José Amado / De la Redacción de UNO
[email protected]
“No somos una banda”, dijo el vecino acusado del Lomas II
Francisco Pereyra, vecino del barrio Lomas del Mirador II, dio explicaciones respecto de las denuncias en su contra por presuntas agresiones hacia cuatro mujeres. Negó ser el autor de hostigamientos contra las vecinas, y mucho menos conformar una asociación ilícita en la zona. Afirmó que dichas mujeres tienen problemas con otras personas del barrio, y que cuando sufren alguna agresión se la adjudican a él y su familia. En este sentido, consideró que el trasfondo del problema es la disputa por la comisión vecinal. Para ponerle punto final al conflicto, se ofrece a una instancia de diálogo o de mediación en la Justicia, con el fin de llegar a puntos de acuerdo para la convivencia en el barrio.
La semana pasada, la jueza de Instrucción Nº 3 Paola Firpo impuso medidas de restricción contra integrantes de la familia Pereyra, a raíz de las decenas de denuncias por diferentes tipos de agresiones que radicaron Carina Gaitán, Mónica Olivera, Olga Pérez y Ana Escobar. Estas mujeres, como publicó UNO en varias ocasiones, afirman ser víctimas de un clan llamado Los Panchos (por Pancho Pereyra), cuyos integrantes buscan expulsarlas del barrio para ocupar y vender sus viviendas.
El testimonio de la discordia
Según relata Pereyra, el conflicto comenzó con el homicidio de Emanuel Vásquez, ocurrido en el Lomas del Mirador II por calle Cesáreo Quirós. Aquella noche (agosto de 2012), el joven estaba junto a Jaime Pereyra (hijo de Francisco). “Estuvieron fumando un porrito, el pibe Vásquez estaba sentado y el Jaime de espaldas”, cuenta el hombre. En un momento pasaron dos personas en una moto y abrieron fuego. Emanuel murió en el lugar y Jaime fue herido en el espalda. Pereyra afirma que “no eran para ellos los tiros, eran para el Pipi, el tío del Ema Vásquez que vive ahí”.
Mientras estuvo internado en el hospital San Martín, Jaime habría declarado a los investigadores que los asesinos fueron Muñequito Abasto y Gatito Olivera. Sin embargo, luego aclaró en Tribunales que firmó el acta policial de su declaración sin haberla leído, y que en realidad no había visto quién disparó, porque estaba de espaldas a los atacantes.
Así lo recuerda Francisco Pereyra: “Jaime se fue al hospital porque con un 22 le pegaron cerca de la columna, casi queda en silla de ruedas. Cuando llegué estaban todos los del Lomas, lo tenían al Jaime ahí. Cuando me entero ya había declarado. Jaime dice que no la leyó a la declaración, la firmó nomás. Ellos lo tenían repodrido para que dijera que fueron el Muñequito y el Gatito”.
El abogado que lo representa, Boris Cohen, dijo que “después empezó el cuento del pastorcito mentiroso: ‘que son una banda, una asociación ilícita, que se dedican a usurpar casas para poner quioscos de droga, que han usurpado a 15 o 20 casas’. Y con ese invento salieron en los medios y captaron la atención de los organismos encargados de asistir a personas en este tipo de conflictos, como Asistencia a la Víctima, que les dio un subsidio. Entonces ellas los demonizaron como que hay un peligro permanente”. Y agregó el letrado: “Es más, cada hecho delictivo que ocurre en esta zona se lo atribuyen a la banda de Los Pancho”.
Además, Cohen dijo que “cada vez que los ven (las mujeres a los denunciados) dicen que las amenazaron, hacen una denuncia, van a la Fiscalía o hablan con el procurador general”, y explicó que “si Pancho fuera narcotraficante y tuviera 20 quioscos de venta de droga, no viviría en estas condiciones”.
Una de las mujeres “dice que se tuvo que ir por la presión de la banda de Los Pancho, pero en realidad la vendió, porque se peleó con la vecina de al lado, no conmigo”, aseguró Pereyra.
Respecto de otro punto de las denuncias planteadas por las vecinas, que los hijos no pueden asistir a la escuela por las agresiones, el vecino dijo que todos los días lunes, miércoles y viernes los chicos “vienen a jugar a la pelota al playón, y yo les hago la leche”. “A mí me allanaron la casa cuatro veces en un día el mes pasado, buscando armas”, dijo indignado Pereyra. “No encontraron ni armas ni drogas, ni elementos de asociación ilícita, por eso no prosperan las denuncias y apelan a un discurso mediático”, agregó el abogado.
La vecinal de la discordia
Pereyra sostiene también que en el trasfondo de las denuncias está la disputa por la comisión vecinal del Lomas II, la cual él presidió durante 14 años hasta 2011, y desde entonces conduce la tía de Emanuel Vásquez. “Yo tengo todos los papeles para la comisión vecinal, saqué el papel de buena conducta, y suspendieron las elecciones, está acéfala la comisión, la suspendieron por los supuestos hechos de violencia. ¿Qué tiene que ver la comisión con eso? No tiene nada que ver, porque ella sabe que va a perder”, aseguró el vecino.
En este sentido, Pereyra propone una solución: “Acá lo que hay que hacer es juntarse con los presidentes de las vecinales. Porque no es que se pelean por droga, sino que quieren ser más que el otro, acá nadie es más que uno, somos todos iguales. Yo no tengo problema de hablar con ellas, pero no quieren”.
Por eso, Pereyra afirmó que estaría dispuesto a asistir a una instancia de mediación penal en la Justicia, para llegar a un acuerdo y terminar con el conflicto. En todo caso plantea que la Municipalidad divida la comisión vecinal entre el Lomas II y donde él vive, que anteriormente era La Alborada. “Ya van a venir las elecciones y tenemos que caminar con los políticos, qué vas a hacer”, concluyó.
Garita policial
El barrio Lomas del Mirador II hace varios años viene siendo noticia por diferentes hechos delictivos y de violencia. Muchos de ellos son enfrentamientos armados de habitantes de este barrio con algunos de Hijos de María y Municipal, por ejemplo, y se cruzan los disparos desde un extremo y otro de la calle Cesáreo Quirós. Allí hay contenedores de basura con impactos de bala que evidencian la situación. En la plaza hay una construcción donde funcionaba una garita policial, pero desde que quedó abandonada comenzaron los problemas, según cuenta Francisco Pereyra. Según su opinión, si vuelve la vigilancia policial en ese lugar se solucionarían muchos de los conflictos armados que atemorizan a los vecinos.
Denuncias
En varias ocasiones, UNO publicó la situación que las vecinas del Lomas del Mirador II denunciaron en reiteradas ocasiones, tanto ante la Policía como en Tribunales.














