Miércoles 24 de Enero de 2024
En la madrugada de este miércoles se registró en Paraná un nuevo secuestro virtual, por el cual la víctima de 78 años entregó U$S 48.000.
Se informó a UNO que la adulta mayor recibió el llamado cerca de las 3, a su teléfono de línea, y si bien estos hechos se vienen repitiendo en el tiempo con las correspondientes campañas de concientización, la mujer creyó que era verdad el secuestro al que había sido sometido su sobrino.
El delincuente telefónico con habilidad aprovechó el shock sufrido por la anciana, y de esa manera la llevó a que preparara la entrega de los dólares que tenía fruto de sus ahorros.
La víctima que vive en la zona este, en cercanías de Jorge Newbery, dio el dinero y luego espero novedades con la supuesta liberación. Lamentablemente, un rato después comprobó que había sido estafada, por lo que llamó a sus familiares y luego se dio aviso a la Policía.
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desde la fuerza de seguridad se confirmó el incidente, y por el avance de la investigación se prefirió no dar mayores datos, a fin de asegurar los pasos siguientes.
Secuestros virtuales
Son hechos que se inician a partir de una llamada telefónica en la que se simula el secuestro de un familiar o conocido de la persona que atiende el teléfono, con la finalidad de forzar la entrega de dinero u otros objetos de valor como “rescate”.
A diferencia de los secuestros reales, nadie se encuentra privado de la libertad ni corre riesgo físico alguno. En estos casos, la víctima es la persona que recibe la llamada telefónica.
El autor de este delito se comunica telefónicamente con la víctima que recibe el llamado y simula el secuestro de un familiar o conocido.
La mayoría de estos llamados son realizados por varones, a teléfonos fijos, y se registran entre la medianoche y las 5 de la mañana.
La persona que realiza la llamada conoce datos mínimos de quien atiende el teléfono: puede saber su nombre, las características de la fachada de su vivienda o del barrio.
En cambio, suele carecer de datos precisos sobre la persona cuyo secuestro aparenta, por eso se encuentra especialmente atenta a que la víctima se los proporcione.
Quien realiza la llamada intenta que no se corte la comunicación para no darle a la víctima la oportunidad de chequear la situación de la persona cuya emergencia se simula.
En muchos casos, la víctima que recibe la llamada tiene la sensación de escuchar la verdadera voz de un familiar o conocido que le pide auxilio.