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Prisión perpetua por decapitar a una joven y enterrarla en el delta entrerriano

El hijo del condenado por el crimen de Solange Aguirre fue absuelto y terminó golpeado por la familia de la víctima tras la lectura del veredicto.

Jueves 20 de Noviembre de 2014

Un comerciante fue condenado este jueves a prisión perpetua por el crimen de Solange Aguirre, una joven de la localidad bonaerense de Benavídez que en 2012 apareció enterrada y decapitada en una isla del delta de Entre Ríos, mientras que el hijo de éste fue absuelto y terminó golpeado por la familia de la víctima tras la lectura del veredicto en los Tribunales de San Isidro.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro consideró a Alejandro Reynoso (40) autor de un “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”, tal como había solicitado en su alegato el fiscal del juicio, Sebastián Fitipaldi.

En el caso del segundo imputado, Sergio Reynoso (21), hijo del primero, y quien había llegado libre al debate con una falta de mérito, los jueces Alberto Ortolani, María Elena Márquez y Gonzalo Aquino, lo absolvieron por el “beneficio de la duda”.

Si bien está acreditado que el hijo acompañó al padre al sitio donde apareció el cadáver, fuentes judiciales indicaron que para los jueces del TOC 1 de San Isidro no había pruebas que acrediten que haya participado del asesinato o que supiera que estaban trasladando un cuerpo.

La absolución de Reynoso hijo generó un escándalo con la familia de la víctima y serios incidentes en la pequeña sala de debates del TOC 1 en el tercer piso de los tribunales de Ituzaingó 340 de San Isidro, donde no estaban los jueces pero sí una secretaria del tribunal, algunos abogados y un solo policía.

Voceros judiciales que presenciaron los incidentes explicaron que al darse cuenta de que el joven había sido absuelto, primero la hermana y después otros parientes de Solange se abalanzaron sobre él, le propinaron una paliza y luego también agredieron a su madre.

Reynoso padre confesó ser el autor del crimen cuando fue indagado tras su detención, pero en el debate no declaró ante los jueces, aunque volvió a admitir su culpabilidad en sus últimas palabras cuando le pidió perdón a todos los presentes y en especial a la madre de Aguirre a quien le dijo que la había asesinado el 5 de septiembre de 2012 y no el 6, como sostuvo la fiscalía.

Es que en su confesión, Reynoso contó que mató de un golpe a Aguirre cuando discutió con ella en una de las pollerías que poseía en Benavídez y que recién la decapitó y enterró varias horas después cuando trasladó el cadáver a una isla del delta de Entre Ríos.

Pero en el juicio, uno de los forenses declaró que Solange murió al ser decapitada en el sitio donde fue encontrado el cuerpo, ya que las heridas en el cuello eran de carácter vital.

Solange Aguirre (22) fue vista por última vez el 5 de septiembre de 2012, cuando salió a comprar cigarrillos a un supermercado chino de Benavídez, partido de Tigre, donde quedó grabada su imagen por cámaras de seguridad del comercio.

La joven era madre de dos hijos, un varón que ahora tiene 7 años y una niña de 4, que es hija de Reynoso padre, aunque ellos nunca fueron una pareja formal.

De acuerdo a lo establecido en la causa, Aguirre dijo que después de ir al supermercado iría a hablar con el padre de su hija a una de sus pollerías ubicadas en la ruta 9, también en Benavídez, para pedirle el dinero de la manutención de la niña.

Cuando Reynoso fue detenido, se quebró y confesó el crimen ante el primer fiscal de la causa, Marcelo Fuenzalida, en ese momento a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Delitos Conexos a la Violencia de Género de San Isidro.

El acusado admitió en esa oportunidad que la noche en que Aguirre lo fue a ver a uno de sus comercios discutieron y él le pegó un golpe en la sien con una chaira, barra de acero con empuñadura usada para asentar el filo de cuchillos. 

El imputado declaró que al advertir que la había matado -ahora se sabe por los peritajes que aún estaba viva-, colocó el cuerpo en bolsas de consorcio que había en el local, lo cargó en su camioneta y concurrió a su casa de Boulogne, donde estaba su hijo Sergio. 

Ya en horas de la madrugada del día siguiente, Reynoso padre aseguró que fue con su hijo a la zona de Zárate-Brazo Largo, un lugar que conocían porque solían ir a pescar, pero que Sergio nunca supo que él llevaba un cadáver ni que en ese sitio lo enterró.

A tres días de la desaparición, en un camino vecinal próximo al puente Urquiza de la isla de Talavera, a metros del límite con la provincia de Buenos Aires pero del lado de Entre Ríos, cuatro pescadores paraguayos que habían visto a dos hombres enterrar algo, descubrieron el cadáver decapitado y completamente desnudo de una mujer, que luego se determinó que era el de Aguirre.

La cabeza de la víctima recién fue encontrada el 28 de septiembre de 2012, cuando el propio asesino confeso participó de una inspección del lugar con los investigadores y marcó el sitio exacto donde la había escondido, a cuatro o cinco metros de donde había enterrado el cuerpo.

Fuente: Télam

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