Sábado 01 de Junio de 2013
Con los primeros fríos comenzó la época de esplendor de los comercios que ofrecen lanas. Aquellos que se dedican en forma exclusiva al rubro incrementaron por estos días un 80% sus ventas, si se las compara con el resto del año. En esta temporada, los aumentos de la materia prima no superan el 10%, pero un pulóver hecho de forma industrial sale un 20% más caro como mínimo, por lo menos así lo muestran las vidrieras. Las bajas temperaturas y la inflación impulsan la creación de una artesanía, que nunca pasó de moda.
Que la temporada sea corta, porque la cantidad de días de fríos parecen reducirse, afecta el negocio de la lana. De todos modos hay talleres que proliferan en Paraná y se mantienen en el tiempo, más allá de las temperaturas.
Quienes trabajan con lanas sostienen que la cantidad de fábricas que la producen disminuyeron con el paso del tiempo. De todos modos, aquellos ovillos o paquetes que se ven en las vidrieras de Paraná, son hechos en Argentina.
“Un pulóver tejido no es una prenda hecha en serie; permite el ingenio. Por eso siempre va a existir. Además la confección de esta artesanía se ocupa como pasatiempo y también como terapias contra el estrés. Están a la moda y salen más baratos”, dijo Orlando Chiapino, dueño junto a su esposa de un comercio del centro dedicado desde hace 32 años al rubro.
Prendas únicas
Afirman que en el mercado se consigue de todo y con mucha variedad de precios.
Se puede comprar desde esa lana que produce ‘pelotitas’ a los 10 días, hasta algunas de tal calidad que se mantienen después de numerosas lavadas y por varias temporadas.
A la lana más cara hay que pedirla con el nombre de alpaca o vicuña. El precio es de 395 pesos el kilogramo. Con unos 350 gramos es posible confeccionar una prenda de talle 48. Esto da como resultado un pulóver único y original a solo 138,25 pesos, cuando en las vidrieras alguno similar puede llegar a duplicar ese valor.
Según explicó Chiapino, si la lana es gruesa se trabaja más ligero pero lleva mayor cantidad de gramos porque pesa más. Si se usa una fina se necesita mayor cantidad de horas de trabajo, pero lleva menos gramos. Por lo tanto lo que se gaste es relativo a los gustos y necesidades.
La más barata hoy, cuesta 139 pesos el kilogramo, entre las catalogadas como de primera calidad. Hay mucha variedad y más baratas.
A pesar del paso del tiempo el tejido no pierde lugar dentro de la variedad de vestimentas que ofrece el mercado. Por el contrario avanza favorecido por los costos y la moda.
Las modas
Colores: si bien en el mercado se ofrece una variedad muy importante de lanas y, a pesar del otoño, el flúo se vende y es demandado. Aparecen por lo general mezclados con otros de temporada, pero siempre presentes.
Telares: al momento reemplazan a las máquinas de tejer. Hay diferentes tamaños con los que se confeccionan prendas de moda que salen de lo tradicional, a pesar de ser realizados por uno de los métodos más antiguos. En Paraná cuestan desde 25 pesos los más pequeños y manuales, hasta 490 pesos los grandes de mesa.
Talleres: proliferaron en el último tiempo, hay gratuitos y otros a un valor promedio de 90 pesos por mes, aunque también hay diferentes precios.
Los talleres son lugares para el encuentro de distintas edades
Entre los aspectos que hacen a la moda, tanto las talleristas como los vendedores, aseguran que las mujeres jóvenes vuelven a la lana en cada temporada y mucho más en este último período. Sostienen que el fenómeno tiene que ver con la necesidad de recuperar lo que tejían las abuelas y de lograr una prenda única.
También reconocen que hay hombres que se interesan en aprender para confeccionar prendas a menor costo que les permite hacer diferencias al venderlas. De hecho, en un negocio exclusivo de lanas de Paraná afirmaron que entre el 20% y el 25% de sus clientes son varones y que principalmente hacen gorros, guantes y bufandas.
El lugar de encuentro son los talleres que con el tiempo proliferaron en la ciudad. Carmen Judit Reno es la encargada de uno llamado Sol y Luna ubicado en San Martín 1490. Hoy cuenta con 30 alumnas y en el último período empezó a promocionar su propuesta para las más jóvenes.
Con ella se aprende a técnica de crochet, dos agujas, macramé, bordado en cinta, telar y tejido mecánico. Durante este 2013 incluso, decidió comprar tres máquinas para que las alumnas puedan practicar en el lugar.
“Muchas vienen para aprender para poder tener una salida laboral”, dijo Reno a UNO. También agregó que la distracción, la terapia y la posibilidad de hacer amistades son parte de la propuesta.
Según su explicación, poder realizar una prenda más barata de calidad es lo que garantiza venderla después. “Todo depende del material, hay económicos y más elaborados. Pero un tejido a dos agujas con trenzas puede salir unos 70 pesos de material. Recomiendo venderlo a 210 pesos en adelante”. Uno hecho en serie que use la misma cantidad y calidad de lana hoy puede estar en 280 pesos.