Causa Vitale
Martes 27 de Marzo de 2018

Otro empleado y la desidia judicial en la mira por el robo de armas incautadas

Testigos apuntaron a quien trabajaba en Efectos Secuestrados, Andrés Almeida Federik, y a las denuncias que no tuvieron respuestas

Cuando el juicio por el robo de armas incautadas en Tribunales entraba en el ocaso, con el imputado Antonio Vitale, experito balístico del Superior Tribunal de Justicia, muy complicado, ayer se escucharon testimonios que señalaron a otro empleado judicial en el saqueo del depósito de Efectos Secuestrados. Se trata de Andrés Almeida Federik, quien actualmente se desempeña en el Archivo. Con el trasfondo de un violento conflicto familiar, su hermana y la secretaria de la Mesa de información Permanente de Tribunales lo comprometieron como presunto ladrón de elementos en desuso del Poder Judicial.

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La investigación por el escándalo del robo de las armas secuestradas para su venta y alquiler en el ámbito delictivo conformó la estructura de la banda con Vitale a la cabeza, con maximiliano Bertoni (exempleado del Departamento Médico Forense) como colaborador, y Eduardo Borgogno y Mario López Alonso como el nexo con los clientes en ámbito delictivo. Estos últimos ya recibieron condenas en un juicio abreviado donde declararon como arrepentidos.
La estrategia defensiva que ayer dio el golpe en la audiencia, apunta a desvincular a Vitale del robo de las armas y ubicar a Almeida Federik como el autor, o por lo menos dejar estampada la duda.
Pero por otro lado, ahora posiblemente se pueda agregar otra pieza clave en la organización que se dedicó durante varios años a la empresa delictiva.

Advertencias e inacción
La abobada María Isabel Budini Abib es la responsable de la Mesa de Información Permanente, donde acuden quienes necesitan orientación para la atención de sus problemas en medio de la burocracia de la Justicia. La mujer que trabaja en Tribunales desde hace 46 años contó la historia que comenzó con la asistencia a una mujer que necesitaba recuperar a su hijo, quien estaba bajo la guarda de su madre.
Al principio, conoció que Ana Lucía Almeida Federik era víctima de violencia familiar y de género por parte de su hermano, Andrés. "Le abrí puertas de jueces hasta que recuperó a su hijo", recordó Budini Abib. Pero luego la víctima le contó que su hermano se llevaba distintos elementos de Tribunales y hasta supo que tenía armas. Casualmente, el mismo se desempeñaba en el área de Efectos Secuestrados.
La secretaria la puso en contacto a ella y su pareja, Jorge Alberto Mayer, con distintas autoridades pero "no hicieron nada", afirmó.
Primero con Fabián Dosba, un funcionario de la Procuración General quien le dijo que se iba a interesar en el tema, pero pasó el tiempo y el sospechoso seguía "haciendo lo que quería, va y viene con cajas de Tribunales", según le advertían la hermana y el cuñado a Budini Abib. Luego, pidió una audiencia con la entonces presidenta del Superior Tribunal de Justicia Claudia Mizawak, pero "no pasó nada". Entonces, la secretaria de la Mesa de Información Permanente acompañó a Mayer a hablar con Elena Salomón, secretaria del STJ. "Se puso muy nerviosa", aseguró Budini Abib. Le explicó que habló con la Procuración, que primero iban a hacer logística y después iban a ver cómo seguir. A los pocos días, Salomón le pidió un informe y Budini Abib hizo oficios que envió el 22 y 23 de febrero de 2016, tres meses antes de que estallara el escándalo del robo de armas incautadas.
La víctima de aquella violenta historia familiar también declaró como testigo. Ana Lucía Almeida Federik relató la pelea para recuperar a su hijo y el conflicto con Andrés. "Mi hermano me decía que se llevaba cosas dadas de baja en Tribunales", afirmó, y luego agregó: "Le ofreció armas a mi pareja, que como trabajaba ahí podía cambiarle el número, porque él estaba en la computadora". Incluso contó que un día vio que tenía armas arriba de la mesa.
Tanto la funcionaria judicial como la mujer que denunció a su hermano afirmaron que no fueron citadas a declarar en la causa del robo de armas.
Habrá que esperar al momento de los alegatos para conocer la valoración de estos testimonios que harán los fiscales Juan Malvasio e Ignacio Aramberry, y en caso de darles crédito, si profundizarán la investigación contra el nuevo sospechoso.
Para los defensores Iván Varnengo, Alejandro Petinatti y Rubén Pagliotto, quedó claro, las dos testigos serán de las principales pruebas que fundamentarán su reclamo por la inocencia de Vitale.
Además, declaró Carolina Truffe, de la Oficina Postal de Tribunales, por donde pasan las cosas que salen del edificio. Refirió que tras la pérdida de una impresora se ponía a cada elemento un precio para el seguro. Vitale había dicho que el papel escrito por él con precios de armas, era para tal fin. Pero la testigo no lo reconoció como los utilizados para las encomiendas.

Santapaola también habló de Almeida Federik

Un testimonio muy esperado fue el de Fabricio Santapaola, quien fue jefe de Efectos Secuestrados y está imputado en la causa por el robo de armas. Recordó su ingreso a la Justicia y su arribo a la mencionada área. Relató cómo eran los espacios utilizados para el registro y la guarda de elementos secuestrados y decomisados, los procedimientos de destrucción de armas que se fueron llevando a cabo, y describió con detalles la inseguridad de estos espacios donde se almacenaban los efectos. Asimismo, mencionó a Andrés Almeida Federik como uno de los empleados que trabajó en ese lugar, quien no solo tenía acceso a la computadora donde se registraba cada elemento, sino que creó el sistema informático para la carga de esos datos. "Todo lo que era base de datos lo solucionaba él", dijo. Además mencionó: "El STJ tenía que bajar cada dos o tres meses a controlar el lugar, pero nunca controlaba".

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