Sábado 13 de Febrero de 2021
Desde la misma noche del 15 de noviembre de 2020, unas horas después de ocurrido el triple crimen en el barrio Los Paraísos de Paraná, Lisandro Alexis Luna se borró del mapa. Su paradero fue un misterio, hasta que el 21 de diciembre cayó detenido en Corrientes con un cargamento de droga (marihuana). El hombre 35 años trabajaba en la Municipalidad de Paraná y lo echaron tras haber sido arrestado por narcotráfico. En la investigación por el triple homicidio Luna es un eslabón clave por su relación directa con las víctimas, en particular con los hermanos Barreto. Las versiones sobre los motivos por los cuales huyó de la capital entrerriana son dos: escapó pensando que era el siguiente en la zaga asesina, o participó como entregador en aquel ataque criminal. Se espera poder trasladarlo para que aporte algo a la causa.
El accionar de sicarios en Paraná se patentizó aquel domingo, cuando en plena siesta dos muchachos a bordo de una moto ejecutaron a balazos a tres hombres: Laureano Morales, Germán Herlein y Cristian Barreto. El único sobreviviente fue Víctor Barreto, quien corrió y se cayó entre los yuyos. La investigación avanzó en medio de la complejidad que imponen los códigos de las bandas narcocriminales cuando se produce un ajuste de cuentas. Cuando la causa parecía enredarse en el silencio del entorno de los protagonistas y en el temor que infundieron los asesinos, apareció el dato de una moto, algunos testigos y el nombre del primer sospechoso: Ramiro Colman, un joven que había salido de la cárcel un par de días antes el triple homicidio. Es el único detenido acusado por el fiscal Martín Wasinger de conducir la moto en la que se perpetró el ataque.
Bajo el manto de silencio que imponen los propios familiares de las víctimas, el personal de la División Homicidios siguió trabajando sobre las pruebas recolectadas, pero también con distintas averiguaciones. La hipótesis de un ajuste proveniente del narcotraficante prófugo Germán Velázquez se mantuvo como una de las potables, entre otras, y no se descartan otros nombres de peso en el hampa local.
En este sentido surgió el nombre de Luna, de quien casualmente nadie sabía dónde fue a parar desde la noche del triple homicidio. Se supo que el empleado municipal era un hombre clave en el entramado de la banda que habían montado los hermanos Barreto, en sociedad con Morrón Herlein. Un dato apunta que sería el encargado de cruzar la droga en una embarcación desde Paraná hacia Santa Fe y viceversa.
El 20 de diciembre Luna iba junto a otro hombre a bordo de un utilitario Renault Kangoo por la ciudad de Corrientes, con 120 kilos de marihuana. En el recorrido se toparon con un operativo policial de rutina sobre la avenida Medrano y calle Lavalle. El conductor esquivó el procedimiento, los policías notaron la maniobra evasiva y emprendieron la persecución. Los efectivos de la fuerza correntina los atraparon cuando intentaban deshacerse de la droga en una vivienda.
Al revisar la camioneta Kangoo marca Renault, los policías detectaron el cargamento de droga, valuado en unos 15 millones de pesos. Desde entonces, Luna quedó arrestado en Corrientes, a disposición de la Justicia Federal. Posiblemente se pedirá su traslado en algún momento para que pueda declarar y aportar lo que sepa o quiera decir con respecto al triple homicidio.
¿Dónde está Víctor Barreto?
Por estas horas la Fiscalía y la Policía están rastreando el paradero de Víctor Barreto. La primera vez que fue a declarar, pocas horas después del hecho, dejó en claro que no iba a colaborar con la investigación. Dijo que estaba viviendo en Nordelta, pero por estos días no se sabe dónde está. Tratan de localizarlo para que vuelva a declarar, si es que reflexionó y quiere aportar algo para que se haga justicia por el asesinato de su hermano, además del de Herlein y Morales.
En la causa está claro que Barreto y sus familiares son quienes tienen la llave para destrabar el misterio y llegar a los autores materiales e intelectuales del triple homicidio. Dicen que ellos quieren resolverlo a su manera. Pero lo único que se observó hasta ahora es que no quieren que la investigación interfiera en sus negocios: el narcotráfico. Pese a que ya están “quemados” luego de un par de décadas traficando en las sombras y recaudando millones, prefieren mantener ese perfil bajo y que nada se ventile en la causa judicial. Hasta la pareja o viuda de Cristian Barreto ha manifestado que no va a colaborar con el esclarecimiento del hecho.
Por ejemplo, un elemento fundamental serían las claves de los celulares de las personas asesinadas. Se trata de aparatos Iphone cuya información no ha podido ser extraída con la tecnología que se utiliza para los teléfonos comunes. Y la familia no quiere aportar las contraseñas, se informó a UNO.
Colman recibió la domiciliaria y sostendrá su inocencia
El único detenido e imputado por el triple crimen, Ramiro Colman, de 23 años, cayó el 22 de diciembre. El fiscal Martín Wasinger lo imputó por ser el conductor de la moto en la que iba el tirador que acabó con la vida de Laureano Morales, Germán Herlein y Cristian Barreto. Recibió un mes de prisión preventiva en la Unidad Penal, pero pudo salir de la cárcel a mediados de enero y ahora cumple la prisión preventiva domiciliaria. Con pruebas que lo complican, otras que serán cuestionadas por la defensa a cargo de Patricio Cozzi y algunas que podrían favorecerlo, el joven sostendrá su inocencia. Mientras, aún no hay rastros del sicario que iba de acompañante en la Honda Tornado y descargó una veintena de tiros contra las víctimas.
Colman estuvo preso por dos hecho delictivos: un violento asalto a mano armada ocurrido en agosto de 2017 en el barrio Paraná V, donde golpearon a las víctimas en una vivienda y les robaron 3.000 pesos. Por este hecho recibió tres años de prisión condicional, en un extraño y llamativo acuerdo de juicio abreviado donde se calificó el hecho con el delito de Robo agravado por uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada. Sin embargo, en la causa quedó demostrado que los asaltantes efectuaron un disparo en la casa, ya que el plomo quedó incrustado en una pared.
Poco después, en el mismo barrio Colman baleó a una persona y la hirió de gravedad. Incumplió todas las condiciones impuestas en la pena anterior, y esta vez, por ambos delitos, recibió tres años de prisión efectiva. Recuperó la libertad un par de días antes del triple homicidio.
La prueba que más lo complica es un testigo que vive a cuatro cuadras de la escena del crimen y afirma que lo vio con otra persona a bordo de una moto un rato antes del hecho. Asimismo, se indicó que el mismo hombre dijo que no cree que sea Colman el que aparece en el video del ataque criminal al mando de la moto.