Sabrina Colignon: "El verdadero valor está en el criterio humano"

Sabrina Colignon contó cómo encontró su vocación en la programación y analizó los desafíos de una profesión atravesada por nuevas tecnologías.

08:18 hs - Domingo 13 de Septiembre de 2026

Cada 13 de septiembre se celebra el Día del Programador, una fecha que reconoce a quienes trabajan detrás de buena parte de las herramientas tecnológicas que forman parte de la vida cotidiana. Sabrina Colignon, de 27 años, es técnica en Procesamiento y Explotación de Datos. Dialogo con UNO, cómo encontró su vocación y cuáles son los desafíos de la profesión.

Colignon se recibió en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y actualmente trabaja como Data Engineer en Argenis, una empresa de software. Además, desarrolla tareas para una compañía de Estados Unidos llamada Innovate. Su especialidad está vinculada al procesamiento y organización de grandes volúmenes de información.

“Lo que hacemos como ingenieros de datos es armar todos los pipelines para procesar los datos”, explicó. Una de las tareas principales consiste en realizar procesos conocidos como ETL, que incluyen la extracción, transformación y carga de información. En su trabajo utiliza servicios en la nube, particularmente AWS, y puede trabajar con cantidades de información que alcanzan los terabytes. El objetivo es limpiar, acondicionar y organizar esos datos para que posteriormente puedan ser utilizados por otras áreas o aplicaciones.

Dentro de los equipos tecnológicos existen diferentes especialidades, como desarrolladores front-end, back-end, profesionales full stack y especialistas en DevOps. Los ingenieros de datos forman otro de esos nichos y trabajan, además, con bases de datos, visualización de información e inteligencia artificial.

La inteligencia artificial como herramienta

Para Colignon, uno de los grandes cambios que atraviesa actualmente la profesión está relacionado con la incorporación de la inteligencia artificial. Lejos de considerarla únicamente una amenaza para los puestos de trabajo, entiende que puede convertirse en una herramienta para acelerar procesos y mejorar resultados.

“Es un acelerador de nuestro trabajo”, sostuvo. Según explicó, estas herramientas permiten resolver determinadas tareas de manera más rápida, detectar errores y encontrar soluciones que antes podían llevar días o semanas.

Su propia experiencia es un ejemplo de ese cambio. Comenzó trabajando específicamente en el área de datos y actualmente también participa en el desarrollo de páginas web. Ese crecimiento profesional, señaló, estuvo acompañado por el uso de herramientas de inteligencia artificial que le permitieron aprender y ampliar sus capacidades.

Pero para la programadora existe una diferencia fundamental entre utilizar una herramienta y saber realmente lo que se está haciendo. “Hoy en día es muy fácil decir: me siento, prompteo y te armo una página web de la nada”, planteó. Sin embargo, remarcó que el verdadero valor profesional aparece en la capacidad de analizar el resultado, detectar errores y decidir qué solución es conveniente.

El criterio humano sigue siendo clave

Uno de los riesgos que observa en el uso indiscriminado de la inteligencia artificial está relacionado con la seguridad. Una persona puede generar rápidamente una página web utilizando IA, pero eso no significa que el resultado sea seguro. Puede haber problemas de ciberseguridad, filtraciones de claves o vulnerabilidades que no sean evidentes para alguien que no posee conocimientos técnicos. Por eso, considera que el criterio profesional sigue siendo indispensable.

“Lo que nosotros podemos discernir, lo que está bien, lo que está mal y el ojo que uno tiene es lo que realmente hace la diferencia”, afirmó.

Para explicar el fenómeno, Colignon lo compara con otras herramientas tecnológicas que en algún momento fueron consideradas una amenaza para determinadas profesiones. “Excel venía a reemplazar a los contadores y los contadores siguen existiendo hoy en día”, ejemplificó.

Desde su perspectiva, la inteligencia artificial no necesariamente reemplaza al profesional, sino que modifica la manera en que trabaja. “Viene a ayudarnos, a que podamos trabajar más rápido y mejor, pero el valor se lo da la persona”, sostuvo la programadora.

Una vocación que encontró después de varios intentos

El camino de Sabrina hacia la programación tampoco fue directo. Antes de descubrir que quería dedicarse al mundo de los datos, estudió Arquitectura y luego cursó durante tres años Ingeniería. Durante la pandemia conoció la Tecnicatura en Procesamiento y Explotación de Datos, que comenzó a tener mayor difusión dentro de la Facultad de Ingeniería. Durante aproximadamente un año cursó ambas carreras en paralelo, hasta que finalmente comprendió que la programación era el campo que realmente le interesaba.

Aprender tampoco fue sencillo. Reconoció que programar no era algo que se le diera naturalmente y que tuvo que atravesar un proceso de aprendizaje hasta encontrarle el sentido.

Una vez que logró dominar las herramientas básicas, descubrió que disfrutaba especialmente de la posibilidad de resolver problemas de manera creativa. “Me encanta sentarme enfrente de la computadora y sacar un montón de cosas de la galera”, contó.

El desafío de comenzar en el sector

La demanda de profesionales tecnológicos continúa siendo importante, aunque Colignon advierte sobre las dificultades que enfrentan quienes recién ingresan al mercado laboral. Uno de los problemas aparece cuando las empresas buscan perfiles junior pero pretenden que puedan resolver grandes desafíos desde el comienzo.

En ese contexto, considera que la capacitación permanente es fundamental. También destaca el papel de la inteligencia artificial como herramienta para aprender de forma autodidacta y recomienda aprovechar cursos online y documentación técnica.

El inglés es otro aspecto que considera fundamental para desarrollarse en el sector. A quienes todavía no tienen experiencia con determinadas tecnologías les recomienda, al menos, conocer su funcionamiento teórico.

“Si no tuviste la oportunidad de trabajar en la nube, aunque sea interiorizate en la teoría de la herramienta”, aconsejó. Saber para qué sirve una tecnología, cómo se utiliza y qué problemas puede resolver puede marcar una diferencia durante una entrevista laboral.

En el Día del Programador, la experiencia de Colignon muestra una profesión que cambia al ritmo de la tecnología. Frente al avance de la inteligencia artificial, el desafío ya no pasa solamente por saber programar, sino por desarrollar criterio, creatividad y capacidad para tomar decisiones. En ese equilibrio entre las herramientas y el conocimiento humano, sostiene, está el verdadero valor de quienes trabajan en el sector.