Narcotráfico
Miércoles 28 de Noviembre de 2018

Investigador explicó cómo era la estructura narco donde "Caudana era el proveedor"

El sargento de la Policía Federal, Gustavo Pérez, estuvo a cargo de la investigación que desarticuló las bandas que comerciaban cocaína

En la segunda jornada del juicio a 22 personas acusadas de integrar una organización dedicada al narcotráfico a nivel provincial, se escuchó el extenso testimonio de uno de los integrantes de la Delegación Paraná de la Policía Federal, quien explicó cómo fue el origen y desarrollo de la pesquisa, y de qué manera fueron identificando a los integrantes de la banda así como los roles que cada uno habría cumplido. El sargento Gustavo Pérez, apuntó a Gonzalo Caudana como el organizador, proveedor y financiador de la empresa ilícita, y también sindicó a Walter Ramírez como el hombre que, desde la cárcel, hacía los contactos con quienes vendían la droga al por mayor en Buenos Aires y Corrientes.
"La mayor parte del trabajo fue por escuchas telefónicas, y comienza por la causa de Herlein (conocido como Morrón, cuya banda ya fue condenada por venta de droga en Paraná), donde se escuchaba a una persona apodada El Viejo, que ofrecía estupefacientes. Era Walter Ramírez, que estaba alojado en la Unidad Penal Nº 1", dijo Pérez.
Luego, el testigo contó que obtuvieron el número de teléfono de Ramírez, y de este modo pudieron comenzar a escuchar sus conversaciones: "Se comunica con su pareja Bernal, apodada Chili", recordó, a quien empezaron a seguir en la zona de Villa Mabel.
Luego se hicieron "vigilancias, filmaciones en distintos horarios y estábamos muy poco tiempo por la cantidad de gente que iba al lugar", dijo Pérez, y agregó que también estaban involucrados en el negocio el padre y el hermano de la sospechosa, quienes viven en el mismo predio.
"Vimos quién le guardaba la droga a la Chili, una señora que vivía en el barrio Rocamora. Hablaba con un familiar que le enseñaba cómo tenía que encintar la droga", contó el investigador. Además, relató cómo contactaron a otros participantes de la banda, como Osuna alias El Tuerto y Keyla Rodríguez en calle Guido Marizza.
En la intervención del teléfono de Walter Ramírez, declaró el sargento, se pudo establecer que el hombre "le compraba estupefacientes a Caudana y se los hacía llegar a Bernal, quien lo vendía en su casa junto a su vecino Planisg (fallecido). A Bernal se la guardaba Silvia Isarrueder (fallecida) de Villa Mabel, Carina Díaz de Rocamora, Norma Osorio la guardaba en Anacleto Medina y vendía estupefacientes en su casa junto a Norma Taborda. El hermano guardaba en su domicilio. Sara Coronel (sobrina de Sandra), guardaba el dinero en su casa de calle Du Graty"
Sobre Ramírez (el remisero que ya fue condenado por el camión con 500 kilos de marihuana secuestrados en calle Urquiza y avenida Ramírez), Pérez dijo que "era intermediario de su expareja, Natalia Bonasola (de Concordia), quien le suministraba a Celia Toledo y a Jorge Rocha, de Federal. Cuando comienza la comunicación con Walter Ramírez, Caudana viaja a Concordia y se encuentra con Bonasola para negociar precios". Y en una ocasión "Caudana habla con Bonasola y le dice que no le digan nada Ramírez, para dejarlo afuera del negocio".
Entre el 7 y el 8 de octubre de 2016, cuando se desplegaron los procedimientos y detuvieron a los investigados, Pérez allanó la vivienda de Bonasola. Sobre la requisa, contó: "Revisamos y primero no encontramos nada, pero vi la churrasquera que tenía un mosaico distinto al resto, golpeo y siento que es hueco. Había estupefacientes y 523.000 pesos".
En otro tramo de su declaración, Pérez fue interrogado acerca del rol de Matías Caudana, hijo del organizador. Dijo que lo implican escuchas telefónicas, pero no así fotos o videos de vigilancia. "Recibía directivas del padre. Estaba siempre en la fábrica de hielo. En este sentido, recordó que "cerca de la casa de Caudana había un procedimiento policial y le dijo al hijo 'dejá el auto cerca de la estación de servicio de calle Sarobe, que está el grandote'".

Mensajes y llamadas
Los fiscales José Ignacio Candioti y Leandro Ardoy le leyeron al testigo, para que explicara, algunos mensajes de texto de los procesados.
Por ejemplo, en uno de ellos se advierte que Caudana iba a traer la mercadería desde Corrientes, hizo los contactos pero los correntinos nunca vinieron. "Quería traer un camión o un barco", dijo.
Entre la pareja (o ex) de los acusados Natalia Bonasola y Juan José Martínez, se destacó uno en el que ella le dice: "Amor, dice que 120 no puede, menos no puede", en referencia a negociaciones de precios con el proveedor. En otro, el hombre le reclama: "¿No tenés guardado? Tenés que tener reserva, se vende como pan caliente".
Además, resultó elocuente el mensaje que le envía Bonasola a Caudana: "¿Tenés la que tiene el delfín, la que trajiste la otra vez?". El jefe le contesta: "La marca puede ser cualquiera, yo traigo de buena calidad", y le dijo que el precio era de 150.000 pesos el kilo. Lo que demuestra que cada compra venta era millonaria, ya que no bajaba de los 10 kilos.
En un intercambio de mensajes entre Ramírez y Caudana, el primero le cuenta que la que consiguió "Es de la línea del hijo de Mameluco, hay que ir a buscarla", en clara alusión a Mameluco Villalba, el Zar de la Cocaína.
En este sentido, Pérez explicó: "Ramírez era el que tenía muchos contactos en otros lugares del país".
En cuanto a las escuchas telefónicas que se reprodujeron en la audiencia, se destacó una entre Ramírez y su pareja Bernal, donde el hombre le dice "No tengas nada" porque "Están en el Paraná I, están ahí atrás". Es decir, sabía que la Policía iba a allanar ese día cerca de su casa.
El juicio seguirá los días lunes y martes, hasta que se agoten las decenas de testigos que están citados a declarar en el juicio. La idea es que finalice antes de fin de año, con alegatos y sentencia del Tribunal Oral Federal de Paraná.
Vale destacar que ayer, a diferencia del primer día, la prensa no sufrió exabruptos y pudo trabajar con más comodidad.

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