Lunes 05 de Diciembre de 2022
Carlos Darío Antonio Montiel sumó ayer su tercera condena, esta vez por tenencia simple de drogas, en el marco de una causa en la que fue investigado por narcomenudeo y le encontraron una escasa cantidad de cocaína cuando estaba preso con domiciliaria. Antes había sido sentenciado por explotación sexual en Concordia y luego por amenazar de muerte a las juezas federales que le impusieron aquella primera pena. Ayer recibió tres años de prisión efectiva, que deberá ser unificada con la condena de las amenazas en el Tribunal Oral Federal de Paraná.
Montiel, más conocido como “Pito”, estaba en su vivienda de calle Moulins, entre Laprida y Brown, del barrio Pindapoy de Concordia, cuando llegaron los efectivos de Prefectura Naval Argentina el 25 de junio del año pasado. Encontraron menos de un gramo de cocaína y un revólver calibre 32 largo. Si bien lo venían investigando por narcomenudeo, a partir de un estado de sospecha iniciado un tiempo antes, la escasa cantidad de droga hallada no permitió sostener la imputación por ese delito, es decir por el comercio de la droga. Por esto, el fiscal José Arias le endilgó la Tenencia simple de estupefacientes y también la Tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil.
Se sabía que Montiel estaba con prisión domiciliaria en el marco de la última condena recibida por Coacciones calificadas. El TOF de Paraná le había impuesto la pena de cinco años de prisión pero por problemas de salud le dieron el beneficio de cumplir la sanción en su casa. En ese contexto, no solo no debía salir de su casa sino que no debía verse envuelto en otros delitos para no ir a la cárcel.
En el marco de la causa provincial, las partes llegaron a un acuerdo de juicio abreviado, que fue presentado la semana pasada y ayer fue homologado por el juez de Garantías Darío Mautone. La sentencia a la que accedió UNO impuso a Montiel la pena de tres años de prisión efectiva, y a su pareja dos años de prisión condicional.
Ahora, Montiel volverá nuevamente al Tribunal Oral Federal de Paraná donde se discutirá la unificación de esta última condena con la anterior.
Trata y coacciones
La primera condena que recibió Montiel fue el 29 de octubre de 2012, por explotación sexual. Se acreditó la situación de captación de la víctima de 19 años en un hecho que ocurrió entre el 4 y el 7 de mayo de 2009, cuando una joven radicó una grave denuncia: que un hombre y una mujer la fueron a buscar a su casa en la localidad de San Vicente, provincia de Misiones, bajo la promesa de un trabajo digno, y la llevaron engañada para ejercer la prostitución en el prostíbulo El Desafío, de Concordia.
Poco antes del día de esa sentencia, ocurrió el hecho que lo llevaría a la segunda condena: Montiel, desde la Unidad Penal 1 de Paraná, llamó a los teléfonos particulares de dos de las integrantes del Tribunal Oral Federal. A las 13 del 26 de octubre, llamó a Mariana Montefiori, hija de la jueza Carnero y le pidió que le transmitiera un mensaje a su madre: “Que se deje de joder con Carlos Montiel porque si no los iba a hacer mierda a todos”, le dijo.
A la noche insistió: entre las 20.30 y 21 llamó directamente a Carnero y le manifestó que quería que el Tribunal le dictara “falta de mérito”, o de lo contrario iban “a morir como perros”, en alusión a la persona de la magistrada y su familia. Además, agregó: “No me importa nada, yo manejo la droga y prostíbulos en Concordia”.
Luego de esos llamados, marcó en el celular el número de la línea de Noemí Berros. Le dijo a quien lo atendió: “Dígale que yo soy Carlos Montiel, y que más vale que el lunes me dé falta de mérito porque si no la voy a hacer mierda a ella y a toda su familia. Me llamo Carlos Darío Montiel, usted dígale eso. Estoy por una trata. El fiscal Candioti me dio seis años, más vale que ella me dé falta de mérito… dígale que la voy a hacer mierda a ella, a toda su familia y a usted también”.
Unos 20 minutos después, Montiel llamó nuevamente a la casa de Berros y volvió a alardear que manejaba “toda la droga y las putas de Concordia”.
Dos días después, en la víspera del veredicto, volvió a llamar a la casa de Berros y repartió amenazas de muerte hasta a la persona que le atendió el teléfono.
Según se plasmó en la acusación, “el accionar ilícito se materializó con el propósito de obtener la medida de absolución en la causa por la cual se encontraba en juicio”. No lo logró, ya que finalmente le impusieron la mencionada pena. Pero la comenzó a cumplir recién dos años después, porque pese a que el fiscal había pedido que fuera preso de inmediato, lo dejaron libre hasta que el fallo quedara firme y luego Montiel no fue encontrado para ser llevado a prisión. Estuvo prófugo hasta que lo detuvieron en agosto de 2014.
Los llamados telefónicos fueron denunciados, se formó un expediente en la Justicia Federal y casi nueve años después las partes llegaron a un acuerdo de juicio abreviado. El año pasado, el fiscal general José Ignacio Candioti y la defensora oficial Noelia Quiroga, presentaron el pedido de condena de cinco años de prisión para Montiel por Coacciones calificadas en razón de los propósitos perseguidos por el autor. Este acuerdo se tradujo en su segunda sentencia.
Pasaron apenas 15 días del fallo que lo condenó por las amenazas cuando Prefectura allanó a Montiel por drogas.