Juicio por homicidio
Lunes 19 de Febrero de 2018

Prisión perpetua por matar a puñaladas y quemar con agua al amante de su esposa

José Mancuello y su concuñado Armando Oscar, quien lo ayudó, recibieron la pena máxima por el crimen de Pablo Benítez

El domingo 19 de noviembre de 2013, Pablo Javier Benítez se juntó con su padre y su hermano a mirar por televisión el partido de Boca. En un momento, recibió un llamado telefónico a su celular, atendió y salió. Esa noche iba a ganar Arsenal por 3 a 2, pero tal vez el hombre de 38 años nunca lo supo. Dos días después, sus familiares lo encontraron muerto en su vivienda de calles Lamadrid y Tucumán, en el barrio Lezca de la ciudad de Concordia. Tenía numerosas heridas de arma blanca y signos de haber sido torturado. El caso que había sido inicialmente de difícil esclarecimiento, llegó a juicio este mes y ayer los dos señalados como responsables del crimen fueron sentenciados a prisión perpetua.
Aquel llamado era el de una mujer casada con quien mantenía una relación. Se iban a encontrar, pero en el medio apareció el marido. José Mancuello se cruzó en el trayecto con su esposa y mantuvieron una discusión. El hombre quería cobrarse la infidelidad y la mujer disparó una llamada con su celular al teléfono de su amante, para advertirle que su marido iba para su casa enfurecido, dispuesto a lo peor. Luego de discutir, caminó unas cuadras a la casa de una amiga. Le envió mensajes de texto a Benítez, advirtiéndole que lo que había pasado y el peligro que corría. Pero según reveló la pericia al celular de la víctima, nunca llegó a leerlos.
Según se pudo determinar en la investigación y a lo largo del juicio que se desarrolló ante el Tribunal de Concordia, Mancuello irrumpió en la vivienda que alquilaba Benítez, pero no fue solo, ya que la diferencia física podía dejarlo perdedor de una pelea. Contó con la ayuda de su concuñado, Armando Néstor Oscar.
El fiscal José Arias contó a UNO que en el debate se pudo corroborar su hipótesis, con pruebas objetivas y testimonios claves, como que el matrimonio se iba a separar en diciembre luego del cumpleaños de 15 de la hija, que Mancuello sabía de la relación extramatrimonial de su mujer, que este le había dicho a otros que iba a matar al amante, entre otras cuestiones que complicaban y mucho la situación el acusado.
Quien podía tener una esperanza de salir absuelto del juicio era Oscar, pero hubo una evidencia científica que lo llevó a recibir la pena máxima. Uno de los asesinos había pisado parte de la gran cantidad de sangre que había perdido la víctima y dejó la huella de una zapatilla. El rastro fue debidamente levantado y luego, en un allanamiento en su domicilio, se secuestró un par de zapatillas. La huella y la suela del calzado fueron cotejados por especialistas de Criminalística y el resultado fue contundente: esa zapatilla es la que pisó la sangre y dejó la marca.
Además, se sostuvo que Mancuello requirió de su ayuda para terminar con la vida de Benítez en forma brutal.
La diferencia entre haber recibido la máxima pena que prevé el Código Penal y una que podría haber estado en el margen de ocho a 25 años de prisión, es el ensañamiento que califica el delito de Homicidio, y no deja otra opción que la prisión perpetua.
El ensañamiento se da "cuando el que mata, además de matar tiene la intención de hacer sufrir", explicó el fiscal Arias, y agregó que en este caso "en la mecánica de la muerte mediante cuchillo le arrojaron agua caliente en el cuerpo para hacerlo sufrir. Quedó acreditado que le tiraron agua caliente cuando Benítez se estaba desangrando en el piso. Y el médico forense confirmó que las quemaduras eran vitales".
Tal vez el testimonio más esperado del juicio fue el de la mujer en discordia. Si bien ratificó la mayoría de las cosas que ya había mencionado en las testimoniales durante la instrucción de la causa, en algunos tramos intentó dejar mejor parado a su esposo. Es que con el tiempo retomó la relación y la convivencia.
Los jueces Carolina López Berniz, Silvina Gallo y Alberto Funes Palacios condenaron a ambos imputados a perpetua, y les dictaron la prisión preventiva como había pedido el fiscal, aunque en carácter domiciliario hasta que la sentencia quede firme.

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