Policiales
Martes 07 de Agosto de 2018

Las dudas merodean a dueños de islas, a un año de la desaparición de dos pescadores

En La Paz todos creen que se trata de un doble homicidio, pero por ahora los testigos y las pruebas no sustentan ninguna imputación

Más que desapariciones, es un doble crimen sin cuerpos. Así lo creen todos en la ciudad de La Paz, donde hace más de un año dos pescadores salieron a trabajar al río Paraná y nunca regresaron. Las pruebas e indicios que se fueron reuniendo en una causa que ha avanzado a paso de tortuga, con dilaciones inexplicables, apuntan a que Roberto Darío Godoy y Félix Omar Maldonado fueron asesinados y fondeados o enterrados en el laberinto de arroyos e islas.
"Hace un año y algo que estamos con esto", dijo a UNO Estela Godoy, hermana de Darío, y lamentó: "No hemos tenido ni una respuesta de nada". El fiscal de la causa es Facundo Barboza, cuya actuación estuvo siempre en el centro de las críticas de los familiares de las víctimas.
Siempre hay alguien que ve algo, es una de las máximas de la investigación criminal no escrita en ningún libro. Aunque el hecho que sufrieron los pescadores fue en plena madrugada de invierno, en la penumbra del río, apareció un isleño que dijo que vio algo.
Al principio fueron comentarios por lo bajo, que circularon de boca en boca, hasta que se logró que Juan Barrios concurriera a la Fiscalía a declarar. Su relato, no exento de matices en las distintas ocasiones, permitió concretar medidas judiciales, y orientar las sospechas sobre lo que ya muchos venían presumiendo desde el principio de esta historia: que dueños de islas estarían implicados en las desapariciones, como venganza por la carneada de animales que sufrían a menudo.
Entre marchas y reclamos, las familias Godoy y Maldonado (quienes se presentaron como querellantes con el abogado Erardo Monzalvo) empujan una causa que ha pasado de un letargo durante el año pasado, a dar algunos pasos importantes en los últimos meses. Pero todavía faltan medidas y testimonios que permitan esclarecer el misterio y determinar las responsabilidades en el destino de los pescadores.

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<div>Roberto Darío Godoy, de 35 años, y de Félix Omar Maldonado, de 29 años.</div>
Roberto Darío Godoy, de 35 años, y de Félix Omar Maldonado, de 29 años.

