Policiales
Sábado 12 de Mayo de 2018

"Sigo teniendo esperanza hasta que me digan lo que no quiero escuchar"

Con una investigación estancada, Fiamma Chapay sigue en la búsqueda de datos para saber qué le sucedió a su pareja y otro desaparecido

César Miño dejó en claro que viajaba a Encarnación y volvía. Su pareja, Fiamma Chapay, le dijo que se llevara dos remeras porque iba a hacer calor, pero él insistió: "No, si mañana vengo, además para qué si en la frontera te revisan todo". Esa noche del 20 de setiembre de 2017, en su vivienda de la ciudad de Concordia, fue la última vez que se vieron. "No quería llevarse más que lo puesto", recuerda la mujer, que hace casi ocho meses espera respuestas de una investigación estancada. El misterio del destino de Miño y el otro viajante, César Quintana, sigue sin ser resuelto, con algunas certezas y muchas dudas.
César Miño, de 38 años, y Sergio Quintana, de 33, viajaban rumbo al norte para hacer compras en Paraguay de productos para la reventa en su ciudad, como lo habían hecho en otras ocasiones. Iban en el utilitario de Miño, un Peugeot Partner blanco.
En los primeros días de la investigación tras la denuncia de la desaparición de ambos, se marcaron tres puntos a lo largo de la ruta nacional 14, dentro de la provincia de Corrientes, donde se confirmó su presencia, durante ese mismo jueves 21 de setiembre: primero, en la estación de servicios YPF de Cuatro Bocas, quedó registrado su ingreso en las cámaras de seguridad; luego, en la parada que hicieron en la casa de unos familiares de Quintana en la localidad de Gobernador Virasoro. En esta zona, a las 10.30, se observó el paso de la camioneta en otra cámara sobre la ruta 14, en dirección hacia el norte.
Tres semanas después, hallaron el vehículo en el que se trasladaban, un poco más al norte de Virasoro. El domingo 15 de octubre un anónimo llamó a la comisaría de San Carlos y avisó que en medio de un campo implantado de pinos había un coche abandonado. Cuando fueron los policías, hallaron la Partner desguazada e incendiada.
Sin embargo, ni un rastro de los concordienses. Y así hasta hoy.
La causa se tramita en el Juzgado de Instrucción y Correccional de la ciudad de Santo Tomé, y el responsable de la investigación es el fiscal de Instrucción Correccional y de Menores de dicha localidad, Francisco Ramos.
"Yo viajé el 5 de abril a Santo Tomé para ver si tenían algo, cómo iba la investigación, y por ahora no tienen nada, está todo parado. Estuve mirando todo el expediente, y está mi pedido para que fueran a la casa de uno de los parientes de Quintana, donde una vecina me dijo que los había visto a la mañana del jueves 21, pero no fueron. Al policía de San Carlos que sabía un montón de lo que pasa en la zona, tampoco le tomaron declaración", contó Fiamma, quien parece estar cada vez más sola en la búsqueda de la verdad.
Aunque las veces anteriores que ha viajado para interiorizarse de la causa encontró algunas escasas novedades, esta última vez fue decepcionante: "Me preguntaron si tenía algo más que decir, si recibí llamadas o mensajes por Facebook o WhatsApp, o si noté algo raro, pero nada más. Fui a averiguar y me preguntaron a mí si yo tenía algo", lamentó la mujer.
En el norte de Corrientes se encontró otro video de una cámara de seguridad de una concesionaria de autos ubicada sobre la ruta 14, en la que aparece el vehículo de Miño, pero ya no él a bordo: "No es César manejando, no se le veía la cara, solo el torso y la mano. Es la camioneta pero no es César el que manejaba", afirma Fiamma, y el dato apunta que en ese punto ya les habían sustraído el vehículo.
Tanto la pareja de Miño como los familiares de Quintana están bajo el asesoramiento legal del abogado Martín Jáuregui.
"Van pasando el tiempo, casi ocho meses, ya es mucho", dijo Fiamma. Y un tiempo en el que incluso se agrandó la familia, porque dio a luz a la beba que esperaban con César: "El 16 de diciembre tuvimos una nena, y tenemos a Brunito, que va a cumplir 3 años. Menos mal que tengo a mis viejos y puedo seguir estudiando", contó.
Por eso, mientras en la investigación no se encuentren certezas, no bajará los brazos: "La esperanza la sigo teniendo hasta que me digan lo que no quiero escuchar, la esperanza la tengo", afirmó, convencida, la mujer.

Una pista en otra pesquisa
Hubo un dato que surgió en el marco de otra causa. Fue en la investigación de la banda delictiva de asaltantes y piratas del asfalto, integrada por argentinos y brasileños que había asolado la zona de colonias del Departamento Federación, y dominaba todo el corredor de la ruta nacional 14 con atracos a camiones, hasta Misiones. Incluso, con enfrentamientos armados con fuerzas de seguridad.
En las escuchas telefónicas a líneas de integrantes de esta organización surgieron conversaciones en las que mencionaron a Miño y Quintana. No se descarta que hayan tenido que ver con el robo de la camioneta y la reventa de las piezas desguazadas. Pero la referencia entre los implicados, en principio, no pasaría del comentario sobre el caso de los desaparecidos.

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