Sionista salió dormido en Mar del Plata y Quilmes marcó una buena diferencia que le sirvió para sostener el juego y llevarse el tercer chico de la serie de octavos de final de la Liga Nacional. El equipo de Paraná se despidió de la competencia luego del 89-79, con un sabor amargo. Porque no supo aprovechar la localía y sumó su séptima derrota consecutiva.
Sionista se durmió y se despidió frustrado
El equipo fue irregular durante toda la temporada y no estuvo a la altura de las circunstancias en los playoff.
Sionista volvió a las fuentes, pero no completó los objetivos. Estuvo cerca de los cuartos en la fase regular y se quedó sin nada. Sin respuestas individuales ni colectivas para superar la serie tendrá que hacer una dura autocrítica de cara al futuro.
El primer parcial fue arrollador en el resultado y en el campo (terminó 25-11). Y se vieron dos equipos completamente distintos. Por un lado uno decidido a ganar, motivado, preciso y sobrado de confianza. Ese fue el local, que terminó los primeros 10 minutos con porcentajes muy elocuentes. (50% en triples 4/8 y 63% en tiros de campo. Además tomó 10 rebotes y siete asistencias. Siete jugadores anotaron y Ghersetti fue el máximo anotador con 12
El otro equipo fue Sionista. Dormido, golpeado y sin respuestas defensivas y ofensivas. El único que salvó la ropa fue Polynice. El alero fue el jugador que más intentó y sumó 7 de los 11 puntos en el cuarto.
Algunas modificaciones no cambiaron demasiado la tendencia. Porque si bien llegó a ponerse a 11 puntos y el parcial terminó 20-22, mucho más parejo que el primero, el juego nunca fue sólido. Algunas corridas dispersas de Ruiz y un par de triples le dieron algo de vida al equipo que ni siquiera pudo cerrar bien el primer tiempo. Porque Quilmes se pasó la bola y siempre encontró un tiro acertado.
De perder por 19 puntos metió una ráfaga de 11 puntos para ponerse a 10 puntos (52-42). Fue el mejor momento del equipo de Paraná porque se pasó la bola, defendió y jugó como equipo. El equipo de Ramella bajó el goleo y buscó por intermedio de la movilidad y el talento de Vildoza quebrar la marca y tuvo una leve mejoría. Baxley tampoco fue determinante en el uno contra uno y el parcial quedó para la visita 19-14. De todos modos no era negocio. Por eso ajustó algunos detalles para el último cuarto. Mikulas se convirtió en el hombre en el poste bajo y Cantero con un triple puso el partido a 7 puntos (67-60). Fue la mayor aproximación que, luego de perder por 19, se asemejaba a una hazaña. Sin embargo nunca pudo poner en riesgo la victoria de Quilmes que, al igual que en Paraná, mostró un gran oficio para cerrar la serie.