Claroscuros del enigma
Las últimas horas de Godoy (por entonces de 35 años) y Maldonado (de 29), según lo aportado por sus familiares, fueron las de un día de trabajó más. En la tarde del 6 de julio de 2017 salieron de la costa paceña en su embarcación para buscar el fruto del río y pensaban regresar unas horas después, durante la madrugada. Félix le dijo a su pareja que iba y volvía, por eso no llevaban ni mate ni tabaco.
No había habido ninguna tormenta, y nadie creía en que hubieran sufrido un naufragio ni extravío: los dos sabían nadar y conocían cada isla y arroyo porque las recorrieron desde niños, prácticamente se criaron arriba de una canoa. A los días de sus ausencias, sus familiares hicieron las denuncias en Prefectura, en la Policía local y luego en Fiscalía.
Hasta que la canoa apareció: el 12 de julio la embarcación de madera fue hallada a la altura del kilómetro 762,5 del río Paraná, frente al puerto de La Paz. No estaba sobre el canal principal del río, sino que cuando ingresaban sobre los raigones en las islas inundadas donde está el malezal, a unos 20 metros, la encontraron sumergida y estaba amarrada a un árbol. No tenía rastros de haber sufrido golpes y tenía en su interior una gorra con visera, un cuello de polar y una linterna, no así los remos y los elementos para la pesca. Esto ya constituía un indicio fuerte sobre una situación violenta de la que Godoy y Maldonado habrían sido víctimas, y se descartaba la hipótesis del naufragio.
A su vez, un pescador aseguró que el nudo con el que habían atado la canoa al árbol no pudo nunca haber sido hecho por los desaparecidos.
Tiempo después, entró en escena Juan Barrios. El pescador de 48 años afirmó haber presenciado una circunstancia extraña: en la madrugada posterior a la desaparición de Godoy y Maldonado, observó en el río una lancha en la que iba Pusetti, uno de los dueños de islas, que llevaba a tiro un bulto. Luego aclaró que la embarcación era blanca y que remolcaba una canoa. Por lo sospechoso de la situación y por temor, regresó rápido a su casa en el barrio Puerto Márquez.
Barrios dijo que estaba junto a otros dos hombres, quienes luego fueron llamados a declarar a Fiscalía para corroborar esta versión. Pero ambos negaron haber estado en el lugar y hora mencionadas por el testigo. Ante esta contradicción, el fiscal imputó a Barrios por falso testimonio, y lo mantuvo detenido un par de días. Pero nadie comprende por qué el pescador iría a mentir y meterse en problemas.
Por esto, el querellante pidió un careo entre Barrios y los otros dos hombres. En esa instancia, frente a frente, uno de éstos se desdijo,y finalmente reconoció haber estado en el río aquella madrugada.
Así las cosas, la medida siguiente fue la reconstrucción del hecho con estos testigos. Salieron el fiscal y los abogados representantes de cada parte en lanchas hacia el lugar que mencionó barrios, y allí señalaron por dónde iba la lancha sospechosa.
Luego se produjo otra medida que debería haberse realizado mucho tiempo antes: el reconocimiento de dos palas que fueron secuestradas en un allanamiento en la casa de Pusetti. Y en esta oportunidad ocurrió algo extraño, un punto más que para algunos ensombrece la causa, pero para otros podría resultar elocuente sobre algunas sospechas.
Los hermanos de Godoy y Maldonado debían decir si las mismas eran o no de los desaparecidos. Como en toda rueda de reconocimiento, el elemento en cuestión es puesto al lado de otros similares. Un hermano de Godoy señaló una pala, y dijo que tenía una marca y una mancha de pintura similar a la de Darío. Pero resultó ser que esa pala no era la que habían secuestrado, sino de las que habían llevado para el reconocimiento. Entonces ¿de dónde salió la pala que fue señalada por el hermano de la víctima? ¿Es solo una coincidencia?
Todo esto se suma a otro dato aportado por la pareja de Maldonado, que coincide con la principal hipótesis que se maneja: un par de meses antes de las desapariciones los pescadores habían sido amenazados. Un día llegó Félix a su casa y le contó a su pareja que el puestero de una isla lo denunció en la comisaría por haber carneado una vaca. "No aparezcan más porque la próxima los fondeamos", le habría afirmado. Justo cerca del puesto del denunciante es donde apareció la canoa sumergida.

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La desazón de dos familias que aún esperan cerrar la herida
"La semana pasada tuvimos una marcha y una reunión con el fiscal (Facundo Barboza), pero no nos dio ni una novedad, nada de nada. Esa causa parece que no le importa, pero para eso es fiscal, para eso le pagan, así le dije", contó a UNO Estela, hermana de Darío Godoy. "Voy a tomar alguna medida, como ir a Paraná, esto no va a quedar así", aseguró la mujer.
Respecto del testigo clave en la causa, Juan Barrios, Estela dijo: "El fiscal dice que el testigo miente, pero no miente, sabe la verdad".
Por su parte, Alejandra, esposa de Félix Maldonado, también cuestionó que en la reunión con el fiscal no obtuvieron respuestas: "Recién para el 22 de agosto lo llaman a declarar al hermano de Godoy, no tiene ningún apuro", dijo, y aseguró que insistirá "porque esto no puede ser". Además, lamentó que en La Paz del caso ni se habla: "Hacé de cuenta que no existen".

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