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Se balearon entre ellos y ahora los condenaron a prisión efectiva

Fernando Narváez y Joaquín Duarte fueron sentenciados a cinco años de cárcel por el robo de una tómbola de Paraná. En el hecho, uno de los jóvenes terminó baleado por su compañero  

Domingo 29 de Julio de 2012

Dos jóvenes fueron sentenciados a prisión por un violento y confuso episodio ocurrido hace cuatro años y medio en la ciudad de Paraná. Se trata de Fernando Narváez, de 26 años, y Joaquín Duarte, de 27, quienes fueron condenados a cinco años de cárcel por asaltar a mano armada una tómbola y tirotear a su propietario.

El hecho ocurrió el 19 de febrero de 2008 en el kiosco y tómbola David, de Belgrano 569 de la capital entrerriana. Eran las 18.15 cuando los dos sujetos ingresaron al local atendido por su dueño, Daniel Grinóvero. Pocos segundos después, se escucharon varios disparos de armas de fuego, y un policía tras ser alertado llegó y logró la detención de ambos sospechosos. Uno de ellos se entregó soltando un arma de fuego, y el otro se encontraba herido de bala en una pierna, y fue trasladado al hospital San Martín. Como al momento de los tiros en el interior del negocio solo estaban lo acusados y la víctima, en el juicio hubo diferentes apreciaciones y conclusiones sobre lo ocurrido.

La acusación y confusión
 

Los ladrones llegaron al negocio para cometer un asalto. En un momento dado Duarte se trabó en lucha con Grinóvero detrás del mostrador, por lo que Narváez ingresó al local y efectuó disparos con un arma calibre 32. Uno de los proyectiles dio en la pierna de su compañero, por lo que enseguida con la llegada de un uniformado desistieron y se entregaron.

Los acusados afirmaron que esa tarde solo fueron a la tómbola para realizar una jugada de quiniela, y el hombre que atendía los confundió con delincuentes, por lo que se resistió, forcejeó con Duarte y con un arma repelió el supuesto asalto a los tiros. En ese instante, Narváez ingresó al local para rescatar a su amigo, también con disparos de arma de fuego. Luego, tanto transeúntes como el policía que acudió al lugar los confundieron con ladrones, otorgando crédito a la versión de Grinóvero.

El juicio

El fiscal de Cámara Leandro Ríos consideró que se probó no solo el intento de robo a la tómbola, sino que también hubo un intento de homicidio. Para ello se fundamentó principalmente en los testimonios de Grinóvero y el policía Regner, del Comando Radioeléctrico, así como del cliente del kiosco que justo había salido del mismo tras comprar cigarrillos, y al escuchar lo ruidos acudió al patrullero. A su vez, el fiscal descartó por ser poco probable que el comerciante dispare al menos cinco veces ante clientes sospechosos. Ríos pidió al Tribunal que condene a Duarte a seis años y 10 meses de prisión, y a Narváez a siete años y medio, ya que se le agrega el delito de lesiones imprudentes contra su propio compañero.

Por su parte, el defensor de Narváez, Miguel Cullen, rechazó los motivos de la acusación fiscal, por no existir elementos que permitan probar que los sucesos hayan ocurrido de tal manera. En este sentido, el letrado sostuvo la versión de su defendido, quien manifestó que “ingresaron a la tómbola e hicieron una jugada de quiniela, hasta que en un momento dado Grinóvero comenzó a disparar, razón por la cual Narváez salió corriendo de la tómbola sin que pudiera hacer lo mismo Duarte debido a que se trabó la puerta por el sistema de seguridad instalado”. Además, Cullen remarcó que Grinóvero no recordaba si antes de los disparos supo fehacientemente que se trataba de un asalto, y afirmó que “los testigos están cargados de apreciaciones y valoraciones, propias de testigos de hechos violentos, que deben ser tomados con suma cautela”, y reiteró “que existen elementos objetivos y científicos que demuestran que la presencia de una segunda arma en el momento de ocurrencia del hecho”, según cita la sentencia. “Puede ser que se haya tratado de un error en los aspectos objetivos de una legítima defensa, que Grinóvero haya interpretado, cansado de que le roben, que venían a robarle y comenzó a disparar provocando la huida de Narváez”, aseveró el defensor.

A su turno, el defensor de Duarte, Leandro Dato, cuestionó “las actuaciones policiales que a su modo de ver comenzaron de una manera poco clara”, que se dieron curso en la causa judicial. Coincidió con la defensa de la versión de los imputados que realizó Cullen, y además remarcó las contradicciones en las declaraciones de testigos en las diferentes instancias del proceso. Dato estimó que “hubo en realidad un intercambio de disparos, que Duarte quedó en el medio y así fue herido de bala”. Por otro lado, el defensor se preguntó “si sirve a esta altura, después de cuatro años, fijar una sanción tan importante como la solicitada por la Fiscalía”, y refirió “que en tal caso el Estado le estaría diciendo a Duarte que se equivocó, cuatro años después, sin importar lo que haya hecho durante ese período tan extenso”.

La decisión final


El tribunal, integrado por Miguel Giorgio, Hugo Perotti y José María Cullen, tras valorar los elementos surgidos tanto en la investigación como en el juicio, arribó a una conclusión sin coincidir completamente con ninguna de las partes. Para los vocales se logró probar que los imputados intentaron asaltar a mano armada la tómbola, pero no así el intento de asesinato planteado por el fiscal, y mucho menos la versión defensiva de la confusión por parte del comerciante. Por esto, condenaron a Duarte y a Narváez a la pena de cinco años de prisión por el delito de Robo calificado por el uso de arma de fuego. La misma comenzará a efectivizarse cuando la sentencia quede firme.

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