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Raly Barrionuevo revisa su historia en "1972"

El trovador folclórico santiagueño, Raly Barrionuevo, lanzó el domingo, con un programa radial libre de alcance internacional, su nuevo álbum: "1972"

Lunes 28 de Junio de 2021

El trovador folclórico santiagueño Raly Barrionuevo lanzó este domingo su nuevo álbum1972” donde pone su voz a un cancionero de clásicos de la música argentina desde su propia historia familiar y, fundamentalmente, reponiendo el lazo afectivo y sonoro con su padre.

A 11 años de “Radio AM”, otro álbum donde visitó un repertorio ligado a la tradición de la canción nativa, Barrionuevo canta poniendo el foco en los sonidos que lo forjaron junto a un elenco estelar con arreglos, guitarras, guitarrón y dirección musical de Luis Chazarreta, el piano de Elvira Ceballos y el bombo legüero de Daniel Barrionuevo.

Del registro además toman parte dos invitados de lujo como Ramón Navarro y Daniel Altamirano y participan las guitarras de Carlos García y Néstor Basurto, el bombo de Mateo Barrionuevo Dadone y las palmas de Guadalupe Toledo.

Para explicar ese recorrido y tomando nota del contexto pandémico, el artista nacido el 14 de agosto de 1972 en Frías y radicado en Unquillo (Córdoba) urdió un original lanzamiento radial repartido entre más de 550 radios del país y también de Bolivia, Colombia, Francia y España que fue liberado a las 11 del domingo para todas las emisoras y desde las 14, se escuchó en La Folklórica, una de las frecuencias de Radio Nacional.

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Raly Barrionuevo lanzó "1972", su nuevo álbum, a través de un programa radial con alcance en 550 radios del país y el exterior.

Raly Barrionuevo lanzó "1972", su nuevo álbum, a través de un programa radial con alcance en 550 radios del país y el exterior.

Allí Raly Barrionuevo dialogo con la reconocida escritora cordobesa María Teresa Andruetto y en esa charla se van colando fragmentos de canciones como “Amémonos”, “A unos ojos”, “El jardín de mi madre”, “Zamba de la añoranza”, “Y dicen que no te quiero”, “La ene ene”, “La de los angelitos”, “Calle angosta”, “Febrero en San Luis”, “Vallecito”, “Alfonsina y el mar” y “Patio de la casa vieja”, que forman parte del álbum que se completa con “A unos ojos” y “Si yo fuera río”.

El trayecto familiar y personal pero también histórico, le permitió al compositor, vocalista y guitarrista expresar: “Carta a mi madre Olga del Carmen Toledo y a mi padre Segundo Rosario Barrionuevo. Quizá no tenga más que preguntas, sencillas al fin, pequeñas o aniñadas. Cómo explicar un milagro, cómo atreverme a decir que haya sido un milagro”.

En esa narración, el creador continuó: “había acaso un silencio que con los años me habló de ustedes. Sé de aquella guitarra, lo sé, lo supe siempre. Nada de todo aquello pude controlar en mi garganta. Nada de lo que pude decir y no dije, nada de lo que dije y no debí decir. Nada en absoluto”.

“Hoy –abundó Raly Barrionuevo– tuve ganas de regresar a casa pero la casa ha quedado vacía entonces comprendo que esa casa va conmigo. Y van también ustedes como gotas salobres, en esas fotos cicatrizadas a fuerza de cinta scotch… La música nos abrazó… Y hoy puedo verlos sobre la piel de estas canciones…y entonces viajo hacia 1972 a darles el abrazo que no pude darles y hoy les canto”.

Tras esa confesión ligada a un padre ausente y negado (de allí la imagen que es la portada de “1972” con una foto rota y explícitamente restaurada) entra en diálogo con esa madre que crió sola a dos niños y a quien el músico dedicó su anterior álbum de estudio “La niña de los andamios” (2017).

En febrero de 2020 Barrionuevo contó a Télam que tras la muerte de su madre (el 28 de enero de 2013) "la vuelta a Frías me movió toda la estantería, no podía regresar allí, me costó muchísimo y se fue estirando”.

En cuento a la relación con su padre, dijo: “Dejamos de verlo, perdimos contacto. Lo habían cortado de la foto y para la vida de un niño la vida era así. Con Mariana Iglesias (quien fue pareja y actualmente es amiga de Raly) empezamos a emprender ese reencuentro y dimos con él. Nos costó hablar pero no nos costó nada sacar las guitarras y ponernos a cantar”, reveló.

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Sobre esa relación mediada por la música, Raly Barrionuevo contó que le preguntó: “¿A usted Niño (como la familia lo apodaba) qué cantor le gusta? Y él me dijo ‘Gardel está allá arriba’. Y por eso me atreví a grabar –en el flamante ‘1972’- un tango (‘Y dicen que no te quiero’) que es una música en la que no me siento como pez en el agua sino que estoy en una pecera, en un terreno que no es el mío”.

A modo de balance de la bella y poderosa experiencia estética tan íntima como interpeladora de un devenir cultural provinciano, concluyó: “es recuperación, es memoria, es duelo, es depedida, es reconocimiento, es celebración.Todo eso es ‘1972’”.

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