares simples (como primera instancia) sino también en un futuro poder llevar estos sensores a organismos multicelulares más complejos en donde sea factible estudiar estas enfermedades o el proceso de envejecimiento, para asistir en la búsqueda de fármacos y terapias que tengan como blanco esta vía de señalización celular.
—¿Cuántos investigadores están abocados a este estudio, cómo son las etapas de trabajo y cómo se gestó la idea de llevar adelante este desafío?
—En este proyecto están involucrados formalmente cuatro investigadores argentinos (que incluyen estudiantes de la carrera de doctorado en Ciencias Biológicas de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, como estudiantes de la Licenciatura en Nutrición de la misma casa de estudios) y tres investigadores indios (además del director indio, un estudiante de doctorado y una técnica de laboratorio) que pertenecen al instituto DBT-inStem, un Instituto de Ciencias de Células Madre y Medicina Regenerativa, de la ciudad de Bangalore. En un principio, los directores nos pusimos en contacto a partir de una publicación del grupo del Dr. Laxman (India) en donde estudiaban la Respuesta Integral al Estrés en un contexto de “exceso de metionina”, y describían programas celulares únicos a esta condición nutricional; y debido al interés que tenemos en Argentina de estudiar la restricción de aminoácidos y restricción calórica (una condición que es sabido puede alargar la vida de numerosas especies animales, y que actualmente se estudia en humanos), pensamos en unificar algunas ideas y compartir algunos recursos materiales que el grupo de India ya habían desarrollado. Es así como comenzamos a compartir ideas y protocolos de trabajo, hasta que se abrió la convocatoria a este llamado de colaboración binacional, que creímos era una manera adecuada de darle un marco más sólido a esta colaboración y poder definir plazos concretos de trabajo. Es así como pensamos cuál sería uno de los beneficios más importantes que podríamos otorgar a la comunidad científica investigando en la Respuesta Integral al Estrés, y definimos que el desarrollo de estos biosensores podría ser un gran aporte.
Este proyecto tiene una duración de dos años y la idea es que en paralelo se van desarrollando distintas etapas en un país que son necesarias para su continuación en el otro. Poder visitarnos físicamente será, además, muy enriquecedor para la organización del proyecto y definir caminos de acción, como así también, de lograr enriquecernos humanamente al poder confraternizar entre los distintos integrantes de los grupos.
—¿Cómo fue su vinculación con la biotecnología? ¿Qué aspectos destacaría de la carrera que se dicta en la UNL? ¿Cuáles son las posibilidades que ofrece a estudiantes en cuanto al campo de desarrollo?
—Soy egresado de la Licenciatura en Biotecnología (2011) de la FBCB (UNL) y también del Doctorado en Ciencias Biológicas de la FBCB (UNL, 2016). La carrera de grado de FBCB es maravillosa, no sólo tuve la suerte de ser alumno de ella sino que además, desde 2011, soy docente de la cátedra de Bioquímica Básica de Macromoléculas, dirigida por el doctor Alberto Iglesias, en donde ahora estoy asentando mi propio grupo de trabajo. La carrera de Biotecnología ofrece a su alumnado una gran versatilidad y un manejo sólido de prácticas de laboratorio, lo cual es una característica distintiva de nuestra casa de estudios. La biotecnología como profesión es muy amplia, uno puede desarrollarse en una vasta cantidad de posibles escenarios, desde estar a cargo de numerosos bioprocesos en una planta cervecera como así también en el desarrollo de vacunas o cultivos mejorados. Esta amplitud hace que en la carrera también sea necesario ofrecer numerosas asignaturas que puedan cubrir el amplio espectro de posibles futuras escenarios en donde el licenciado pueda llegar a desenvolverse laboralmente, y en este sentido, FBCB hace un gran trabajo, especialmente, luego de su última actualización del plan (2018) en donde una gran cantidad de conocimiento en biotecnología animal fue agregado a la currícula.
Respecto al campo de desarrollo y posibilidad laboral, la biotecnología es tan amplia que las posibilidades laborales son numerosas, no sólo en el país si no también en el extranjero.
—¿Cómo es hacer ciencia en Argentina? ¿Ventajas y desventajas con las que se encontró a lo largo de su carrera?
—Habiendo tenido la suerte de poder trabajar en otros países puedo ver con claridad cuáles son las ventajas y desventajas de hacer ciencia en Argentina. Somos un país con una gran potencialidad, formamos científicos muy creativos que tienen que resolver preguntas científicas muy elevadas con recursos, financiamiento y tecnologías que, muchas veces, no están a la misma altura de grupos de investigación internacionales. Las carreras de grado que tenemos en el país son muy completas y complejas, y nos preparan para ser muy competitivos en el mercado laboral. Además, la comunidad científica del país es muy bondadosa, los grupos de investigación son muy abiertos a la colaboración y a brindarle herramientas de su propio desarrollo a otros grupos. Respecto a las desventajas, como afecta a cualquier ciudadano, el sistema científico en su totalidad también atraviesa las distintas situaciones económicas que atraviesa el país, por lo cual muchas veces es difícil importar algunos equipos o reactivos, o tenemos largos tiempos de espera hasta que llega un producto. Independientemente de esto, tanto el país como la provincia (Santa Fe), contribuyen fuertemente a la comunidad científica a través de apoyos económicos (de diversas duración y una vasta amplitud de financiación), los cuales son fundamentales para el desarrollo de las actividades de los grupos de investigación de nuestro país. Si bien es cierto que también podemos encontrar financiación en el extranjero, la competencia es más dura y hace que las probabilidades de éxito sean menores, aunque eso no es desalentador, ya que la mayoría de los científicos buscamos constantemente financiación en el exterior. En el país se hace ciencia de calidad internacional y tenemos universidades e instituciones que se ubican en excelentes posiciones en rankings internacional. En este escenario, desde nuestro grupo, poder aportar con nuestros desarrollos a la comunidad científica mundial, es muy gratificante.
Proyectos seleccionados
La iniciativa se enmarcó dentro del Programa de Cooperación Científica entre el Ministerio de Ciencia y el Departamento de Ciencia y Tecnología de la India, firmado en 2013. De las 94 propuestas, 62 correspondieron al área en biotecnología y 32 a transición energética.
Los 4 proyectos de cooperación seleccionados presentados oportunamente fueron:
1. “Desarrollo anticuerpos monoclonales como terapia contra el virus chikungunya”, a cargo del Director de argentina, Dr. Diego Álvarez.
2. “Exploración de la tolerancia a la radiación de celdas solares de perovskitas para aplicaciones espaciales”, a cargo de la directora de Argentina Dra. María Dolores Pérez.
3. “Biosensores celulares nuevos para actores metabólicos claves para monitorear la salud y el bienestar”, a cargo del director de Argentina Dr. Matías Daniel Hartman.
4. “Electrolitos Li-S de nueva generación mediante el descubrimiento acelerado de materiales (LISA)”, a cargo del director de Argentina Dr. Sergio Alexis Paz.