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“Ya llego”, el último mensaje de Priscila a Bressan

La Fiscalía dio a conocer nuevas pruebas contra el acusado del crimen: la pericia a su celular y el testimonio del dueño del campo donde estaba el cadáver, que arrendaba al padre de Bressan

Nuevas pruebas que comprometerían a Facundo Bressan en el homicidio de Priscila Hartman, fueron dadas a conocer ayer por la Fiscalía, en la audiencia donde la defensa solicitó la prisión domiciliaria para el joven imputado, pero el juez determinó que siga preso.


Se trata de las pericias realizadas sobre los celulares secuestrados, el de la víctima y el del acusado, las que evidenciaron una conversación entre ambos la noche previa al asesinato. Y también la declaración de un allegado a la familia Bressan, quien les arrienda el campo donde fue hallado el cuerpo de Priscila.

Los fiscales que llevan adelante la acción penal, Juan Malvasio y Álvaro Piérola, informaron sobre los nuevos elementos que se incorporaron, para fundamentar que el imputado va a entorpecer la investigación. Explicaron que fue Bressan y su familia quienes entregaron por su cuenta los celulares, los cuales fueron sometidos a pericias. El de Priscila no se pudo peritar porque estaba reseteado, pero del celular de Bressan “surgen elementos que son todos de cargo”, afirmaron.

En el mismo todos los mensajes habían sido borrados, pero el joven lo entregó a la Policía “porque no sabía que se podían recuperar”, con la tecnología con la que cuenta el Poder Judicial.

De esta manera, se pudo saber que el 23 de octubre a las 23 Bressan comenzó una conversación con Priscila que se extendió hasta las 0.04 del 24 de octubre, donde la víctima contestó “Ya llego”. Esto “demuestra el encuentro”, dijeron los fiscales, para aseverar que Bressan “borró los mensajes para entorpecer la investigación”.


Por otro lado, Malvasio y Piérola dieron a conocer que citaron a declarar a Mario Rubén Mariza, un familiar de los Bressan quien dijo que le arrienda al padre un campo en San Benito, el mismo en el cual fue hallado el cadáver de Priscila.


Ambas pruebas fueron duramente cuestionadas por los defensores de Bressan, Miguel Cullen y Guillermo Vartorelli, por ser fundamento del pedido de prisión preventiva, sin que ellos ni la querella hayan sido notificados previamente: “Se ha violado el derecho de defensa”, afirmaron.

 

“Colaboró con la causa”

El motivo de la audiencia de ayer era la apelación de los defensores a la medida de prisión preventiva dictada por la jueza de Garantías Marina Barbagelata. Los abogados sostuvieron que la misma está insuficientemente fundada sobre los riesgos procesales que deben existir para privar de la libertad a un acusado de un delito: que Bressan se pueda fugar o entorpecer la investigación.

Respecto de que el joven se pueda escapar, afirmaron que no existen hechos concretos que hagan sospechar tal conducta, por el contrario afirmaron que Bressan no manifestó en ningún momento que se iría en caso de quedar libre, ni tampoco se fue de San Benito cuando supo que lo buscaban. Además, expresaron que el hecho de que trabaje en el campo no significa que se vaya a fugar, ya que en tal caso cualquier imputado que realice tareas laborales similares no podría esperar un juicio en libertad.

Sobre la posibilidad de que vaya a entorpecer la investigación, los defensores dijeron que su actitud y la de su familia fue la de colaborar con la Justicia, con el fin de conocer qué fue lo que realmente pasó en el crimen de Priscila Hartman. Así fue, por ejemplo, con la entrega de las pruebas fundamentales que utiliza la acusación, como el casco y el celular de la víctima a la Fiscalía.

En este sentido, Cullen y Vartorelli no solicitaron la excarcelación, sino la prisión domiciliaria de Bressan, y presentaron como caución real el título de la vivienda de la familia, hipotecada a nombre del Poder Judicial de la provincia.

 

“Ocultó pruebas”

Los fiscales Malvasio y Piérola insistieron en que Bressan se podría fugar por la gravedad del hecho que le imputan así como por la posible pena a prisión perpetua que podría recibir, además de su situación informal de trabajo.

Afirmaron que podría complicar la investigación como lo hizo con la eliminación de los mensajes de texto del celular y con la ocultación del cuerpo de Priscila en un campo.

También expresaron el derecho y los intereses de la familia de la víctima, quienes sobre el dolor que ya padecen se verían aún más afectados con la libertad o prisión domiciliaria de Bressan.

Los querellantes Marcos Rodríguez Allende y Walter Rolandelli afirmaron que se cumplen las pautas legales para la prisión preventiva, como la existencia de indicios de convicción suficiente, es decir las pruebas que involucran a Bressan en el crimen. También la naturaleza del hecho endilgado, “de una tremenda gravedad”. Y coincidió con los fiscales en que la actitud del imputado fue de ocultar las pruebas, no de colaborar con la causa.

Por esto, tanto la Fiscalía como la querella reclamaron que se confirme la prisión preventiva por 90 días para Bressan, es decir hasta el 24 de enero de 2015.

Luego, el juez de Cámara Alejandro Grippo falló a favor de la acusación, al compartir que “la medida de prisión preventiva ha sido razonable y válida”, y que “no se encuentra infundada”.


Los padres de Priscila, Carina y Gustavo, expresaron luego de conocer la resolución de Grippo: “Agradecemos a los abogados y también al juez, no quería que quedara en libertad, si hay suficientes pruebas para que lo acusen no me parece justo”. Consultados sobre su vida diaria, contó la mujer: “Mi día a día es terrible, una pesadilla ¿quién me devuelve a mi hija? Nadie. Era una chica que no merecía morir en la forma que murió, cómo fue tratada”.
Respecto de la posibilidad de que exista un cómplice en el crimen, dijeron que tienen expectativas en el trabajo de los abogados y los fiscales.

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