Policiales
Miércoles 30 de Mayo de 2018

Policía confesó que vendió chalecos antibalas truchos a sus compañeros

Aceptó cumplir dos años de prisión condicional. Puso en riesgo las vidas de sus compañeros del 911 porque los elementos eran muy inseguros

En el grupo de WhatsApp "Adicionales solamente", Ulises Taborda ofertó chalecos antibalas para sus compañeros del 911. Hubo tres que le compraron a distintos precios. Hasta que un día se detectó que un chaleco de la sala de armas estaba roto, y todas las miradas apuntaron a él. El hecho fue investigado internamente y Taborda fue denunciado ante la Justicia. Se pudo comprobar que fabricaba en su casa los elementos de seguridad que no servían como tales, y se los vendía a otros policías, a quienes ponía en peligro por lo vulnerable de los mismos. Con varias pruebas en su contra, prefirió acordar una pena en un juicio abreviado, que se realizó ayer. Aceptó cumplir dos años de prisión condicional, y afronta un sumario en la Policía de Entre Ríos.
Al parecer, Taborda observó un mercado de donde sacar provecho. Si bien la Policía provee los chalecos a sus integrantes, no siempre alcanza para todos y hay a quienes no les resultan cómodos o adecuados. Por ejemplo, hay mujeres de contextura pequeña a quienes les pueden quedar grandes, y por lo tanto no pueden desempeñarse bien ante una determinada ocasión. Allí aparecía Taborda para ofertar uno a medida.
Un día de setiembre de 2016, un efectivo de la División 911 de Paraná fue a ponerse un chaleco antibalas antes de salir a patrullar. Pero advirtió que el mismo estaba roto, dañado intencionalmente y que era demasiado liviano. Su superior informó a la entonces jefa del Comando de Patrulla, Alejandra Berón, quien se entrevistó con distintos agentes y le dijeron que Taborda estaba vendiendo chalecos. Lo comunicó a su superior de la Dirección de Operaciones, quien lo derivó de inmediato a Asuntos Internos, y así el caso llegó a la Fiscalía.
Según lo informado ayer en la audiencia, se pudieron constatar tres ventas de chalecos falsos. La primera, con posterioridad a mayo de 2016, mediante ardid o engaño le vendió uno a una cabo para lo cual al momento de ofertarlo alegaba que el mismo había sido confeccionado según las normas de fabricación vigentes, bajo los parámetros de seguridad exigidos por el Renar para poder ser elemento de protección. Además le afirmó falsamente la legalidad de su procedencia. De tal modo indujo a error a la víctima respecto de la verdadera calidad de lo que le entregaba, ya que no reunía los elementos necesarios para cumplir la función de protección propia de un chaleco antibalas. Como contraprestación, la víctima abonó a Taborda la suma de 10.000 pesos de contado, sin haber documentado la transacción mediante la entrega de recibo o factura.
Las otras dos ventas ocurrieron antes del 23 de setiembre de 2016 (cuando se descubrió la actividad ilegal), sin poder precisarse la fecha exacta. A una agente le vendió un chaleco por 2.500 pesos, y a otro por 8.000, siempre con el mismo argumento falso de que se trataba de elementos totalmente legales y certificados por los organismos y bajo las normas correspondientes.
El monto de dinero que solicitaba, era inferior al precio de un chaleco en el mercado, que hoy ronda entre 14.000 y 17.000 pesos, y de ahí para arriba. Pero a su vez, Taborda no estaba inscripto en el Renar como comerciante de elementos balísticos o armamentísticos, por lo cual esto también evidenciaba una maniobra ilegal.
Estos hechos fueron calificados con el delito de Estafa. Pero además, le imputaron el de Daño agravado, debido a que le endilgaron la rotura de los chalecos oficiales que estaban en el 911. El hecho se relató así: "Entre el 4 de agosto y el 17 de setiembre de 2016, en su carácter de numerario de la guardia número 2 de la Sección Patrulla 911, destruyó parcialmente dos chalecos antibalas, de uso externo, certificados por el Renar".
¿Para qué Taborda rompió los chalecos? Se podría deducir que para sacarles las placas que luego colocaría en los que él fabricaba y vendía, pero como las mismas no tienen una identificación, esto no se pudo corroborar en forma contundente. Por esto, pudo eludir la imputación por el delito de Peculado, y por lo tanto recibir una pena más grave que lo hubiera dejado al borde de la cárcel.

El proyectil no pasaba, pero igual podía lesionar o matar

Los chalecos antibalas llevan dos placas en cada panel, cuyo material es aramida, una fibra sintética muy resistente. En la investigación, a partir de la pericia que practicó el personal de la División Scopometría de Criminalística, se pudo comprobar que en los dos chalecos que se constataron daños faltaban una placa en cada panel, por lo cual se indicó que ambos tenían "drásticamente reducido su nivel de protección balístico para la eventual persona que lo utilice".
En la prueba realizada por los especialistas constataron que un disparo de arma de fuego sobre el chaleco podía causar una lesión o incluso la muerte, según la zona del cuerpo donde impactara. El proyectil no podía atravesar la placa única que había quedado, pero sí causar lo que se denomina un trauma sobre la misma, y por lo tanto producir sus consecuencias sobre el cuerpo.
Por esto, se considera que Taborda puso en peligro no solo la vida de sus compañeros a quienes les vendió chalecos truchos, sino también de aquellos que utilizaron los elementos de seguridad que dañó (aunque, cabe aclarar, en el acuerdo de juicio abreviado no quedó plasmado que haya sustraído las placas). Pero además, se puso él mismo en peligro, ya que se pudo constatar que los chalecos que presentaban adulteraciones fueron los que utilizó en distintos patrullajes a bordo del móvil 1018, cuando le tocó prestar servicio entre febrero y setiembre de 2016.
Por otro lado, se planteó en el acuerdo que en el allanamiento a la vivienda de Taborda se secuestró una máquina de coser, pero al cotejar los hilos del carretel con muestras de los chalecos, si bien había cierta compatibilidad por las fibras de algodón, no pudo asegurarse una correspondencia contundente.

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