Secciones
Narcotráfico

"La Kika" y su banda, condenados por usar menores para el narcotráfico

Obligaban a dos hermanas a trasladar y fraccionar la droga. Analía Guillerón y su madre Gisela Bobillo recibieron seis años de prisión en un abreviado

Domingo 03 de Noviembre de 2019

Con la jefa en el barrio Lomas del Mirador II, y revendedores en otros sectores de la ciudad de Paraná, y en la localidad de Hernandarias, una banda traficaba marihuana y cocaína con un aceitado sistema de provisión, distribución y venta al menudeo. Pero lo más grave que se detectó en la investigación de la Policía Federal fue que dos chicas menores de edad eran coaccionadas para realizar distintas tareas como el traslado y el fraccionamiento de sustancias. Analía Beatriz Kika Guillerón y otras seis personas fueron condenadas a prisión efectiva tras un juicio abreviado en el Tribunal Oral Federal de Paraná.

La investigación se inició a mediados de febrero de 2017 por una denuncia en el Ministerio Público Fiscal Federal, de una persona que pidió preservar su identidad. Contó cómo una tal Kika vendía porros, cocaína y pastillas en una vivienda de calle Quinquela Martín del Lomas del Mirador II. Refirió que la casa tenía el cartel de una tienda que decía ‘Indumentaria San Expedito’, a modo de pantalla, y adentro estaba acondicionada con cámaras para monitorear los movimientos del exterior. La mujer, rubia y con rastas hasta la cintura, se manejaba en un auto por distintos lugares de la ciudad y contaba con un puesto en el mercado de Las Pulgas.

La Delegación Paraná de la Policía Federal desarrolló diversas tareas que permitieron constatar lo que se apuntaba: en la vivienda del Lomas encontraron la tienda en una casa con el frente de ladrillos, y observaron a la sospechosa que iba en un auto Ford Ka negro hacia el barrio 4 de Junio. En esa vivienda constataron el arribo de numerosos clientes, caminando, en autos y motos, quienes realizaban gestos de pasamanos con quienes los atendían.

Además, se observaron “soldaditos” que actuaban como custodios o campanas en la vereda de la vivienda.

También divisaron en el lugar un rodado Chevrolet Classic, perteneciente a la flota de una remisera de Paraná, conducido por un hombre robusto y de cabellos claros, quien era el encargado de trasladar la droga. A su vez, identificaron a un colaborador de Kika y a familiares de la mujer que fraccionaban la droga en viviendas del barrio El Morro.

En diciembre de 2017 se ordenaron allanamientos a los domicilios donde secuestraron drogas, dinero y los vehículos utilizados en las operaciones delictivas.

En la causa logró probarse que, tanto la cocaína como la marihuana que se comercializaba, eran distribuidos por orden de Analía Guillerón, quien la adquiría de proveedores varios y que no fueron identificados; para luego entregarla personalmente o por medio de sus asistentes y colaboradores, a Walter Maximiliano Faes, vendedor de los tóxicos, principalmente en calle Quinquela Martín, a quien sucedía en la actividad Milton Micael Guillerón, quien desde su domicilio extendió la empresa al barrio Hijos de María, puntualmente en calles Quinquela Martín y Andrés Longo.

Todos actuaban siempre bajo la dirección de Kika, quien a su vez se contactaba con su madre, Gisela Paola Bobillo, quien resguardaba la droga en la ciudad de Hernandarias para luego llevarla a un domicilio del barrio El Morro de Paraná, que habitaba ocasionalmente.

Por otro lado, Cándido Alves Pinheiro era el remisero que transportaba la cocaína y la marihuana en escasas cantidades desde Paraná hacia Hernandarias, bajo las órdenes, directivas y acuerdos entre Analía Guillerón y Gisela Bobillo. Se trasladaba usualmente de manera semanal, valiéndose de las hijas menores de Bobillo.

Los transportes se hacían en autos de propiedad de Alves Pinheiro, por ejemplo en el rodado Chevrolet Classic, y en un Fiat Mobi blanco. Pero también lo hacía en la línea de colectivos interurbanos, para lo cual enviaba a las menores de edad, juntas o separadas. El hombre las llevaba hasta la terminal de ómnibus de Paraná y controlaba que subieran al micro. Una vez que llegaban con el tóxico a Hernandarias, Bobillo organizaba su venta en cantidades pequeñas. En esta ciudad, Juan Eduardo Vargas guardaba o almacenaba la droga, y a su vez la mujer obligaba a sus hijas a fraccionar las sustancias.

Todos fueron detenidos y procesados. A Bobillo se le acumuló una causa anterior, porque el 11 de mayo de 2018 la Policía de Entre Ríos allanó su domicilio en calle Guido Marizza de Hernandarias y encontró una escasa cantidad de droga, por lo cual la acusaron por Tenencia simple de estupefacientes.

Finalmente, se realizó un juicio abreviado en el Tribunal Oral Federal de Paraná, donde las partes acordaron penas de prisión, y el juez Roberto López Arango lo homologó en una sentencia.

Las penas más altas fueron impuestas a Analía Guillerón y su madre Bobillo, de seis años de prisión efectiva por el delito de Comercialización de estupefacientes agravado por servirse de menores de edad y con intervención organizada de tres o más personas. Como partícipes secundarios del delito fueron sentenciados Milton Guillerón, a cinco años de prisión; Vargas, a cuatro años y 10 meses de cárcel; en tanto que Emilio Sánchez, Alves Pinheiro y Faces aceptaron purgar cuatro años y medio de encierro en la Unidad Penal N° 1 de Paraná.

La condena incluyó el decomiso de las motos secuestradas en la vivienda de Kika, (una Honda XR, y una Honda Tornado), el Fiat Mobi de Alves Pinheiro y el dinero secuestrado en las viviendas allanadas, casi 70.000 pesos, que será afectado al pago de la multa.

Allanamientos en Paraná y Concordia por narcomenudeo

En las ciudades de Concordia y Paraná, la Policía de Entre Ríos, realizó procedimientos por narcomenudeo.

Uno de los allanamientos se llevó a cabo por disposición del Juzgado de Garantías a cargo de Francisco Ledesma, en una casa de calle Ituzaingó, donde efectivos de la División Toxicología de la Departamental Concordia identificaron al menos a cuatro personas.

En esta vivienda secuestraron cinco envoltorios de marihuana, elementos de corte, dinero en efectivo por la suma de 2.500 pesos, dos celulares y anotaciones varias. Dos mujeres quedaron detenidas por la actividad ilícita.

Por su parte, personal policial de la Dirección Toxicología, en conjunto con Prefectura Naval Argentina y otras áreas de la fuerza provincial, realizaron un procedimiento por infracción a la Ley provincial Nº 10.566, con conocimiento del Juzgado de Garantías Nº 4 de la capital provincial.

El allanamiento para desarticular la actividad ilícita se realizó en una vivienda de calle Guido Marizza, y permitió la detención de dos personas y la identificación de otras cuatro.

Según se informó, se secuestraron diferentes cantidades de cocaína fraccionada para su comercialización, dinero en efectivo, celulares, una moto, una consola de audio y parlantes, documentación, soportes de almacenamiento informáticos y elementos de fraccionamiento de drogas, entre otros elementos que fueron puestos a disposición de la Justicia.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario