Secciones
abusos

Otro aval para condenar abusos más allá de la prescripción

Un hombre que raptó y violó a su hija y tuvo cuatro hijos, fue condenado a 26 años de prisión en Gualeguay. Casación confirmó el fallo.

Miércoles 30 de Septiembre de 2020

Otro aval para condenar abusos más allá de la prescripción. El día que una joven conoció a su pareja por Facebook fue el principio del fin de su infierno. Mientras chateaban, ella le decía que vivía en La Plata, que era de Gualeguay pero estaba raptada por su padre desde niña, quien la sometió a violaciones producto de las cuales tuvo cuatro hijos. El muchacho, del otro lado, la alentó y ayudó a escapar. En diciembre de 2018 la chica agarró a sus hijos y huyó de regreso a su ciudad natal. De inmediato su familia la acompañó a denunciar al padre. El hombre fue detenido y lo condenaron a 26 años de prisión. La sentencia fue confirmada ayer por la Cámara de Casación Penal, que sienta otro valioso precedente: la causa no prescribió porque la víctima estaba impedida de denunciar, tal como sucedió en el caso del cura pedófilo Justo José Ilarraz.

Según se pudo reconstruir en la investigación que llevó adelante la fiscal Josefina Beherán, fueron 18 años de abusos y más de 10 de secuestro. La víctima y sus dos hermanos menores, cuando eran niños, estuvieron internados en un hogar por disposición de la Justicia porque la madre no podía cuidarlos y el padre purgaba una condena en la cárcel.

Cuando el hombre recuperó la libertad, a los 22 años, la Justicia le entregó los niños a su custodia. En ese entonces, la víctima tenía 7 años y fue cuando comenzaron los abusos.

Al quedar embarazada por primera vez, cuando la niña tenía 13 años, el violador la secuestró, se la llevó de Gualeguay a Berisso, en La Plata, y la separó de su madre y los hermanos. En esta localidad bonaerense la chica parió al primer hijo, y luego continuaron los abusos. En este contexto la víctima tuvo tres hijos más.

Su padre nunca la dejaba sola, ni en la casa ni cuando salían. Pero con un celular la joven pudo comenzar a transitar una vía de escape al cautiverio. En las redes sociales conoció a quien hoy es su pareja y fue gestando su liberación. El joven supo contenerla, alentarla a escapar con sus hijos y la ayudó a viajar a Gualeguay.

Tras la denuncia, la Fiscalía de Gualeguay realizó las diligencias correspondientes con la Policía de la provincia de Buenos Aires. A través de la DDI La Plata, allanaron una vivienda en Berisso y detuvieron al violador.

Menos de un año después, en noviembre del año pasado, T.P.D. fue juzgado en un debate donde se expusieron las pruebas del martirio patriarcal. Además del contundente testimonio de la víctima, sustentados por las pericias psicológicas, se contaba con los irrefutables resultados de los cotejos de ADN que probaban el vínculo entre el abusador y los hijos de la víctima.

El Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay, integrado por Darío Ernesto Crespo, Javier Cadenas y Dardo Tórtul, lo condenó a 26 años de cárcel por los delitos de Abuso sexual agravado por acceso carnal, calificado por causar grave daño a la salud, su condición de ascendiente y por el aprovechamiento de la convivencia preexistente con una menor de 18 años, reiterado. También por Sustracción y ocultamiento de persona agravado por tratarse de una menor embarazada; y por Coacciones simples.

El hombre tiene hoy 42 años, está preso desde los 40, por lo que terminará de cumplir la pena a los 66. Mientras el fallo no esté firme, continúa con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 7.

“Perspectiva de género”

El caso llegó a la Cámara de Casación de Paraná por los planteos de la defensa, particularmente respecto de la prescripción de los abusos cometidos antes de los 12 años previos a la denuncia.

Por mayoría, los vocales respaldaron el fallo del tribunal gualeyo, que sostuvo que los hechos no prescribieron basado en el fallo por el cual condenaron al sacerdote Justo José Ilarraz en Paraná a 25 años de prisión.

Esta sentencia aún no está firme, pero fue confirmada en todas las instancias judiciales de la provincia. Será la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que deberá resolver definitivamente si los abusos sexuales cometidos en el Seminario de Paraná entre fines de los 80 y principios de los 90 prescribieron o no. Para la Justicia entrerriana, las denuncias de las víctimas ante las autoridades del clero y la imposibilidad de los niños de acudir a la Justicia, suspendieron los plazos de prescripción.

En este sentido, Casación sostuvo: “Dadas las particulares circunstancias del caso resulta ineludible una interpretación bajo la mirada convencional, sobre todo teniendo a la vista que la víctima no tuvo nunca una posibilidad cierta de poder ejercitar su efectivo acceso a la Justicia, y que fue el mismo imputado el que obturó toda posibilidad de procurar su tutela efectiva (...) La víctima -siendo aún menor de edad- fue sustraída, ocultada, abusada y coaccionada durante algo más de 10 años, circunstancias estas provocadas por el propio autor”.

Por esto, consideraron que “resulta insoslayable la pertinente mirada con perspectiva de género con la cual debe ser abordada la cuestión, como asimismo el interés superior del niño”.

El reclamo de la defensa llegará al Superior Tribunal de Justicia de la Provincia, que evaluará la causa y podría sellar este nuevo paso para condenar a abusadores más allá de los plazos de prescripción.

Más víctimas aguardan por el avance de sus denuncias

Hace pocos años se comenzó a hablar de que cada víctima tiene su proceso y su tiempo hasta poder exteriorizar que sufrió un abuso sexual en la niñez. Antes, la prescripción de una causa era un trámite a sola firma, a partir del cálculo de la fecha del hecho denunciado. Si superaba los 12 años (para los delitos más graves), al archivo. Si bien esto empezó a cambiar, son circunstancias muy específicas las que permiten sortear el plazo de prescripción. Mientras, hay muchas víctimas que en los últimos años se animaron a denunciar (sobre todo luego de la acusación de Thelma Fardín a Juan Darthés), y que aún esperan que la Justicia las escuche y entienda que si no denunciaron antes es porque no pudieron.

Uno de esos casos es el del profesor de hockey sobre patines de Paraná José Alves Pinheiro por abusos sexuales contra menores. Fue denunciado en noviembre de 2018 y hay cinco víctimas que decidieron contar lo que sufrieron desde fines de los 90. El año pasado, el fiscal Leandro Dato dictó la apertura de causa para avanzar con la investigación.

Más recientemente se conoció el caso de Sergio Decuyper, quien hoy tiene 42 años pero se decidió, luego de un tratamiento psicológico, a denunciar a su tío paterno, un sacerdote de Entre Ríos, por haberlo violado cuando tenía 5 años. El fiscal Dato abrió la investigación y remitió la causa a la Fiscalía de Diamante, ya que el hecho ocurrió en Libertador San Martín.

Además de la discusión técnica en torno a la prescripción de los hechos denunciados, se busca avanzar en las investigaciones para saber si hubo más víctimas.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario