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Había comprado el auto y un tractor que cortaba el pasto casi provocó una tragedia

Una visitadora médica rosarina había retirado un automóvil de una concesionaria en Buenos Aires. Pasando el peaje, un tractor hizo volar un adoquín que se estampó peligrosamente en el parabrisas.

Viernes 08 de Febrero de 2019

Una joven rosarina pasó momentos de zozobra esta tarde en la autopista Rosario-Buenos Aires, cuando un adoquín de considerables dimensiones se incrustó en el parabrisas de un automóvil cero kilómetro que poco antes había retirado de una concesionaria en el conurbano bonaerense.
El hecho ocurrió alrededor de las 14.30 a escasos metros del peaje de la localidad de Lima, cuando Maite A., una visitadora médica rosarina de 28 años, sintió un fuerte impacto en el Citroen que conducía y se encontró con que una piedra de grandes dimensiones se había incrustado en el parabrisas.
En diálogo con La Capital de regreso a Rosario, Maite contó cómo se produjo el incidente: "Había retirado el auto que me da el laboratorio para el que trabajo en una concesionaria en provincia de Buenos Aires. Alrededor de las 14.30 paso el peaje de Lima y unos 200 metros más adelante, un tractor que cortaba el césped en el cantero central agarró con una de sus cuchillas un adoquín o un cascote grande, lo hizo volar y terminó incrustado en el medio del parabrisas".
"Por la maniobra sólo atiné a cerrar los ojos porque pensé que se trataba era una piedrita de esas que a veces hacen saltar los camiones, pero cuando los abrí vi el cascote metido en el medio del parabrisas y yo estaba llena de vidrios", continuó la joven con su relato.
"Por suerte no venían muchos autos circulando, entonces me tiré hacia la banquina y se acercó un chico a preguntarme cómo estaba. Por suerte existe esta nueva tecnología que permite que antes de estallar el vidrio se astille y pueda parar algo que viene con semejante fuerza", recordó desde el auto de un compañero que la acompañaba unos metros más atrás y que presenció el incidente.
Maite comentó que aún no se había comunicado con la concesionaria del peaje ni con la compañía de seguros y que esperaba llegar a la ciudad para hacerlo. "Pero mi compañero habló con alguien del peaje de Lima y allí le dijeron que la concesionaria debía hacerse cargo".
La joven comentó que apenas tuvo el incidente, se puso en contacto con el laboratorio farmaceútico para el que trabaja: "Me ayudaron en todo y se preocuparon por mí. Ahora quedan todos los trámites protocolares, de hablar con la concesionaria y el seguro. Pero pudo haber sido peor, creo que la saqué muy barata".



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