Policiales
Viernes 18 de Mayo de 2018

Un joven y su hermana menor de edad van a juicio por el homicidio de su abuelo

Fernando Moreyra, de 24 años, y su hermana que tenía 15 años el día del hecho, serán juzgados por la muerte violenta de Francisco Coronel

Ella lo agarró a palazos, él lo ultimó de un disparo en la cabeza. Así fue la muerte de Francisco Antonio Coronel, de 70 años, a manos de sus nietos durante la noche del 7 de noviembre de 2017 en el barrio Nueva Ciudad. La investigación del fiscal Juan Malvasio, luego de lo recabado por la División Homicidios, concluyó con las suficientes evidencias para que los dos imputados sean juzgados. El jueves se resolvió la elevación de la causa a juicio, donde el joven podría recibir la pena de prisión perpetua, en tanto que a la adolescente solo se la declararía responsable debido a que es menor inimputable.
Varios testigos que observaron el momento del ataque a la víctima, así como circunstancias previas y posteriores al hecho, han declarado a lo largo de la Investigación Penal Preparatoria, lo que se suma a pruebas objetivas que están en el legajo. En su conjunto, comprometerían la situación de Fernando Moreyra, de 23 años en ese momento, y de su hermana, quien tenía 15.
Al joven le imputan el delito de Homicidio agravado por el vínculo, que implica únicamente la máxima pena, en tanto que la adolescente es acusada por el mismo delito pero en grado de tentativa. Esto es porque la chica atacó a palazos a su abuelo, y si bien no le ocasionó la muerte, el tipo de lesiones iban a tener esa consecuencia, pero el fallecimiento se produjo finalmente por el disparo de arma de fuego efectuado por Moreyra.
En la audiencia de elevación a juicio, la defensa planteó la inconstitucionalidad del juzgamiento de una menor inimputable. Pero debido a que en Entre Ríos estos pueden ser juzgados, aunque no penados, el juez de Garantías Ricardo Bonazzola rechazó el pedido y elevó la causa a juicio oral.
Una espiral de violencia
La discusión suscitada en la noche de aquel martes, por la quema de unas ramas en la calle, fue solo el detonante. Los dos nietos de Coronel se habían dado a la fuga luego del balazo en la cara que le costó la vida al hombre, y se entregaron al día siguiente, pero no entregaron el arma homicida.
Al parecer, la historia de violencia en la familia es una espiral de venganzas. El crimen del abuelo fue en vísperas del tercer aniversario del homicidio de Juan Antonio, un joven de 20 años que fue atacado a balazos el 8 de noviembre de 2015 en calle Rondeau y Ambrosetti de Paraná.
Este asesinato, a su vez, había sido investigado como un ajuste de cuentas de otro homicidio ocurrido en enero de ese mismo 2015. A la víctima de este caso lo acusaban de haber integrado el grupo que protagonizó el enfrentamiento armado en el barrio Nueva Ciudad, donde murió de un balazo Exequiel Godoy por un aparente y confuso conflicto familiar. Y uno de los implicados en el crimen del joven Coronel era su primo.
En la última ocasión, fue el hombre de 70 años la víctima de un nuevo capítulo de esta historia escrita con sangre.
Según pudieron reconstruir los investigadores, Francisco Coronel estaba quemando ramas en la calle y su hija Teresita se lo recriminó. La discusión tardó poco tiempo en subir de tono y los hijos de la mujer salieron a defenderla. Era la adolescente y Moreyra quienes protagonizaron el altercado en el que volaban elementos contundentes. Pero los nietos tenían además un arma de fuego que fue utilizada con fina puntería. El abuelo recibió un balazo en la cara y murió en el acto.
Entre los testigos, una vecina aseguró que Moreyra le disparó a Coronel durante el conflicto.

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