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Causa Narcoavioneta

Un dueño del campo sembró la hipótesis del engaño para el aterrizaje de la narcoavioneta

Omar Ghibaudo, imputado con su hermano Raúl, afirmó que pensaban que la aeronave iba a aterrizar para cargar combustible para fumigar un monte

Lunes 21 de Octubre de 2019

Los hermanos Omar y Raúl Ghibaudo son dos de los 33 procesados que están en el banquillo en el megajuicio por narcotráfico que se lleva adelante en la Justicia Federal. Ambos sostuvieron desde el principio su inocencia y que fueron engañados respecto del aterrizaje de la avioneta con 317 kilos de marihuana en su campo de Colonia Avellaneda, el 28 de mayo de 2017. Afirman que creían que la aeronave iba a cargar combustible allí para fumigar montes linderos. Ayer, en la octava jornada del debate, uno de ellos decidió declarar y, por primera vez en el juicio, se planteó la hipótesis de que ambos fueron estafados en su buena fe, y apremiados por su mala situación económica.

Uno de los aspectos de la imputación de los productores agropecuarios es que, inicialmente, prestaron una cisterna de combustible con la que recargarían el tanque de la avioneta para el vuelo de regreso, y así quedó plasmado en observaciones e imágenes registradas por los investigadores de la Policía Federal. Principalmente, cuando trasladaron la cisterna desde el campo de Colonia Avellaneda hasta el de María Grande enganchada en su camioneta Toyota Hilux, junto con Luis Céparo, uno de los colaboradores de los hermanos Celis.

Al respecto, Omar Ghibaudo explicó ayer ante el Tribunal Oral Federal de Paraná: “Al tanque lo habíamos comprado hacía dos o tres años y lo habíamos usado dos veces con gas oil. Llegó un día Céparo a casa. Estábamos limpiando un galpón en Colonia Avellaneda para guardar sorgo, habíamos sacado el tanque de combustible afuera, siempre estuvo bien cuidado, lo vio, y dijo ‘yo preciso si tienen un tanque de combustible porque va a venir la avioneta para fumigar el monte’. Le dijimos que sí, porque no teníamos dinero para sembrar, estaba desocupado y lo prestamos”.

Acerca de por qué ellos lo llevaron al lugar donde inicialmente iba a aterrizar la avioneta, el imputado contó: “Un día iban a llevarse (el tanque), pero no tenían enganche en la camioneta que andaba Céparo con otro hombre, que no supe quién era. Y bueno, lo llevamos en nuestra camioneta con la correa del galpón a María Grande, aprovechamos a ver los animales que teníamos en ese campo. Ellos trajeron nafta porque había que limpiarlo, para sacarle el gasoil, hacia un tiempo que no se usaba y bueno, le echó como 10 litros de nafta, dos bidones, lo prendimos a la camioneta nuestra y lo llevamos”.

“Antes de llegar a María Grande lo sacamos, fuimos a la estación de servicios, cargamos la nafta, Céparo pagó y ahí nos fuimos para el campo. Lo dejarnos debajo de una galería del galpón de María Grande. Anteriormente el hombre que andaba con Céparo nos daba el dinero para el combustible, yo le dije que no porque no lo conocía ¿Cómo hago figurar tantos litros de nafta si yo no tengo nada a nafta, más que una motosierra y una motoguadaña? Eran 450 litros”, recordó Omar Ghibaudo, y agregó para confirmar su hipótesis sobre el engaño: “La avioneta iba a asentar en María Grande porque tenía que fumigar varias hectáreas de monte”.

Sobre otros aspectos que los incriminan, como escuchas telefónicas, Ghibaudo decidió no declarar todavía. Probablemente ambos lo hagan más adelante.

Además declararon ayer cinco personas, tres testigos civiles y dos policías federales, que participaron de distintos allanamientos realizados tanto en la causa Narcoavioneta como Narcomunicipio.

El juicio sigue hoy con otras tres declaraciones testimoniales.

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