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La pelea narco por un pasillo sería el trasfondo de un crimen

El homicidio de Jesús Villalba ocurrido el sábado pasado en Rondeau y Randisi, de Paraná, fue la culminación de enfrentamientos entre dos bandas. Dictaron prisión preventiva a los acusados.

Sábado 22 de Noviembre de 2014

Al lado del arroyo que cruza avenida Rondeau al 1500, hay un pasillo, entre viviendas y un galpón, que fue motivo de disputas por hechos delictivos en los últimos meses. A pocos metros, cruzando el puente, en la esquina con calle Randisi, el sábado a la madrugada asesinaron de un balazo a un joven que estaba en la vereda de su casa. Fuentes señalaron a UNO que el asesinato de Jesús Villalba, de 28 años, fue el último y más grave de una serie de enfrentamientos armados en la zona, que se deberían a la pelea territorial, presuntamente, para la venta de droga.
En la audiencia de prisión preventiva, el fiscal Santiago Brugo formuló cargos por los delitos de Homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, y Tentativa de homicidio del hermano y amigo de Villalba que estaban junto a él. Los imputados son: Lucas Bacusa (hijo de un policía), Axel Mora y los hermanos Iván y José Pereyra. El juez de Garantía Ricardo Bonazzola dictó 45 días de prisión preventiva para los cuatro, ante los peligros procesales que se generarían con su libertad (de fuga y entorpecimiento de la investigación).
Hay 14 causas que se tramitaban en la Justicia por denuncias cruzadas por distintos delitos entre los dos sectores enfrentados del barrio, que fueron reunidas por el fiscal en la investigación penal preparatoria, las cuales evidencian el contexto de violencia que se vivía en la zona antes del homicidio.
Hay varias personas que se entrevistaron con Brugo que serían testigos claves para la causa, ya que observaron cuando circulaba la camioneta Chevrolet bordó por Rondeau en sentido hacia Churruarín, y en la esquina de Randisi sus ocupantes vieron a los hermanos Jesús y Ariel Villalba, y a Marcelo Torrilla. “Mirá cómo los caché”, dijo Mora, y desde el vehículo abrieron fuego. Una bala calibre 22 largo impactó en la espalda de la víctima, quien falleció poco después en el hospital San Martín.
En la escena del crimen, los peritos de la Dirección Criminalística de la Policía levantaron dos vainas servidas de proyectiles calibre 9 milímetros. Se sospecha que podrían haber sido disparados por el arma reglamentaria del padre de Bacusa, por lo que el personal de la División Homicidios la secuestró para ser peritada, el día que detuvieron al joven.
Según se informó a UNO, allegados a los acusados habrían dado otra versión del motivo del ataque: Torrilla cometía hechos delictivos en la zona y utilizaba el pasillo lindante al arroyo para escapar. Esto llevó a las peleas y a que las familias bloquearan el corredor. Desde entonces “quedó la bronca” y se fueron profundizando los enfrentamientos.
Vecinos de la zona y fuentes policiales dieron cuenta, en diálogo con UNO, tanto de las constantes balaceras que se sucedieron en las últimas semanas, como de la comercialización de estupefacientes que genera violencia e intranquilidad en las calles.

Extienden la preventiva

El acusado del asesinato de Leandro Coronel, ocurrido el 6 de octubre en el barrio Anacleto Medina de Paraná, seguirá preso durante 80 días más. Se trata de Renzo Gonzalo Galván, sindicado por un testigo y acusado por el fiscal Juan Malvasio de atacar a balazos a la víctima, con quien habría tenido problemas desde un tiempo atrás, en calle Facundo y Los Minuanes.
Ayer se realizó la audiencia de prórroga de la prisión preventiva, que se determinó que por casi tres meses más el imputado siga alojado en la Unidad Penal, hasta tanto finalice la investigación penal preparatoria. Posiblemente antes de este plazo (entre fines de este año y principios del próximo) se realice el juicio.
Además del homicidio, Galván, quien es defendido por el abogado Walter Rolandelli, tiene otras dos causas: una por intento de asesinato y otra por un robo calificado.
Galván había estado prófugo durante 15 días luego del crimen, y fue apresado por la Policía en un rancho de calle Lebensohn al final. Además del testigo presencial del homicidio, existe otra prueba fundamental: una vaina servida secuestrada en su casa es de la misma bala que se encontraba en el cuerpo de la víctima.

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