Alergias de primavera: cómo limpiar el hogar para reducir el polvo, el polen y las molestias

Para reducir las alergias de primavera, especialistas recomiendan mantener el hogar limpio y evitar la acumulación de polvo, polen y otras partículas.

18:38 hs - Sábado 31 de Octubre de 2026

Durante la primavera, muchas personas experimentan estornudos, congestión nasal, picazón en los ojos y otras molestias asociadas con las alergias estacionales. Aunque buena parte de los agentes que desencadenan estos síntomas se encuentran en el exterior, también pueden ingresar y acumularse en viviendas, oficinas y otros espacios cerrados.

El polen, el polvo y distintas partículas llegan a los ambientes interiores a través de ventanas, sistemas de ventilación, prendas de vestir, calzado y objetos de uso cotidiano. Una vez dentro, pueden depositarse sobre muebles, pisos, cortinas, alfombras y superficies que no siempre reciben una limpieza frecuente.

Frente a esta situación, los especialistas destacan la importancia de adoptar hábitos de higiene adecuados para reducir la presencia de estos elementos y mejorar las condiciones ambientales. No se trata solamente de limpiar más seguido, sino también de utilizar procedimientos que permitan retirar las partículas sin dispersarlas nuevamente.

La importancia de una limpieza adecuada

Pablo Cardozo, jefe de Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente, explicó que durante los meses primaverales resulta fundamental prestar atención tanto a la frecuencia como a los métodos utilizados para mantener los ambientes en buenas condiciones.

“En primavera es especialmente importante poner atención no solo a la frecuencia de la limpieza, sino también a cómo se realiza”, señaló el especialista.

En ese sentido, advirtió que existen sectores donde el polvo y el polen pueden permanecer acumulados durante períodos prolongados, especialmente cuando no forman parte de las tareas habituales de mantenimiento.

“El polvo, el polen y otras partículas pueden acumularse en superficies, textiles y rincones que muchas veces no consideramos, por lo que contar con rutinas y procedimientos adecuados ayuda a mantener espacios más limpios y confortables”, agregó.

Desde Aramark Argentina difundieron una serie de recomendaciones destinadas a mejorar las prácticas de higiene tanto en hogares como en establecimientos laborales, especialmente durante los períodos de mayor presencia de alérgenos ambientales.

Métodos para evitar la acumulación de partículas

Una de las principales recomendaciones consiste en priorizar la limpieza húmeda. Utilizar paños ligeramente humedecidos permite capturar el polvo y retirarlo de las superficies, en lugar de trasladarlo hacia otros sectores o dejarlo suspendido en el aire.

También resulta conveniente organizar las tareas de arriba hacia abajo. Comenzar por estantes, muebles altos y otras superficies elevadas, para finalizar con los pisos, evita que las partículas vuelvan a depositarse sobre lugares previamente higienizados.

Otro aspecto importante es prestar atención a los elementos textiles. Cortinas, alfombras, tapizados y otros materiales pueden retener polvo y polen, por lo que deben incorporarse a las rutinas periódicas de mantenimiento.

En los espacios de trabajo, los especialistas aconsejan reforzar la higiene de escritorios, mesas, teclados y otras superficies de contacto frecuente. Estas zonas requieren procedimientos regulares, especialmente cuando son utilizadas por varias personas durante una misma jornada.

Además, recomiendan revisar aquellos lugares que suelen pasar inadvertidos, como rejillas de ventilación, marcos de ventanas, esquinas y sectores ubicados detrás de los muebles.

La acumulación de partículas en estos puntos puede favorecer su posterior dispersión cuando se producen movimientos de aire o se utilizan determinados sistemas de climatización.

Evitar que el polvo vuelva al ambiente

Entre las prácticas que conviene modificar se encuentra el barrido en seco y el uso de elementos que simplemente sacuden el polvo. Estas acciones pueden levantar partículas que permanecen suspendidas temporalmente y luego vuelven a depositarse.

Por ese motivo, se aconseja utilizar métodos capaces de capturar la suciedad, como paños húmedos o aspiradoras equipadas con filtros adecuados, especialmente en superficies donde resulta difícil retirar los residuos mediante otros procedimientos.

La constancia constituye otro factor importante. Los especialistas consideran que establecer frecuencias de mantenimiento apropiadas resulta más efectivo para controlar la acumulación que realizar limpiezas profundas solamente de manera ocasional.

Sin embargo, las necesidades varían según las características del lugar, la cantidad de personas que lo utilizan y las actividades desarrolladas.

“Cada espacio tiene dinámicas distintas y por eso la limpieza debe responder a esas características. En una oficina, por ejemplo, existen zonas de tránsito permanente, espacios compartidos y superficies que requieren distintas frecuencias y procedimientos”, explicó Cardozo.

Hábitos cotidianos para mejorar el bienestar

Durante la temporada de mayor presencia de polen y otros agentes ambientales, mantener los interiores en condiciones adecuadas puede contribuir a disminuir la exposición a sustancias capaces de desencadenar molestias respiratorias.

También resulta útil prestar atención a los objetos que ingresan desde el exterior y al mantenimiento de los sistemas de ventilación, especialmente cuando existen personas con antecedentes de alergias.

Estas medidas no eliminan por completo los alérgenos ni reemplazan la atención médica cuando los síntomas son persistentes, pero pueden formar parte de una estrategia preventiva.

La combinación de buenas prácticas cotidianas, procedimientos apropiados y mantenimiento periódico permite conservar hogares y lugares de trabajo más limpios y confortables.

De esta manera, incorporar pequeñas acciones a la rutina diaria puede contribuir a mejorar la calidad de los ambientes interiores durante la primavera, una estación en la que aumentan las consultas y molestias relacionadas con las alergias respiratorias.