Se hizo la bendición de las manos y de las herramientas de trabajo
Como cada 1º de mayo, numerosos trabajadores llegaron hasta la catedral metropolitana de Paraná. “Que el empleo pierda su cuota de incertidumbre”, dijo Puiggari durante la homilía

Jueves 02 de Mayo de 2013

La misa por el 1º de Mayo se realizó ayer en la catedral metropolitana de Paraná. Comenzó a las 11.10 y a pesar de las inclemencias del tiempo luego se hizo la bendición de las herramientas de trabajo sobre las escalinatas y frente a la Plaza. Hubo diferentes trabajadores: colectiveros, bomberos, policías, taxistas, campesinos, la asociación Amigos del Árbol y empleados de comercio, entre otros. La ceremonia estuvo precedida por el arzobispo, Juan Alberto Puiggari.
“Es justo bendecir y dar gracias a Dios por el trabajo y reconocer que no debe ser considerado como un mero factor de producción”, dijo Puiggari entre sus primeras palabras en una homilía que duró unos 15 minutos. La misa se extendió hasta las 12.05.


Afuera de la Catedral, los vehículos de Bomberos, dos colectivos y camionetas de la Policía ocupaban casi toda la cuadra. Luego se sumaron otros trabajadores.
Adentro de la iglesia la misa comenzó con fieles que ocuparon hasta la mitad de los bancos, pero después llegaron muchos más, quizás retrasados por la lluvia de la mañana.

Una costumbre y una necesidad
Entre los trabajadores presentes, se encontraban los Bomberos Voluntarios con su autobomba, dos camionetas y la escalera, todo para bendecir.
Jorge Vallejos, jefe de la dotación dijo a UNO: “Fuimos invitados como todos los años. Somos trabajadores voluntarios pero la paga es la satisfacción de hacer el bien a la gente”.
También estaban presentes dos colectiveros de la empresa Mariano Moreno con sus respectivos vehículos. “Vamos rotando quienes vienen, pero este es mi quinto año consecutivo”, dijo Leandro Fernández, uno de los choferes que mencionó además que siempre participó con su padre, hoy jubilado.


“Pedimos por la continuidad laboral y la salud. También para que a la empresa le vaya bien”, agregó Francisco Londero, el otro colectivero presente.
Los dos mencionaron que con el tiempo, participar de estas bendiciones se transforma en una costumbre y también en una necesidad.
Por otra parte, estuvieron presentes inspectores de Tránsito y trabajadores independientes de diferentes rubros.


A las 12.15 con bocinazos, sirenas y aplausos que se hicieron escuchar se concluyó con las bendiciones, aunque aún quedaban algunos a la espera, los cuales también tuvieron su oportunidad.
Así terminó una vez más, una misa que ya es parte de la tradición para esta fecha.

Sobre las escalinatas
Luego de terminada la misa, se realizó la bendición de las manos de los trabajadores sobre las escalinatas de la Catedral.


“Hace 12 años que vengo, soy de Valle María”, dijo Antonio Zapata, productor agropecuario y luego agregó: “Quiero pedir para que no falte el trabajo y que haya más coordinación entre el gobierno y el campo”. También, a la espera de recibir la bendición, estaba Ariel Miró, un empleado de comercio: “Quiero agradecer por el trabajo que tengo hoy y a pedir por todos mis compañeros”, señaló. A su lado estaba Carla, una empleada de la Universidad Nacional de Entre Ríos, quien manifestó: “Además de dar las gracias, vengo a pedir por los que no tienen trabajo”.


El trabajo como un aspecto para la dignidad de la persona
Entre los principales tramos de la homilía realizada ayer por el arzobispo Juan Alberto Puiggari, se destacó al trabajo como un aspecto de la vida para la dignidad de la persona y no solo como un factor para la producción.
En este sentido, citó al papa Francisco, quien en las primeras horas de la mañana de ayer llamó a los políticos del mundo a hacer todo lo posible para crear puestos de trabajo en el contexto actual.
“El trabajo da dignidad y el que no trabaja no tiene esa dignidad”, dijo Puiggari.


Además señaló que para los cristianos, el 1º de Mayo es una convocación a la oración y al compromiso. “Oración a Dios para que conceda una patria cementada en una justicia verdadera, para que nos encaminemos a una justa distribución de la riqueza”, dijo Puiggari entre otros aspectos. Además mencionó que se debe orar para que no haya “trabajo en negro”, y sí un “descanso merecido” para compartir con la familia. “Eso dignifica al hombre: llevar el pan, el progreso y la salud de su familia a partir de su esfuerzo”.


Por el Bicentenario
Más adelante en la homilía, el arzobispo destacó: “En el marco de las celebraciones del Bicentenario encomendémonos a tener una sociedad más justa, sin excluidos, a que todos tengan la oportunidad de ganarse el pan para que el empleo pierda su cuota de incertidumbre y la solidaridad sea un modo común de obrar en la sociedad”.


En este marco llamó a que se procuren “soluciones nuevas a los viejos problemas que seguimos padeciendo, esto requiere una participación de todos, para encontrar los caminos mejores”.
Finalmente, Puiggari destacó que se deben buscar en forma permanente las coincidencias, la solidaridad y el respeto por los derechos de los demás.