A pocas semanas de cumplirse una década de la desaparición de Fernanda Aguirre, una nueva versión sobre su paradero renueva las esperanzas de su familia, aunque con la cautela necesaria para evitar la frustración padecida ante anteriores pistas falsas. Una mujer víctima de trata de personas, dijo haber estado con Fernanda en uno de los prostíbulos en los que era explotada sexualmente, en la zona cuyana del país. La declaración realizada en medios porteños reavivó la investigación, y ahora la Justicia evaluará profundizar en los datos que la testigo pueda aportar para la búsqueda.
Nueva pista sobre Fernanda: entre la esperanza y las dudas
Nerea Soledad Olivera fue entrevistada por los periodistas Nelson Castro y Mauro Szeta, a quienes relató el calvario padecido desde su secuestro cuando tenía 11 años, durante el cual fue abusada y explotada por una red de trata de personas entre las provincias de Misiones y San Luis.
Durante su relato, contó que por una foto reconoció a Fernanda Aguirre, quien estuvo con ella en uno de los prostíbulos.
Fernanda desapareció en la ciudad de San Benito, el 25 de julio de 2004. La Justicia entrerriana condenó a Mirta Cháves a 17 años de prisión por el secuestro, mientras en el Juzgado de Instrucción Nº 6 se mantuvo abierta la causa por el paradero de la víctima.
La actual jueza a cargo de la causa, Marina Bargabelata, informó a UNO que una persona se comunicó telefónicamente con el Juzgado para dar aviso sobre las declaraciones de Olivera en la televisión. Por esto, se comunicaron con la producción del programa y solicitaron la grabación de la entrevista, la cual será remitida vía mail, así como los datos de la víctima de trata para ser contactada.
De esta manera se verá qué información puede proporcionar para determinar en qué momento y lugar pudo haber visto a Fernanda. “Siempre agotamos todas las líneas de investigación que puedan surgir”, afirmó Barbagelata.
La Policía entrerriana no había recibido información respecto de este testimonio televisivo, y estaban a la espera de una orden judicial para profundizar cualquier pista que surja. El jefe de la División Trata de Personas, José Zárate, “va a ser muy minucioso el trabajo” por parte de la Justicia para “resguardar la protección de la fuente”, y luego librar algún oficio respecto de las medidas a implementarse en relación a la nueva pista.
La directora del Programa Nacional de rescate y Acompañamiento de las Personas Damnificadas por el delito de Trata, Zaida Gatti, dijo a UNO que le “sonó raro” que se conozca una nueva versión respecto del paradero de Fernanda, y que el organismo dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación no intervino en el rescate de Olivera. “Yo seguí mucho tiempo el caso de Fernanda”, dijo Gatti, y afirmó que seguirá la pista en coordinación con la División Trata de la Policía federal Argentina, a cargo de Noemí Flores.
El padre de Fernanda, Julio Aguirre, dijo a UNO que se enteró por un vecino de la nueva versión sobre el posible paradero de su hija, pero nadie se comunicó con él ni con su hija Emilia. Al respecto, afirmó: “Yo ya estoy curado de espanto, me cuesta creer, pero ojalá que se dé, uno a las esperanzas no las pierde”.
La denuncia se investiga en el Juzgado Federal de San Isidro
Nerea Soledad Olivera se escapó de una red de trata de personas hace cuatro años. A cambio de su libertad dio a su hija de 6 años, y ahora lucha por recuperarla. Hace una semana concurrió a la Asociación Avivi (Ayuda a Víctimas de Violación), en la localidad de Virreyes, de la provincia de Buenos Aires. Allí fue recibida y atendida por su presidenta, María Elena Leuzzi, a quien le contó su calvario.
Leuzzi dialogó con UNO y relató el encuentro que tuvo con Olivera, quien le dijo que había sido vendida por su padre a los explotadores sexuales (que serían de Corrientes).
Mientras la joven le contaba, María Elena le dijo que hay muchas mujeres en Argentina que son víctimas como ella y desaparecen, por lo que le muestra fotos de mujeres que son buscadas, como María Cash, Érica Soriano, Sofía Herrera, y cuando le exhibe la imagen de Fernanda, Nerea dijo: “A ella sí la vi”. La reconoció por tener “un ojo un poco desviado”, tenía el pelo más corto y le contó que más o menos a los 14 o 15 años dio a luz a un bebé, y luego se la llevaron con su hijo. Al día siguiente los captores les hicieron limpiar la placenta y los restos de sangre en la habitación.
“Me quedé dura, me cayó de sorpresa todo esto”, dijo María Elena, al saber que joven le marcó con tanta seguridad a Fernanda. Por esto concurrieron con el abogado de la Asociación al Juzgado Federal de San Isidro, donde se inició una causa por trata de personas.












