Policiales
Sábado 13 de Octubre de 2018

Tras marchas y banderas, los policías torturadores de Tala van a la Corte

Los siete condenados por raptar, picanear y golpear a dos adolescentes de 15 años tras el robo a una escuela recurren ante el máximo tribunal del país

Testimonios, pericias psicológicas y psiquiátricas e informes médicos, entre otros, fundan la sentencia que hace tres años declaró responsables a seis uniformados por raptar y torturar a dos menores acusados de robar. Incluso, un video del hermano de uno de los policías condenados por torturas, jugando con una picana eléctrica similar a la utilizada para aplicarle corriente a los adolescentes, fue aportada como prueba a la causa. No obstante, tras el reciente encarcelamiento de los hombres, al quedar firme el fallo, hubo marchas en Rosario del Tala y hasta banderas en partidos de fútbol reclamando la liberación. En el reclamo se argumenta una especie de complot judicial y hasta político, sin explicitar. Ahora los policías recurren ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación con sus críticas a la sentencia. A continuación, un repaso de los hechos y el pleito que se dio en una causa muy grave.
Según la imputación, fueron tres días seguidos de secuestros, apremios y torturas durante la Semana Santa de 2012.
Jueves 29 de marzo. En horas de la mañana, el jefe de la División Investigaciones de Tala, Pablo Leoncio Segovia, buscó al menor W.R. en su domicilio y lo trasladó a la Jefatura en el móvil no identificable. Comenzó a golpearlo en el interior del vehículo, interrogándolo sobre dónde tenía cosas robadas a la escuela Nº 3 D. F. Sarmiento, luego le pegaba en el interior de una pieza de la División con la intención de que hablara. "Decí dónde están las cosas así no te pegamos más", le instaba, hasta que lo liberó alrededor de las 13.
Viernes 30 de marzo. En horas de la mañana, los funcionarios policiales de la División Investigaciones Ludmila Natalí Soto, Claudio Monroy y Héctor Mori buscaron en el móvil no identificable blanco al menor W.R. y lo trasladaron, sin orden judicial, en la estancia El Yarará, ubicada en la zona de Altamirano, donde trabajaba. Le dijeron que estaba detenido. En el trayecto, lo bajaron del móvil en un camino de tierra, le colocaron una bolsa en la cabeza y dispararon a su lado con una pistola calibre 9 milímetros. Luego lo llevaron hasta un puente donde le manifestaron que lo iban a ahorcar si no les decía dónde tenía las cosas robadas. Lo subieron al auto y le fueron pegando hasta llegar a la Jefatura.
En tanto, al menor J.S.R. lo buscaron en su domicilio para trasladarlo a la Jefatura de Policía. Allí retuvieron a ambos adolescentes ilegalmente en una pieza, sin darles agua ni comida. Los golpearon con el mismo objetivo, para que hablaran. Los llevaron hasta el basural, ya en horas de la noche, donde los colocaron separados uno del otro, los hicieron tirar a ambos al piso, los golpearon y los amenazaron de muerte. Simularon un fusilamiento, disparando con armas de fuego al menos tres tiros a cada uno de ellos. A W.R. lo hicieron dar por muerto para que J.S.R. hablara. "Decí dónde están las cosas porque si no te va a pasar lo mismo que a tu compañero que ya está muerto", le dijeron. Finalmente, los hicieron volver del basural corriendo al lado del auto policial.
Sábado 31 de marzo. En horas de la mañana, los policías Gustavo Fornerón, Marcelo Milezzi y Neri Andrés Magallán buscaron en el móvil no identificable blanco en su domicilio a W.R., lo trasladaron sin orden judicial, lo golpearon en el auto, lo llevaron a un descampado ubicado al lado de la primera calzada del arroyo Tala, donde le aplicaron descargas con una picana eléctrica de 20 centímetros de largo, en la espalda, el cuello, testículos y orejas. Les insistían: "Hablá porque la vas a pasar mal, yo te avisé, decí dónde están las cosas porque te vamos a matar". Y les arrojaron gas pimienta. Los llevaron otra vez a la pieza de la Jefatura, donde continuaron con la agresión física, le echaron más gas pimienta y los picanearon. Las lesiones quedaron detalladas en los informes médicos. Luego lo trasladaron a su casa, donde entraron invocando una orden de allanamiento inexistente. Se llevaron un teclado, y volvieron con el menor a la Jefatura. Le pegaron otra vez y a la tarde lo liberaron.
Mientras, a J.S.R. lo trasladaron desde su domicilio hasta a la Estación de Ferrocarril de Rosario del Tala, donde lo encerraron en el auto, le colocaron una bolsa en la cabeza y echaron gas pimienta. Luego lo llevaron hasta el barrio El Pueblito, ubicado en las afueras de la ciudad. Lo picanearon, lo hicieron desnudarse y continuaron dándole descargas eléctricas en el cuello, la espalda y los testículos. Lo trasladaron a la Jefatura y a las 14.30 lo dejaron ir. A esa hora lo revisaron en el hospital local.
Tras el juicio, en agosto de 2015, Milezzi, Soto, Mori, Monrroy, Fornerón y Magallán fueron condenados por Torturas en concurso ideal con Privación ilegítima de la libertad y Vejámenes, a la pena de ocho años de prisión efectiva e inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer la función pública. En tanto, Segovia fue condenado por la omisión funcional de aquellos delitos cometidos por sus subordinados, a dos años de prisión condicional, y cuatro años de inhabilitación.

"La Fiscalía fabricó esta causa"
El abogado defensor en el juicio y en el recurso de Casación, Claudio Manfroni Reynoso, cuestionó cinco aspectos de la sentencia: a) el relato de los menores es falso (por sus contradicciones); b) que fueron inducidos a denunciar esa falsedad por otras personas; c) que las lesiones que tienen en el cuerpo fueron autoinfligidas, y además, posteriores a la denuncia; d) que la valoración del Tribunal es arbitraria, falta a la lógica y resulta ligera; y e) que la farsa y complot dirigidos a involucrar a funcionarios policiales inocentes estuvieron abonadas por el accionar judicial (la Fiscalía "cajoneó" el expediente de la denuncia al robo de la escuela; la fiscal Cabrera negó órdenes de allanamiento; y el tribunal realizó el juicio a puertas cerradas para evitar reacciones del público por la "indignación que provocaba este juicio".
En su conclusión, el defensor fue tajante: "El Ministerio Público Fiscal fabricó esta causa, pretendiendo terminar con la poca credibilidad que en Rosario del Tala se tiene en la justicia. Después que se conoció esta sentencia, hubo realmente un duelo, un llanto total porque significó la desprotección de Rosario del Tala y que se aplaudiera la impunidad de quienes son un castigo para la población, no por su culpa, sino por falta de protección y de los organismos que apañan su proceder ilícito".

La veracidad de las víctimas
Por su parte, tanto la Fiscalía como los querellantes (Iván Vernengo y Rubén Pagliotto) sostuvieron que los dos niños que tenían 15 años al momento del hecho, pasaron por un hostigamiento cruel. "Toda la actividad que se desarrolló sobre estos niños era tendiente a la confesión de un hecho ilícito y al recupero de los elementos sustraídos a una escuela", plantearon.
Destacaron los informes médicos que describen las lesiones por el paso de corriente eléctrica.
"Debe tenerse en cuenta a quienes son las víctimas de este hecho, su capital simbólico y su capacidad para expresarse. Los especialistas analizan ese contexto y concluyen validando sus dichos", planteó el fiscal. Remarcaron que dos psiquiatras y un psicólogo que entrevistaron en varias ocasiones a los menores, hablaron de relatos coherentes, con correlatos emocionales, que hubo contradicciones pero en función de tratarse de un hecho traumático y por el paso del tiempo. Incluso, plantearon limitaciones de nivel cognitivo, que dificultarían una invención semejante.
Los querellantes valoraron, además, "la valentía y pulcritud de la fiscal Silvina Cabrera, que se enfrentó permanentemente a toda una fuerza policial. En absoluto hubo ninguna animadversión, se pusieron las cosas en su justo lugar. Las desapariciones se hacían de un día para el otro, clandestinamente, era todo exprés".

La sentencia y la picana
La Cámara de Casación Penal de Paraná, al confirmar la sentencia condenatoria, estimó que la misma "cumple con todos los requisitos de racionalidad" y que "se han respetado los derechos y garantías del debido proceso".
En particular, se mencionó "el alto grado de posibilidad de que las lesiones que presentaban las víctimas fueran hechas por una picana eléctrica", no solo por las lesiones constatadas por los médicos, sino por "la posibilidad de contar con este instrumento de tortura de manera fácil y autorizada, por parte de los imputados", y también por "el video aportado por la querella, donde se observa a hermanos del imputado Magallán aplicarse una picana a modo de juego".
Ese video había sido subido a Facebook, y borrado en poco tiempo, pero alcanzó a ser "bajado" para presentarlo como prueba.
Además, los jueces sancionaron al abogado defensor porque sus afirmaciones sobre el complot judicial, las irregularidades y hasta delitos por parte de funcionarios "son intolerables y no forman parte del rol de la Defensa".


El respaldo a los condenados y la advertencia a futbolistas

Cuando a fines de septiembre, la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos no hizo lugar a la impugnación planteada por la defensa de los policías, se ordenó la detención de los condenados para cumplir las penas de prisión efectiva.
Poco después se sucedieron tres movilizaciones, algunas masivas, en Rosario del Tala, en reclamo de la liberación de los presos por torturar, con amplia cobertura y difusión. En las mismas, se escucharon planteos inverosímiles sobre un complot judicial y político para condenar a los policías. Inclusive, se llegó a ver al equipo de fútbol del club Peñarol de Tala saliendo a la cancha y posando con una bandera con la leyenda: "Libertad a nuestros policías".
Esto derivó en un comunicado de la Comisión Directiva del club, en el que advirtió que "no avala ningún tipo de manifestación pública que no tenga relación con lo estrictamente deportivo, social o cultural, enmarcado en nuestro Estatuto".
Sea por desconocimiento de las pruebas, o por aval al accionar delictivo de los policías, las movilizaciones han alcanzado puntos inéditos.

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