Narcotráfico
Jueves 04 de Enero de 2018

Negaron la libertad a cuatro integrantes de la banda narco de "Cabeza de Fierro"

Algunos de los asistentes y colaboradores de Fabián González pidieron la excarcelación, pero el fiscal general se opuso y el tribunal se las denegó

Las bandas narco del oeste de Paraná no tuvieron tregua en 2017, aunque muchos vecinos ya observan cómo otras se conforman y crecen en el negocio de la venta de drogas. Una de las que recibió un duro golpe fue la liderada por Fabián González, más conocido como Cabeza de Fierro. Tras una investigación de la Policía Federal instruida en el Juzgado Federal de Paraná, a mediados de año fueron detenidos los 17 acusados de integrar la organización. Tras pasar seis meses en la Unidad Penal N° 1, algunos de los procesados pidieron la excarcelación al Tribunal Oral Federal, pero se las rechazaron y ahora deberán esperar el juicio en el encierro.
Se trata de la pareja y el hijo del jefe de la banda, Olga Daniela Isabel Castillo y Marcos González, y de Eduardo Comas y Liliana Rosa Leal. Entre los argumentos planteados por los defensores, están el tiempo que ha transcurrido de prisión preventiva y que ya está producida toda la prueba en la causa, el arraigo y la contención familiar.
El fiscal general José Ignacio Candioti sostuvo que existen razones que justifican el encarcelamiento de los imputados por el riesgo procesal de fuga y entorpecimiento de la investigación. Sobre Leal y su esposo Comas, planteó que se trataba de los encargados de guardar el dinero de la banda de la que formaban parte, en tanto que de Castillo y González dijo que actuaron en los hechos como las verdaderas manos derechas del jefe de la organización.
El fiscal refirió, entre otras pruebas, las escuchas telefónicas que los involucran en la actividad delictiva, y sostuvo que "el riesgo procesal se incrementa, toda vez que el delito investigado, grave de por sí mismo, comercio de estupefacientes, lo es en su faceta agravada por la intervención plural de múltiples integrantes del emprendimiento delictivo".
"Existe el peligro de que el imputado si recupera la libertad pueda darse a la fuga o contaminar la producción de la prueba testimonial, atento a que los testigos del procedimiento se domicilian en la misma ciudad", planteó Candioti.
El tribunal rechazó los argumentos de los defensores y recogió los de la Fiscalía, y entre otros aspectos de la causa puntualizaron que el informe de vida y costumbres de González y Castillo sostiene que "los vecinos refieren que ambos no gozan de un buen concepto en el barrio, circunstancia que torna conflictiva la recepción de los testimonios".
En este sentido, los jueces Lilia Carnero, Roberto López Arango y Noemí Berros decidieron mantener la prisión preventiva de los cuatro encartados.

Una banda muy dinámica
Según se observó en la investigación, Cabeza de Fierro tuvo un rápido desarrollo durante 2016 y la primera mitad de 2017, con la particular modalidad de que la venta de droga a los consumidores se hacía principalmente en la calle. Si bien se pudo constatar que había domicilios específicos donde se guardaba o fraccionaba la droga, la organización era muy dinámica en procura de no levantar sospechas. Asimismo, surgió en una escucha telefónica que González tenía contactos en la Policía de Entre Ríos que le advertían de allanamientos.
En el procesamiento dictado por el juez Federal Leandro Ríos se detallan los roles de cada uno de los 17 imputados. "Se pudo corroborar la existencia de una organización ilícita dedicada a la comercialización de cocaína, liderada por Fabián González quien organizaba la adquisición, transporte, fraccionamiento y distribución, para luego ordenar y controlar su guarda y entrega a los distintos vendedores, Todo ello asistido por su pareja Olga Daniela Isabel Castillo y su hijo Marcos González, quienes a las órdenes del organizador ejecutaban los controles y emitían las directivas impartidas por este", sostiene la resolución.
González siempre fue considerado un vendedor al menudeo de otros narcos más poderosos, pero con el tiempo fue aprendiendo las mañas del rubro, se independizó y montó su organización con características propias.
En 2010 fue juzgado junto a Daniel Tavi Celis y otras personas acusadas de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. En esa oportunidad resultó absuelto, pero poco después iba a volver a caer y ser juzgado nuevamente por lo mismo. En marzo de 2012 el Tribunal Oral Federal de Paraná lo condenó a cuatro años de prisión efectiva, la pena mínima del delito, pero además le ordenó realizar un tratamiento en una institución para superar la adicción. Pudo haberse recuperado del consumo, pero del negocio nunca se alejó. Cabeza de Fierro se daba el lujo de vender droga y dirigir su negocio en su casa de la manzana G del barrio Paraná XVI, ubicada justo en frente a la comisaría 16ª.

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