Policiales
Sábado 30 de Diciembre de 2017

La joven que confesó matar al novio buscará atenuantes para evitar la perpetua

Nahir Galarza será imputada por homicidio doblemente calificado por dispararle por la espalda a Fernando Pastorizzo

Un noviazgo signado por la violencia desde la adolescencia y final que nadie esperaba. Estaban peleados, pero el jueves a la noche se juntaron. A la madrugada del viernes salieron a andar en moto por Gualeguaychú. En el barrio Rocamora, ella sacó el arma reglamentaria de su padre policía y lo ejecutó de dos balazos por la espalda. El crimen que conmociona a Gualeguaychú está esclarecido con la confesión de Nahir Galarza, pero todavía nadie sabe porqué decidió asesinar a Fernando Pastorizzo.
"Cinco años juntos, peleados, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor, te amo para siempre mi ángel", escribió en su cuenta de Instagram la estudiante de Abogacía, de 19 años, unas cinco horas después de matar a su novio, de 20, quien recién había terminado la Secundaria e iba a comenzar a estudiar Ingeniería.
En horas de la mañana fue a declarar como testigo, y a la tarde se presentó en Fiscalía y confesó el crimen. Por su estado emocional, la internaron en la sala de Psiquiatría del hospital Centenario, donde continuará alojada en calidad de detenida, en principio, hasta el martes, cuando se evaluará el alta médica, para formalizar luego la imputación y se resuelva la situación de prisión preventiva.
Las pericias confirmaron que el arma calibre 9 milímetros utilizada en el homicidio es la reglamentaria del padre de la autora, Marcelo Galarza, un oficial de la Policía de Entre Ríos que estuvo bajo sospecha en hechos turbios de la Brigada de Abigeato de Gualeguaychú.
Si bien el hombre estuvo al principio en la mira de los investigadores por el crimen, debido a presuntos hechos de violencia hacia su hija, la hipótesis principal es que Nahir le sacó la pistola y cuando regresó a su casa luego de matar a Fernando la dejó en el mismo lugar. Luego el oficial se fue a trabajar con el arma y cuando supo lo que pasó, la entregó a la Fiscalía.
El primero en llegar a la escena del crimen (calle General Paz y avenida Del Valle) fue un remisero que observó a una persona en el piso y otra a su lado, siguió viaje, dejó al pasajero y regresó al lugar. Estaba solo Fernando, agonizando. Cuando llegó la ambulancia unos 20 minutos después, ya había muerto.
Con la confesión por parte de la acusada, la estrategia defensiva parece apuntar a buscar atenuantes para evitar la prisión perpetua. El fiscal Sergio Rondoni Caffa calificó el delito como Homicidio doblemente agravado, que implica la pena máxima. El abogado Víctor Rebossio representa a Nahir Galarza y aguarda por los resultados de análisis y pericias psicológicas y psiquiátricas para conocer si hay elementos que permitan establecer si la joven actuó bajo alguna circunstancia de atenuación de la pena, o si la confesión y su entrega a la Justicia puede entrar en la consideración del fiscal para mermar la sanción.

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