Miércoles 17 de Septiembre de 2014
Sucedió en la noche del miércoles en la sala de Oncohematología del hospital San Roque de Paraná. El circuito del acondicionador de aire sufrió un desperfecto, generando una densa columna de humo en las instalaciones del segundo piso y el lógico temor entre el personal médico, ordenanzas y las mamás de los chicos que se encuentran internados. La situación hizo que varias de las mujeres abrieran la salida de emergencia, además de todas las ventanas y llevaran a los pacientes al Hospital de Día, evitando que sean afectados por el avance del humo, que ya a esa altura había avanzado sobre la sala.
Ya pasó una semana y el aparato sigue averiado, según confirmó a UNO el padre de Santiago, uno de los chicos que afronta un tratamiento oncológico por una leucemia linfoblástica. El mal funcionamiento de la refrigeración ya había sido noticia a principios de este año. En un artículo publicado el 26 de enero, UNO había hecho pública la situación, reflejando que aquella vez se había dañado el motor del acondicionador de aire del servicio.
Aunque no representa el único problema para los chicos que pelean por sus vidas y la familias que tienen detrás. Hace una semana que falta agua en esa dependencia, aunque según trascendidos el inconveniente se habría extendido a otros servicios. El que prestó testimonio para describir el estado de situación fue Ángel, padre de Santiago y que para acompañar a su familia debe viajar diariamente desde Valle María, en el Departamento Diamante. “Algunos chicos afectados por diferentes patologías tienen fiebre y no tienen aire acondicionado. En un día cálido como hoy, no cuentan con el servicio para que puedan estar bien”, explicó preocupado. Mencionó que el personal de mantenimiento le confirmó se había quemado el equipo. El hombre reconoció que la falta de ventilación no representa un problema en esta parte del año, pero advirtió que en pocos meses el aumento de la temperatura hará que el clima dentro de la sala sea sofocante. “Estos nenes no pueden tener las ventanas abiertas porque corren el riesgo de que entre cualquier virus y los afecte; cada uno está aislado en su lugar”, graficó.
Juntan agua en fuentones
Si la falta de funcionamiento de un acondicionador se puede subsanar recurriendo a diferentes estrategias, la ausencia de agua potable puede convertirse en un verdadero drama. “Se rompió uno de los caños de la torre. Sucede que durante la mañana es mucha la demanda”, señaló a UNO la enfermera del servicio, Rosa Rueda. Consultada por la rotura de la refrigeración aseguró: “Le sacaron el motor. No es algo que se arregle de un día para otro”.
Sin poder higienizar a sus hijos, ni a ellas mismas, las mamás que acompañan en el proceso de recuperación debieron “poner fuentones para ir acumulando agua”, confió Ángel. En el servicio de Oncohematología algunas habitaciones son compartidas, en algunos casos hasta por tres camas. “La necesidad de ir al baño en pacientes con tratamiento oncológico, implica que parte de los virus se transmitan, sobre todo cuando los niños tienen las defensas bajas. Están propensos al contagio en forma permanente, las mamás también. Por eso es necesario contar con agua”, aseveró angustiado el hombre. El padre de Santiago manifestó que debido a este inconveniente muchas de las mamás pasaron días sin higienizarse, con el agravante que muchas de ellas son del interior de la provincia. “Las mujeres lavan la ropa en el servicio y ni siquiera traen la suficiente cantidad para poder cambiarse”, justificó.
“La respuesta la tiene que dar el director del hospital, porque más allá de la buena predisposición del personal del servicio, ellos no pueden hacer nada”, resumió.