Viernes 21 de Octubre de 2022
Se acerca el tiempo de las recepciones. Muchos jóvenes y adolescentes que culminan este año la escuela Secundaria se preparan para su fiesta, ya sin restricciones por la pandemia, y para esta instancia muchas chicas están pensando en el vestido que usarán. Y si bien antes se acostumbraba a recurrir a una modista para que fuera a medida y según los gustos particulares, o a comprarlo, los altos costos de las telas y las prendas ya hechas llevaron a que crezca la consulta en las casas de alquiler, que cada vez son más en la capital entrerriana, atento a una exponencial demanda.
Agostina, propietaria de un local del rubro que abrió en febrero de este año, confirmó a UNO: “Tenemos una gran demanda en esta época, y recibimos sobre todo consultas por vestidos para recepciones. Viene mucha gente, no solo de Paraná, sino también del interior y hasta de Santa Fe para alquilarlos. Por eso les pedimos que hagan la reserva con tiempo, que manden un WhatsApp para coordinar una cita y reserven el lugar para probarse”.
Acerca de qué es lo más buscado hoy en día, sostuvo que las preferencias están orientadas a las prendas más arregladas, y comentó. “Lo que ya no se usa tanto es la pollera amplia, eso quedó más en el pasado, es otra moda. Ahora para las recepciones buscan vertidos más modernos, habitualmente largos, con recortes y muchos colores: morados, azul, verde son los que tienen más salidas”.
Sobre el auge de alquilar vestidos de fiesta, analizó: “Hoy conviene más alquilar que comprar o hacerte hacer un vestido, y eso es algo que siempre destacamos, sobre todo por el tema económico, Y además porque lo usás una sola vez y después generalmente queda guardado”.
En cuanto a los precios, indicó que “hoy en día están arrancando en 9.000 pesos un vestido en alquiler, y ese precio también incluye la tintorería y accesorios que requiera el vestido, como cintos o breteleras”. Y aclaró: “Los precios se van actualizando y varían según el modelo, el tipo de vestido, la tela y demás”.
Gabriela, quien desde hace varios años tiene tanto venta como alquiler de vestidos, señaló a UNO: “Actualmente se busca más que nada alquilar, por una cuestión monetaria, aunque hay chicas que tienen pensado comprar cuando quieren algo más bien particular. Y algunas primero miran a ver si encuentran algo en alquiler que les guste, porque en realidad lo que se alquila es una línea más clásica, y sino se van para la parte de ventas”.
En este marco, precisó: “Para comprar, los vestidos de fiesta arrancan en los 18.000 o 20.000 pesos, de ahí para arriba, dependiendo de los accesorios, la confección y demás; hay telas que son más caras, y obviamente el vestido es mas costoso. Para alquilar arrancan en los 3.000, 7.000, 8.000; hay un gran rango de precios, pero en todos los casos es mucho más accesible, porque para hacerse un vestido la tela nomás sale 30.000 pesos, y ya hecho unos 50.000 pesos, y para alquilar algo arranca en los 3.000. Y es algo que en general se usa una vez”.
Según observó, las gustos son muy variados: “Siempre depende de cada persona. Hay quienes piden algo con tajo, escote, espalda, brillo; y están las mujeres que buscan todo lo contrario”.
A su vez, acotó: “Por ahí vienen a mirar y dicen que se van a decidir más adelante, porque la recepción es en diciembre, pero hay mucha demanda y les avisamos que con un seña ya reservan la fecha y se quedan tranquilas hasta el día antes, que pasan a retirarlo. Por ahí hay gente del interior que se lo puede llevar por la distancia, como un jueves por ejemplo, y lo devuelven el lunes y nosotros nos encargamos de la tintorería. Hay un montón de gente de Nogoyá, Cerrito, María Grande y otras localidades que vienen a alquilar, además de Paraná”.
Más allá de los costos, hay otro fenómeno que se viene dando en torno al alquiler de vestidos, que tiene que ver con un consumo consciente, según analizó Mery Colonel, propietaria de una casa de alquiler de vestidos de marcas exclusiva, quien señaló que para graduaciones tienen muchísima demanda: “Una característica que tiene mi negocio, que no tienen otros espacios de alquiler, es que acá trabajamos un línea premium, y de repente la moda circular y sustentable está llegando a otras escalas económicas. Esto es tendencia y empezó a perderse el miedo a alquilar a raíz de un consumo consciente”, . Porque no es gente que no tiene plata para comprarse un vestido de 200.000 pesos, sino que prefiere gastarse la plata en otra cosa en vez de comprarlo”, dijo, y explicó: “Lo alquila por una cuestión de inteligencia de consumo, ya que la industria de la moda es una de las que causa un gran nivel de contaminación y genera gastos altísimos en algo que es para usar una única noche”.
Acerca de los precios, refirió: “En mi segmento, que manejo linea premium, cuestan aproximadamente entre 10.000 y 23.000 pesos. Suele ser entre un 15% o 20% del valor a la venta, en mi caso que manejo marcas”. Y afirmó: “Las tendencias hoy van más por la línea simple, se prioriza eso de que menos es más”.
Una prenda a medida
Patricia Beccaria es modista en Paraná, con una extensa trayectoria en la confección de vestidos de fiesta, y si bien observó que hay muchas chicas que alquilan, también sigue habiendo una amplia franja de mujeres que prefieren un vestido a medida para una ocasión tan especial como lo es una recepción.
Sobre este punto, aseguró a UNO: “A partir de marzo fue una explosión de gente la que empezó a reservar turno para el vestido de recepción, porque si bien hay gente que alquila, muchas quieren hacerse el vestido personalizado, el modelo que le gusta y que vaya con su personalidad, con su cuerpo, que por ahí no es tan fácil de conseguir”.
Sobre la realidad actual, consideró: “Obviamente que algunas buscan los cortes más económicos, porque las telas están caras y siguen subiendo. Y casi no hay importadas, aunque sí hay telas hermosas, bordadas. En Paraná hay sedería con buen stock de telas y gran variedad, o sino las clientas van a buscar a Santa Fe. Prefiero que compren la tela bordada, porque si les tengo que cobrar un bordado el vestido se va al doble. Y siempre les aconsejo que compren la tela con tiempo y dos o tres meses antes, así ya tienen paga la tela cuando vengan por la confección”.
“De mano de obra tengo que cobrar 20.000 pesos para algo muy sencillo. Y hay telas de hasta 10.000 pesos el metro. Trato de ponerme en el lugar de la gente y cobrar lo menos posible. Demanda hay mucha y desde agosto no recibo arreglos porque sino no me va a alcanzar el tiempo para terminar los vestidos de recepción y para otros eventos que tengo encargados”, aseveró por último.