La Justicia desestimó el testimonio sobre el paradero de Fernanda Aguirre
La joven que dijo haber visto a Fernanda Aguirre en un prostíbulo de San Luis, en la Justicia cambió sustancialmente el testimonio brindado a los medios.

Jueves 19 de Junio de 2014

La Justicia entrerriana desestimó el testimonio de Soledad Olivera, de 22 años, quien en declaraciones en medios dijo haber compartido el cautiverio junto a Fernanda Aguirre en un prostíbulo de San Luis.

 

"Lo que dijo esta persona, es que hace ocho años, cuando estaba confinada en una casa de trata, vio a una persona que sostiene, era Fernada Aguirre. Eso es lo que hay, ahondamos en precisiones, preguntamos si había hablado con Fernanda, pero señaló que nunca pudo hablar, ni con ella, ni con personas que hayan tenido contacto con ella. También se señaló un defecto físico, que no teníamos presente en Fernanda", dijo el abogado querellante, Julio Federik, a La Voz.

"Somos, fuimos y seguiremos siendo cautelosos en este tema tan delicado", acotó.

Por otra parte Federick indico que la mujer señaló un defecto físico en un ojo que Fernanda no poseía.

La testigo en la Justicia dijo que la llamaban con otro nombre y que nunca pudo hablar con ella.

Lo que dijo Olivera en los medios

La joven misionera en testimonios periodísticos aseguró que el lugar donde estaban cautivas era como “un delivery”. “Nos pasaban de una pieza a otra y ahí la llegué a ver, estaba con su panzota y me llamaba la atención porque era la única de nosotras que estaba embarazada", contó Nerea Soledad Olivera.

La joven afirmó que cuando fue llevada a ese prostíbulo de San Luis, esa chica, de entre 14 y 15 años, ya estaba allí, pero que nunca logró hablar con ella porque estaban en diferentes habitaciones y la mayor parte del tiempo las tenían drogadas.

Sin embargo, aseguró que un día llamaron a las cerca de 20 mujeres que estaban cautivas para que ayudaran a esa joven a dar a luz a su bebé, que resultó ser un varón, y que después del parto se la llevaron de allí y no la vio nunca más.

"Presencié su dolor, estaba en un estado de desnutrición terrible, como la mayoría de nosotras", afirmó Nerea, que aseguró que tras el parto le hicieron limpiar la placenta y los cóagulos de sangre que habían quedado.

La joven reconoció a Fernanda cuando hace unos días fue a una entrevista a la Asociación de Víctimas de Violaciones (AVIVI), que preside María Elena Leuzzi, para que la ayuden a encontrar a una de sus hijas, nacida cuando estaba cautiva.

Luego de contar su historia, Leuzzi le comentó que había muchas jóvenes desaparecidas en el país y empezó a mostrarle fotos de algunas de ellas: María Cash, Florencia Penacchi, Sofía Herrera, Erica Soriano y Fernanda Aguirre. "A esta la conozco", le dijo Nerea a Leuzzi mientras señalaba a Fernanda en la pantalla de la computadora y dijo que la recordaba especialmente porque "tenía un ojo un poco desviado".

"Esa cara es inolvidable", aseguró la joven a Télam y detalló que la única diferencia es que la chica a la que vio tenía el pelo corto como todas allí para que no se contagiaran piojos.

Leuzzi contó que Nerea llamó a su asociación hace 10 días para pedir un turno con un abogado porque quería recuperar a su hija, pero luego relató una historia mucho más cruda: había sido abusada por su padre cuando vivían en la localidad misionera de 2 de mayo y a los 11 años "vendida" a una red de trata que la obligó a prostituirse varios años.

Según la titular de AVIVI, la joven estuvo en varios locales, entre ellos "Venus", y le habían hecho un documento de identidad con la falsa identidad de Vanesa Niklas y una edad mayor.

En abril de 2007, el lugar fue allanado y la joven rescatada, pero como era menor de edad fue entregada a su padre, quien la llevó a Misiones otra vez y volvió a entregarla a la red de trata.

En 2008, "Nerea quedó embarazada y tuvo una beba en cautiverio. Un cliente se hizo cargo de la nena y se las llevó a las dos, pero cuarenta días después del parto, la obligaba a prostituirse", afirmó Leuzzi.

Un tiempo después, el hombre le ofreció a Nerea un pasaje para volver a Misiones, a lo que la joven accedió, pero allí perdió contacto con su hija, ya que cuando consiguió dinero para volver a San Luis, ni el hombre ni la niña estaban.

"Desde que nací, mi único recuerdo feliz fue cuando nació mi hija Luciana porque cuando era chica solamente me explotaban y me mataban a palos", sostuvo.

Según la víctima, pudo ver recientemente a su hija en una casa de la localidad bonaerense de Ciudadela con el hombre que ella cree que es el padre de la niña, pero éste se negó a entregarle a la nena, actualmente de seis años.

"Fui a juzgados, defensorías, a Casas de Justicia, pero nunca le dieron importancia a mi caso. Solamente ahora en AVIVI me atendieron", aseguró Nerea, quien fue llevada a declarar para contar su caso a la Justicia Federal de San Isidro, donde testimonió durante más de 10 horas.